El Guinness para un país y su orquesta

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Desde todos los puntos del país, llegaron niñas, niños y jóvenes a brindar su aporte, su nota, su compás.

El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela ejecutó un concierto histórico para intentar batir el récord oficial del Guinness World Record como la orquesta más grande y a su vez declarar al mundo que en medio del bloqueo, la guerra económica, la pandemia del covid y la desesperanza de una humanidad que cada día es flagelada por pestes, guerras y el fantasma del capitalismo, miles de niños y jóvenes rompen las cadenas de la ignorancia y el anonimato y brindan un aporte a la humanidad como responsable de preservar la vida en condiciones humanas de dignidad del espíritu y la conciencia para mostrar al mundo un nuevo emblema de la música como cultura de Paz.

Sin banderas políticas, sin credos ni religiones, sin diferencia de clase social, sin color de partido político. Solo con el sueño de mostrar el deseo de un país por gritar al mundo que resiste desde su mejor trinchera, la música.

Un total de 12 mil 098 participantes activos del Sistema Nacional de Orquestas se dieron cita en el Patio de las Academias bajo la batuta de seis jóvenes directores para alcanzar y romper el mencionado récord como la orquesta sinfónica más grande del mundo, luego de interpretar la Marcha Eslava, de Piotr Ilich Tchaikovsky, por su carácter universal, tal como lo exige el premio.

directores guían un sueño

Para alcanzar el Guinness la orquesta debía ser conducida por un director experimentado. El esfuerzo de un trabajo construido a pasión y sueño, fue sustentado por el trabajo de seis jóvenes directores: Naileth Alejandra Castro Chirinos, quien con 21 años es músico, violinista y directora de la Orquesta Sinfónica Juvenil del estado Amazonas; Andrés David Ascanio Abreu es director Académico Musical y se desempeña como profesor en la Escuela Nacional de Trompeta, gerente del Programa Académico Orquestal; Luis Montes Olivar está facultado para dirigir grandes obras del repertorio sinfónico universal, formó parte del programa Dudamel Fellows, dirigió la Filarmónica de Los Ángeles.

Urielis Valentina Arroyo Contreras, con 22 años, ha dirigido a la Orquesta Juvenil Regional Valles de Aragua, la Orquesta Sinfónica de El Consejo, la Orquesta Sinfónica de San Mateo, la Orquesta Sinfónica Francisco de Miranda y la Orquesta Regional Infantil de Aragua; María Gabriela Hernández Montilla a sus 18 años sigue estudios en el Conservatorio de Música Simón Bolívar, en la Cátedra de Guitarra Clásica, en la Cátedra de Dirección y se desempeña como directora y profesora en el Núcleo Sur del Lago, ubicado en Caja Seca, estado Zulia.

Diego Alfonso Luzardo Antúnez, de 17 años, inició sus estudios musicales a los 4 años, en el Núcleo San Agustín como integrante del coro infantil y se integró al coro infantil del Núcleo Simón Rodríguez; forma parte de la Escuela Nacional de Trompeta y el Ensamble Metropolitano de Trompetas, estudia Dirección Orquestal del Conservatorio de Música Simón Bolívar.

Esa pasión, ese concierto, esas lágrimas, esos jóvenes entregando lo mejor de sí en cada compás, lograron reunir a todo un país para ver la conquista de un sueño.

Alegría, admiración, orgullo, esperanza y sentido de pertenencia fueron algunas de las múltiples expresiones de las y los venezolanos por la ejecución de tal hazaña y eso se reflejó en los infinitos comentarios en las redes sociales.

Cada músico es la patria, que se multiplica en buenaventura. Los venezolanos esperamos ansiosos la declaratoria del logro del Guinness. Pero el país está convencido de que el verdadero récord alcanzado es que cada padre, cada familiar, amigo, vecino de estos niños, están ligados al logro de un país que continúa soñando y brindándose como cultura el ejercicio de la libertad.

CIUDAD CCS / JOSÉ JAVIER SANCHEZ