Letra Muerta | Abrázame, que tengo frío

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Una vez que terminó el proceso de votación el domingo 21 de noviembre, Kathy Mendoza Salvatierra descorchó una botella de vino Don Melchor y sirvió dos copas. Una se la sirvió a Harold Pérez, quien la acompañaba desde muy temprano, cuando salieron a votar, y la otra se la llevó a la boca y luego dijo: “Es el mejor vino chileno”. Harold tomó y no dijo nada. Estaba preocupado porque no quería votar como le había pedido su líder Leopoldo López, pero al mismo tiempo veía que gente del partido estaba participando en las elecciones, y no terminaba de ponerse de acuerdo consigo mismo.

Mientras disfrutaban del vino, leían los mensajes que recibían en sus teléfonos celulares por wasap. La noche comenzó a prolongarse lentamente. “No debimos participar, porque estamos legitimando al régimen”, le dijo Harold. “Solo con el voto podemos salir de este gobierno, Harold. Tu jefe ha fracasado varias veces en el intento de tumbar el Gobierno. Primero con aquello que llamó la salida, y después con aquel ridículo que llamaron el golpe de los plátanos. ¿Te acuerdas? El 30 de abril fue la fecha histórica”.

Harold tomó lo último que le quedaba en la copa, y le pidió que por favor se la llenara nuevamente. Kathy tomó la botella y le sirvió. “El gobierno interino solo ha servido para robar. Allí está Monómeros. Incluso, la madre de tu líder se dice que recibió 70 mil dólares por una asesoría comunicacional a Monómeros. Eso también perjudica la credibilidad de la oposición que quiere tomar el poder por la fuerza”, le dijo Kathy mientras se servía lo último que quedada en la botella de Don Melchor.

“Tienes que buscar otra botella, Kathy”, le dijo. Y ella se acercó a la nevera de vinos que tenía cerca de su biblioteca, y sacó otra botella. La descorchó y sirvió nuevamente dos copas. Y la noche se prolongaba silenciosamente, como una culebra en el cerro Mureche de Tacarigua de Margarita.

“Todavía el CNE no dice nada, pero esta vez contamos con dos rectores que no permitirán el fraude”, dijo Kathy. Harold siguió tomando su vino y comentó: “Son más de veinte años en dictadura, y por lo visto serán muchos más”. Kathy sonrió. Terminó de tomarse lo poco que quedaba en su copa y dijo: “Hay que dejar ese cuento. La gente no es estúpida y ustedes la han venido tratando como si lo fueran. Nunca ha habido fraude, estoy segura. Lo que ha sido bochornoso es ese interino que Estados Unidos reconoció como presidente y que nosotros apoyamos en un principio, pero yo no me lo calo más”.

Era media noche, y en la televisión anunciaron que venían los resultados de las elecciones. Kathy y Harold se prepararon para oír mejor lo que anunciarían. Apareció en pantalla el presidente del CNE, Pedro Calzadilla, y dijo los primeros resultados. La mayoría de las gobernaciones quedó en manos del Gobierno junto con la alcaldía de Caracas. Fue en ese momento que Harold se acercó a Kathy y le dijo: “Abrázame, que tengo frío”.

Roberto Malaver