El voto secreto

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En las elecciones de 1968, cuando se votaba con tarjetas de muchos colores, Epifanio González, reconocido líder del partido URD en uno de los pueblos del estado Nueva Esparta, se acercó a la mesa de votación y empezaron a entregarle tarjetas. Las verdes de Copei, las blancas de AD, las rosadas y azul de UPA, las moradas del MEP, y cuando le entregaron las dos tarjetas amarillas dijo: “No me des más”. Y en ese momento el testigo adeco, antes de que Epifanio cerrara su sobre con las dos tarjetas y las depositara en la urna, gritó: “Nulo ese voto. El voto es secreto”. Y ahí fue cuando Epifanio se empinó y dijo: “Carajo, y usted está seguro de que nadie sabe en este pueblo que yo soy urredista”. Todos sonrieron y el líder del partido URD depositó su voto secreto.

Roberto Malaver