HABLEMOS DE ESO | Día de la Historia Insurgente y los Derechos Soberanos del Pueblo Venezolano

Humberto González 

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El 20 de noviembre de 2018, el presidente Nicolás Maduro instaba a “reescribir la historia, hay que descolonizarla y contar el relato verdadero de rebeldía, de coraje, de un pueblo que ha luchado 500 años por su dignidad”. Ese día decretaba al 20 de noviembre como Día de la Historia Insurgente y los Derechos Soberanos del Pueblo Venezolano.

La Historia Insurgente es reconocida entonces por el Estado venezolano como la propuesta para abrir el relato histórico a quienes habían estado excluidos o representados como accesorios en la historiografía dominante. El pueblo, pueblo mujer, pueblo indio, pueblo afro, pueblo pobre, pueblo trabajador es el protagonista de la historia, esa que no puede ser solo el cuento de generales y presidentes. Historia de trabajo, resistencia y rebelión en que todas y todos nos encontramos.

Se toma la fecha del 20 de noviembre, pues en esa fecha de 1818 el Libertador Simón Bolívar emitió una declaración que no tiene desperdicio, documento que algunos historiadores llamaron Segunda Declaración de Independencia. Se produce en un momento en que el ejército patriota ha liberado y se ha instalado en Guayana; un momento en que está en proceso la consolidación política de la república (el Congreso de Angostura se celebraría en febrero de 1819) y en que la propaganda española intentaba sembrar confusión buscando apoyo en otras potencias europeas para intentar una “reconciliación”, es decir, la restauración de la dependencia de Venezuela con el imperio español, la rendición de nuestros derechos soberanos.

La declaración tendría ser conocida por todas y todos, y leída en voz alta cada vez que las adversidades y agresiones amenacen con convertirse en desánimo. La declaración recorre nuestra historia y llega a una conclusión inapelable. La reproducimos completa:

Declaración del Jefe Supremo sobre la Emancipación de la República de Venezuela de 20 de noviembre de 1818

Considerando que cuando el gobierno español solicita la mediación de las Altas Potencias para restablecer su autoridad, a título de reconciliación, sobre los pueblos libres e independientes de América, conviene declarar a la faz del mundo los sentimientos y decisión de Venezuela.

Que aunque estos sentimientos y esta decisión se han manifestado en la República desde el 5 de julio de 1811 y más particularmente desde los primeros anuncios de la solicitud del Gabinete de Madrid, es del deber del gobierno en quien reside la representación nacional, reiterarlos y declararlos legal y solemnemente:

Que esta declaración franca y sincera, no sólo es debida a las Altas Potencias, en testimonio de consideración y respeto, sino indispensable para calmar los ánimos de los ciudadanos de Venezuela. Reunidos en Junta Nacional, el Consejo de Estado, la Alta Corte de Justicia, el Gobernador Vicario general de este Obispado, Sede vacante, el Estado Mayor-General, y todas las Autoridades Civiles y Militares, después de haber examinado detenidamente la conducta del gobierno español, hemos tenido presente:

1. Que la idea de una reconciliación cordial jamás ha entrado en las miras del gobierno español.

2. Que habiéndosela propuesto la Gran Bretaña por dos veces, desde los primeros días de las desavenencias, la ha desechado con desprecio de todos.

3. Que al mismo tiempo que se trata de reconciliación, ella bloqueaba nuestros puertos, mandaba ejércitos contra nosotros, y tramaba conspiraciones para destruirnos.

4. Que habiéndose sometido Venezuela bajo una capitulación solemne; apenas ésta depuso las armas, cuando ella la violó en todas sus partes, sacrificando millares de ciudadanos, cuyos derechos había jurado respetar.

5. Que haciéndonos una guerra de exterminio sin respetar el sexo, la edad, ni la condición, ha roto los vínculos sociales, y ha excitado un odio justo e implacable.

6. Que este odio se ha excitado por las atrocidades que ha cometido y por la mala fe con que nos mira bajo todos aspectos.

7. Que toda la América, y muy particularmente Venezuela, está íntimamente convencida de la imposibilidad absoluta en que se halla la España de restablecer de ningún modo su autoridad en este Continente.

8. Que toda la América está ya satisfecha de sus fuerzas y de sus recursos, conoce sus ventajas naturales y medios de defensa, y está segura de que no hay sobre la tierra poder bastante para librarla otra vez a la España.

9. Que cuando lo hubiese está resuelta a perecer primero que someterse de nuevo a un gobierno de sangre, de fuego y de exterminio.

10. Que hallándonos en posesión de la Libertad e Independencia que la naturaleza nos había concedido, y que las leyes mismas de España, y los ejemplos de su historia, nos autorizaban a recobrar por las armas, como efectivamente lo hemos ejecutado, sería un acto de demencia y estolidez someternos, bajo cualesquiera condiciones que sean, al gobierno español.

Por todas estas consideraciones, el gobierno de Venezuela intérprete de la intención y de la voluntad nacional ha tenido a bien pronunciar a la faz del mundo la siguiente Declaración:

1. Que la República de Venezuela, por derecho divino y humano, está emancipada de la nación española, y constituida en un Estado Independiente, Libre y Soberano.

2. Que la España no tiene justicia para reclamar su dominación, ni la Europa derecho para intentar someterla al gobierno español.

3. Que no ha solicitado, ni solicitará jamás, su incorporación a la nación española.

4. Que no ha solicitado la mediación de las Altas Potencias para reconciliarse con la España.

5. Que no tratará jamás con la España sino de igual a igual, en paz y en guerra, como lo hacen recíprocamente todas las naciones.

6. Que únicamente desea la mediación de las Potencias extranjeras para que interpongan sus buenos oficios en favor de la humanidad invitando a la España a ajustar y concluir un tratado de paz y amistad con la Nación Venezolana, reconociéndola y tratándola como una Nación Libre, Independiente y Soberana.

7. Últimamente declara la República de Venezuela que desde el 19 de abril de 1810 está combatiendo por sus derechos, que ha derramado la mayor parte de la sangre de sus hijos, que ha sacrificado todos sus bienes, todos sus goces, y cuanto es caro y sagrado entre los hombres por recobrar sus Derechos Soberanos, y que por mantenerlos ilesos, como la Divina Providencia se los ha concedido, está resuelto el Pueblo de Venezuela a sepultarse todo entero en medio de sus ruinas, si la España, la Europa, y el Mundo se empeñan en encorvarla bajo el yugo español.

Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello provisional de la República y refrendado por el Secretario de Estado en el Palacio del gobierno en Angostura, a 20 de noviembre de 1818, año octavo de la Independencia.

Simón Bolívar,
Jefe Supremo de la República

Humberto González