EstoyAlmado | La palabrita los delata

Manuel Palma

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Como era de esperarse, la palabra fraude cobra auge en el discurso de la derecha, sobre todo en la fracción extremista y consular que usa sus altavoces en la región. No es triunfalismo o exceso de optimismo: mientras más escucho la palabrita veo más contundente la victoria de las fuerzas del chavismo, pese a un contexto complejo marcado por las adversidades, los errores y el bloqueo.

Se puede creer que el senador Marco Rubio empezó la cantaleta del fraude. Pero no, fue Leopoldo López, quien desde su multimillonario autoexilio acuñó el término antes de la campaña electoral. Impregnado ahora de un populismo monárquico, López menciona la palabrita a sabiendas que los periodistas europeos desconocen que su partido (Voluntad Popular) tiene más de 1.000 candidatos disputando cargos para las elecciones que él tilda de fraudulentas. ¿Quién que compite para ganar alcaldías, gobernaciones y concejalías canta fraude adelantado?

Lo hace alguien que no sabe perder y no está a la altura política de las circunstancias. No se trata de una postura personal. Para la oposición cantar fraude es un comodín reservado para sus derrotas inminentes. Es su salvoconducto internacional para maquillar su incapacidad de llegar al poder con votos. Porque cuando han ganado gobernaciones, alcaldías, diputaciones y concejalías, los comicios donde se eligieron son presentados como los más transparentes que hayan ocurrido.

La palabrita no figuró en el verbo opositor cuando impidieron con votos la reforma constitucional planteada por Chávez. Y cuando ganaron el Parlamento en 2015, al parecer la elección sí estuvo limpia de fraude. Extrañamente en esos eventos no hubo un ápice de fraude. Ni una denuncia, siendo el mismo CNE; el mismo sistema electoral.

Pero si saben que la derrota es segura, casualmente empiezan a deslizar la palabrita en sus declaraciones valiéndose de ser candidatos o candidatas, amparados en la actualidad con más garantías que en ningún otro momento para competir en buena lid. Sospecho que a quienes se les escucha decir la palabrita no hayan cómo justificarse ante sus electores y financistas cuando decían que ganarle al chavismo era facilísimo. Casi que soplar y hacer botellas; y que el efecto de la crisis y las sanciones hagan lo demás.

Claro, no son todos. Son los candidatos del reducto de la derecha que responde al fantasioso autoproclamado. Aunque ya algunos de los 66.918 candidatos inscritos por las oposiciones seguramente estarán tentados de utilizar la palabrita para el día después de los resultados electorales. Será su oportunidad para huir hacia adelante y volver, ya derrotados, a la comodidad de ser “perseguidos” y autoexiliados opulentos.

Si en todo caso cantan fraude, que es lo más probable, en el país estamos habituados a presenciar esas imposturas y bajezas políticas de las oposiciones. Pero ojalá que los invitados internacionales no caigan en esa trampa, y mucho menos se sumen a esta trama del fraude que las viejas y recicladas oposiciones han utilizado en casi todos los procesos electorales en los últimos 20 años.

Manuel Palma