Leer no es fácil

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A lo mejor somos analfabetos sin saberlo. Roberto Malaver confiesa sin rubor que nunca ha podido leer entre líneas. En cambio, yo disfruto esos espacios en blanco, invisibles, sin letras, donde pesco hasta los errores ortográficos. Hay gente que lee los astros o los ojos, los labios o el tabaco, los sueños o las manos. Yo no puedo. Pasadas las elecciones, la frase más común fue el lugar común: “Eso tiene muchas lecturas”. No falta quien te ordene: “Lee bien los resultados”. Mientras unos leen la abstención, otros deletrean los votos nulos. Todo se lee. Los victoriosos leen “de corrido” y los perdedores al revés, como el general Gómez. Si en política la lectura no te lleva al poder, toma otro curso de alfabetización. Si tampoco te funciona, vuelve a la escuela.

Earle Herrera