Entrevista | Alejandrina Reyes: Donde estemos, no debemos dejar de ser pueblo

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Reyes: “Como poetas nos atrevemos a decir las cosas. Puedes amar, abrazar, besar, desear… a través de la poesía”.

Nacida en la lucha cultural, Alejandrina Reyes ha estado al lado de los estudiantes, de la clase trabajadora y la defensa de los DDHH | TEXTO SIBONEY DEL REY | FOTOS BERNARDO SUÁREZ

En la sala de reuniones de la Redacción de Ciudad CCS, un equipo de periodistas y fotógrafo, recibimos a la rectora de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), Alejandrina Reyes. Con su simpatía, carisma, humildad y ternura que la caracteriza, compartió con nosotros un café en este ameno encuentro, obsequiándonos su sonrisa, canto y poesía.

Se considera una comunista de toda la vida, mas no es militante del PCV. Claudio Cedeño fue su mentor político (un destacado artista plástico, caricaturista y marxista). Gracias a él Reyes asumió su madurez política y cultural, pues se vinculó al muralismo, al trabajo de la imprenta, a la comunicación popular, la escritura, el pensamiento filosófico, el debate y la crítica; y sumado a eso, la poesía y la canción comprometida. Sus referentes fueron Walt Whitman y Violeta Parra, pues en su infancia acompañaba a sus hermanos a reuniones políticas y se deleitaba con la lectura de estos artistas. Sintió curiosidad por tocar el cuatro y su primer maestro de música, Eleuterio García, le expresaba que cada vez que tocara ese instrumento debía olerlo, abrazarlo, hablarle, sentirlo… como si fuera parte de su vida.

Una lideresa al servicio del pueblo

La parroquia Antímano vio nacer y crecer a Alejandrina Reyes. Su carisma y sencillez son su carta de presentación. Nos confiesa: “Puedes ser la mejor profesional y tener todos los postgrados o doctorados, ser una gran trabajadora, una lideresa… pero jamás puedes dejar de ser pueblo. Me vinculé a los movimientos sociales y desde mi parroquia acompañé al pueblo como líder estudiantil en el liceo Razetti y me tocó asumir responsabilidades con otras parroquias del suroeste de la ciudad. Con la organización “Factores de La Yaguara” (que agrupaba a la clase trabajadora, estudiantil, sindicatos, amas de casa, colectivos culturales y populares) trabajamos de forma integral. Esa experiencia me marcó, permitiéndome desarrollarme en lo que quería: cantautora, poeta, activista social. El canto fue el puente de mi conexión política y social. Mi mensaje lo transmitía a las masas y, hasta los momentos, lo sigo haciendo”.

—¿Cómo fue tu reacción ante la pandemia del covid-19?
—Nunca viví momentos de tanta tensión como en esta pandemia. Ni siquiera con el embarazo de mi hija Violeta, que fue de alto riesgo (permaneció en su casa durante 7 meses recibiendo cuidados especiales). Estar encerrada en tu propia casa y sentirte impotente, sientes que vives una guerra y recibes noticias que tus amigos, camaradas y familiares están delicados de salud o se han muerto ¡Y sin poder hacer nada para ayudarlos! ¡Eso es desesperante y la impotencia te carcome! Te confieso, me afectó la voz. Quise cantar y no salía nada. Escribí sobre el encierro en tiempos de pandemia y comprender qué pasaba ahí. Eso permitió soltar mis emociones. Un día recibí la llamada de un buen amigo, Luciano Gazzapolo (vicerrector de la Universidad de la Sapienza, en Roma. Además es marxista y miembro de la Red Mundial Intelectuales en Defensa de la Revolución Bolivariana). “Alejandrina, recientemente me operaron. Hay una situación horrible y no puedo salir del apartamento. Me asomo y veo carros con cadáveres ¡No sé qué está pasando!”. Lo que él relató muchos lo vimos por las noticias, cómo el covid-19 arrasó incontables vidas en Italia.

Al oír a Luciano escribí un poema fuerte. ¡Él no tenía derecho a morir! La tarea de todo revolucionario es preservar la vida y así nos lo enseñaron. Tenía que decírselo, le compuse ese poema y lo envié a su whatsapp. Pasaron días sin saber nada de él. Llegué a pensar que murió. Al mes, me llama su hija comunicándome que lo trasladaron a otra ciudad. Ese poema marcó tanto a Luciano que su lucha era estar vivo y seguir resistiendo. Lloramos juntas en esa llamada. Con la grata noticia que su familia y la Universidad de la Sapienza editaron este poema en bilingüe (italiano-español). Ahora es un texto que emplean sus estudiantes para analizar la realidad latinoamericana a través de la poesía. ¡Eso jamás me lo esperaba!

¿Qué decirte a través de esta llamada, / que atraviesa el continente / que derrumba las murallas fronterizas, / que derrumba los miedos / que derrumba las distancias / y que es capaz de producir una onda en un beso / ¿Qué decirte? / Es momento de dar la batalla a la soledad, / la que siempre te acompaña, / la que cobija tus miedos / ¡Ya es hora de vencerla y no morir en el intento! (Este poema forma parte del poemario 45 poemas de desamor y una canción desesperada. Al decir de Reyes, lo compuso en un momento de desespero por expresarse).
La pandemia ha traído cosas terribles: la muerte, la ausencia, el atacarnos, el abstenernos de darnos un abrazo ¡Me cuesta evitar dar un abrazo! Cada vez que abrazo a alguien celebro una gran victoria. No quiero normalidades y nunca viví un mundo normal. Esta sociedad capitalista no es normal y no quiero vivir así. Como poetas nos atrevemos a decir las cosas. Puedes amar, abrazar, besar, desear… a través de la poesía.

La poeta que llega al gobierno

En cualquier espacio, un líder del pueblo también llega al poder. Reyes comenta que uno de los trabajos políticos que dejó Hugo Chávez fue unir a los partidos de izquierda en un solo bloque (Gran Polo Patriótico), para respaldar la Revolución Bolivariana. Le tocó trabajar duro en esos escenarios políticos. Antes que apareciera Chávez, Reyes trabajó con Aristóbulo Istúriz (siendo alcalde de Caracas por La Causa R), y hasta se involucró con las comunidades de La Guaira. Una vez consolidada la Revolución en el poder, trabajó con José Vicente Rangel Ávalos (alcalde del Municipio Sucre, estado Miranda), impulsando el trabajo de los Consejos Parroquiales (siendo la esencia de los consejos comunales, pues lo trabajó en la gestión de Istúriz) y logró hacer un importante trabajo con los barrios y de las organizaciones populares.

Junto a Ricardo Ramírez (quien fuera ministro de Educación), asumió nuevas responsabilidades y de riesgo. “En los espacios de la Universidad Simón Rodríguez existía una universidad privada (FIEP) y detectamos algo extraño. Sin generar ruido, logramos que esa instancia privada pasara a formar parte de la Simón Rodríguez, trayéndonos su personal y al estudiantado. Fueron momentos de tensión. Fui víctima de conflictos, hasta de un secuestro. Apuntaron un arma en mi cabeza. Les decía: ‘Así no negocio. Vamos a conversar y buscar soluciones’. El diálogo se hace profundo, crítico, tenso. Al lograr acuerdos, trabajamos juntos. Cumplimos las instrucciones del Comandante Chávez. Le pusimos fin a esa privatización disfrazada de ‘universidad’, que tanto daño hacía a la comunidad estudiantil como a sus trabajadores. Con esa experiencia trabajé con cinco ministros y me llaman para ser viceministra de Educación Universitaria. Luego me convertí en rectora de la UNESR por cuatro años, después asumí la responsabilidad en ser la primera ministra del Poder Popular para la Cultura (risas) y fue interesante, porque la cultura es mujer y ver el patriarcado en estos escenarios fue impactante. Sufrí un accidente y no pude continuar. Asumí otro reto: ser rectora de la Universidad Nacional de las Artes ¡Más fuerte aún! En plena guerra económica, bloqueo y pandemia me tocó ser una soldada y estar al lado del estudiantado y de los trabajadores universitarios, atendiendo sus demandas, sus ideas, sus aportes… El comedor fue mi despacho móvil. ¡Y acá estoy de nuevo, como rectora de la Simón Rodríguez!”, manifiesta Reyes.

Su lucha contra el patriarcado

Parafraseando a su maestro Luis Bigott, resalta que el colonialismo no es una abstracción. Está presente en la cotidianidad. Esa misma colonialidad impera en nuestros modos de vida, e incluso en lo patriarcal: si no te atacan desde lo político, lo administrativo, lo cultural, lo académico… ¡Te atacan por ser mujer! Desde una broma, mofas, chistes, conversaciones antifeministas, homofóbicas, raciales, sociales… persisten los ataques hacia la mujer. “Por ser mujer también dejas de ser femenina o te ‘amachas’. Adoptas la conducta masculina en la toma de tus decisiones o cuando ejecutas algo. La academia es ejemplo de ese patriarcado. Negamos ‘las’ y solo ‘los’, engloba a hombres y mujeres. Hay grandes mujeres que dieron sus aportes a la ciencia, a la tecnología, a la investigación, a lo académico… dignas de admirar, pero la historia las ha invisibilizado. ¡Ah!, lo mejor es que un hombre sea quien domine esos espacios. ¡Existen mujeres y hombres maravillosos! La mujer tiene que darse su lugar y marcar respeto. Estamos en una sociedad capitalista y patriarcal. Buscan dividir a los hombres y mujeres, para aborrecernos y pelearnos”.

—Respecto a la rectora Cecilia García Arocha, ¿cómo la ve, y ahora que la UCV está siendo recuperada por el Gobierno Nacional?
—Las universidades mal llamadas “autónomas”, forman parte de la Asociación Venezolana de Universidades (Averu). Todas las universidades son autónomas, sin excepción. Esa organización está ajustada a una visión universitaria escolástica, jerárquica, conservadora, con una estructura ajena a los actuales momentos. En el campus universitario, ellos no dieron el salto como lo dimos en plena Revolución Bolivariana; se quedaron atados al pasado.

El campus universitario del siglo XXI en Venezuela es la inclusión del pueblo a los saberes, a vivir la cotidianidad, que eres un ser activo y protagónico de la sociedad. La universidad es el pueblo. Lamentablemente la vieja estructura dominó a quienes defienden aún esa “autonomía”, con una postura de derecha extrema y en rechazo al cambio revolucionario. Hicieron de la universidad un sistema clasista, racista, excluyente.

Recuerdo a mis profesores Luis Damiani, Agustín Blanco Muñoz, Amalio Belmonte (actualmente es el Secretario General de la UCV) y ambos tenían sus posturas políticas distintas, pero había un respeto. ¡Este campus universitario es un verdadero escenario de guerra, de odio! Me dio tanto dolor ver mi alma máter en abandono por parte de Cecilia García Arocha.

Aplaudo los esfuerzos del gobierno de Nicolás Maduro en rescatar la Universidad Central de Venezuela, siendo Patrimonio Cultural de la Humanidad. Como ucevista me llena de felicidad ver cómo se ha recuperado, luego de años de desidia. En el Aula Magna acompañé al Orfeón Universitario como corista, luego como poeta y cantautora, y como graduada al recibir mi título.

García Arocha no será eterna. Ella tiene que entregar su cargo y yo apuesto al ejercicio democrático en las elecciones de las nuevas autoridades universitarias. Internamente hay peleas entre ellos. El vicerrector Académico sacó unas pruebas donde señala a la rectora de incurrir en hechos irregulares. Ella no es dueña de la UCV. Las egresadas y los egresados tenemos una participación importante, así como su comunidad estudiantil, de jubilados, de profesores, personal obrero y administrativo. Ahí tenemos a esos héroes y heroínas que han resistido a las adversidades que les ha tocado vivir. He sido invitada a los actos de grado de sus estudiantes –y en tiempos de pandemia–, se han graduado en los pasillos. ¡Eso es digno de admirar!

Su encuentro con el Comandante Chávez

Cuando Chávez apareció en la palestra política, Reyes lo acompañó en una guarnición militar. “Estar en esos espacios fue tenso y me acordé lo que me pasó en el Aula Magna, con la canción dedicada a Belinda Álvarez. Chávez me dijo: ‘Usted está aquí para cantar, hágalo’. Viendo sus rostros, nunca me llamaron la atención ni los policías ni los militares. Nunca me gustaron y lo confieso. A Chávez lo asocié con lo patriarcal. Solo al ver el movimiento del pie de Chávez, al oír la entonación musical, agarré fuerza. Les decía: ¿Me acompañan? Y cantaron conmigo los temas de Alí Primera. Él fue un gran promotor y defensor de la cultura popular, de la lectura, de la historia. Fue el pedagogo del pueblo. Él representa el amor. Nos dejó eso: amor verdadero”.
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Alejandrina Reyes sostiene que las mujeres deben seguir adelante en su lucha contra el patriarcado.

Mujer pueblo

Para la colega Teresa Ovalles, Alejandrina Reyes más que una funcionaria del Estado venezolano revolucionario, es un poema que camina. Es una persona muy sensible, sencilla, cercana… que hizo totalmente suya la cayapa periodística que aquí en Ciudad Caracas llamamos Cita con la actualidad.

También ha llegado a ser la mujer pueblo del Gabinete Ejecutivo, antes con Chávez y ahora con Maduro. Ella enseñó a sus escoltas a bajarse de las camionetas para escabullirse en los enredos, carencias, alegrías y calles de su pueblo venezolano.

Alejandrina, además de recitarnos poemas, nos entonó una canción que dedicó al cultor, ya fallecido por covid-19, Víctor Julio González (cantor de San Mateo), un hombre que acostumbraba cantarle a una montaña para así sembrar el agua. Ella respira y suda poemas. Le canta a lo que nadie le quiere cantar: a los indigentes, a lo feo, como diría la cantautora cubana Teresita Fernández. Con ella provoca hacer papagayos de luciérnagas en noches de aparente oscuridad.
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*Biografía Mínima

Alejandrina Reyes es Sociológa egresada de la Universidad Central de Venezuela, integrante del Centro de Experimentación para el Aprendizaje Permanente (Cepap), donde ejerció sus funciones como docente. Además, es una lideresa política, cultora popular, cantautora, poeta, escritora y feminista. Primera mujer que ocupó la cartera del Ministerio del Poder Popular para la Cultura y la Presidencia de la Asociación de Rectores Bolivarianos (Arbol). Rectora de la Universidad Experimental Simón Rodríguez (UNESR) y de la Universidad Nacional de las Artes (Unearte). Junto a su esposo Carlos Figueroa “Charango”, han compuesto temas musicales dedicados a la realidad social.