CARACAS PROTEGE | Inteligencia emocional: útil para tratar con el entorno y uno mismo

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La inteligencia emocional brinda atención y diversas técnicas a los NNA y a sus padres.

En tiempos recientes, la inteligencia emocional (IE) ha avivado un gran interés en los escenarios del día a día. En ese sentido, son diversos los programas que vienen realizándose a fin de educar emocionalmente a los niños, niñas y adolescentes (NNA), e incluso a padres y profesores.

En antiguas civilizaciones, el filósofo griego Aristóteles profundizó la importancia de las emociones, al momento de formar u orientar a la polis (ciudad-Estado en la Grecia antigua). Se buscaba un mejor desarrollo bio-psicosocial y un mayor aprovechamiento de las capacidades cognitivas de la población, así como prevenir los problemas conductuales.

Damos la bienvenida a Pablo Pérez Jiménez, psicólogo de amplia trayectoria y adscrito al Programa de Atención Psicosocial a la Familia Caraqueña, “Un caballo que era bien bonito”, del Sistema Municipal de Protección y Defensa del NNA, para darnos luces al tema en cuestión.

—¿Cómo se manejan los casos de los NNA, junto a sus madres, padres y adultos significativos, las terapias con inteligencia emocional y más aún, donde predomina la violencia o abandono de hogar?

—La inteligencia emocional (IE) la empleamos como una herramienta valiosa, brindándoles atención y diversas técnicas a los niños, niñas, adolescentes y sus padres; haciéndoles tomar conciencia en aprender a manejar sus emociones, que rompan con algunos patrones de violencia, según el caso, que se repite de forma generacional –en muchos casos arrastran una cadena convertida en un círculo vicioso, heredado de sus progenitores–, con los que vivieron situaciones traumáticas en sus relaciones primarias, bien sea con su madre o con su padre. Si éstos son madres o padres abandonadores, es porque en algún momento de su vida también lo fueron.

El covid 19 ha aumentado las consultas por estrés, ansiedad, violencia y depresión.

Las terapias de IE siempre tienen que ir –y así la aplicamos–, unida a cualquier tipo de intervención o tratamiento. Ejemplo: una intervención familiar en crisis, lleva una duración de 4 a 8 sesiones. Ahí se saca el mejor provecho posible y en el menor tiempo que se pueda.

—¿Cómo ha sido el proceso terapéutico en esos procesos de recuperación con la IE?

—Tanto los NNA como los adultos se adaptan rápido al trabajo de ciertas tareas específicas y que tienen que ver con la educación emocional. Se les hace entender que no se trata de un constructo o un abstracto inalcanzable (conclusión derivada del analfabetismo emocional), sino que la inteligencia emocional tiene que ver con todo: lo básico, la comunicación consigo mismo y con el entorno inmediato, así como también con el conocimiento de su propio ser. En el caso de los adolescentes, hay un entendimiento que se da un poquito más rápido –en comparación con los niños y niñas–, por ser de más edad. Lo que ellos van aprendiendo en la experiencia psicoterapéutica y ponen en práctica, se ve reflejado en su comportamiento.

—¿Qué recomendaciones hace para la activación de la IE en las familias venezolanas, respecto a la convivencia en tiempos adversos como la pandemia del covid-19, la situación económica y/o social que viven?

—Motivado al covid-19 han aumentado las consultas por estrés, ansiedad, violencia y depresión. Se dice que las y los venezolanos somos resilientes, es decir, somos capaces de enfrentar y superar situaciones adversas. Una manera de hacer frente a esa coyuntura, es reforzar la resiliencia: vivir el momento en el aquí y el ahora, pues de esta manera nos permite gestionar y controlar nuestras emociones. Eso lo denomino la “economía emocional”.

El Centro de Atención Psicosocial a la Familia Caraqueña, “Un caballo que era bien bonito”, se encuentra ubicado en la parroquia San Juan, diagonal a la plaza Capuchinos, frente a Cachilandia. Esquinas Garita a Pescador.

CIUDAD CCS / FIDEL ANTILLANO/SIBONEY DEL REY