Cuentos para leer en la casa | El lago de la Espada Restituida

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La historia se remonta a la época de los Ming. La dominación china pesaba gravemente sobre Vietnam. El pueblo agobiado de impuestos odiaba al ocupante. En la provincia de Thanh Hoa, distrito de Lam Son, los patriotas, ávidos de libertad, se sublevaron. No obstante, las fuerzas eran muy desiguales y sufrían derrota tras derrota.

Long Quan, rey del imperio de las aguas, decidió intervenir.

En esa época vivía en Thanh Hoa un pescador llamado Le Than. Una noche, cuando levantó su red, la sintió mucho más pesada que de costumbre. “Un grueso pez», pensó muy feliz. Pero no era más que una barra de hierro que arrojó de vuelta al agua.

Poco después, al alzar de nuevo la red, encontró allí la misma barra de hierro. Y así tres veces seguidas.

Sorprendido, observó más de cerca el objeto insólito.

—¡Oh! ¡Oh! Es una espada –gritó él.

Poco tiempo después, se unió a los voluntarios de Lam Son.

Un día, el comandante en jefe Le Loi y algunos hombres de tropa entraron en casa de Than. La cabaña era oscura, aun en pleno día, pero en un rincón brillaba la espada. Sorprendido, Le Loi la tomó, la examinó y vio grabadas en el metal estas palabras: «¡Por la voluntad del cielo!» En ese momento nadie le concedió mayor importancia.

Y, poco después, Le Loi y sus lugartenientes debieron batirse en retirada. Atravesando un bosque, percibió de repente una extraña luz en la copa de una gran higuera. Trepando enseguida al árbol, vio que provenía de una vaina de espada incrustada de jade. Entonces recordó la espada vista en la casa de Than.

Al día siguiente, reencontró al joven pescador y le habló de su descubrimiento. ¡Milagro!, la vaina se adaptaba perfectamente a la espada.

—Mi príncipe, ¡es el cielo que se la envía! –exclamó Than–. ¡Juramos seguirle y sacrificar nuestras vidas por la independencia de la Patria!

Desde entonces, la espada sagrada en manos de Le Loi multiplicaba el ardor de los soldados y hacía milagros. Pronto, todo el país fue liberado.

Un año después de haber expulsado a los agresores Ming, Le Loi, convertido en rey, se paseaba por el lago de Ta Vong, en el corazón de la capital, y desde la barca real vio surgir repentinamente de las aguas una tortuga de oro.

—Haz el favor –dijo ella– de devolver a mi dueño Long Quan, emperador del Reino de las Aguas, la espada que él te confió.

De pie en la barca, Le Loi sintió vibrar la espada que llevaba siempre en la cintura. La tomó y la echó al agua.

La tortuga de oro la agarró con la boca y se sumergió. Durante largo tiempo una claridad fulgurante surcó la superficie del lago.

Desde ese día el lago de Ta Vong tomó el nombre de Lago de la Espada o más exactamente Lago de la Espada Restituida.

De: Leyendas y cuentos de Vietnam. Editorial The Gioi, 2007.