Cuentos para leer en la casa | Dos cuentos de Roberto Martínez Bachchrich

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El otro 

Todo fue cuestión de segundos. Sentí la necesidad de poner mis manos sobre las de él. Él que no era más que mi imagen, mi simple reflejo. Sentí el corrientazo, un viscoso líquido azul que invadió mis venas y arterias, luego el traspaso…de alguna manera yo quedé encerrado y el otro salió.

Lo liberé sin darme cuenta y quedé solo en ese espacio negro que como única vista tenía una cama y dos armarios. Él usurpó mi vida, se tomó mis derechos y evadió mis deberes. No sé que hizo con mi imagen, pero todas las mañanas se sentaba frente a mí, alardeaba un rato de su nueva superioridad y se marchaba a vivir una vida ajena: la mía.

No soporté más. Tenía que salir del espejo. Decidí intentar todos los medios posibles para lograr un nuevo traspaso. Me convertí en un ser realmente hermoso, invoqué a los dioses de la belleza, fui Adonis; necesitaba que el otro quisiera tocarme, que tocara su falsa imagen. No funcionó, él era más astuto. Adivinó mis artimañas y en vez de tocarme cubrió el espejo con una manta negra.

Entonces todo fue oscuridad: despertaba en las sombras, me alimentaba de ellas y en las noches al dormir soñaba en negro.

Sin embargo eso no duró mucho. El impostor necesitaba verse al espejo para creer su mentira; así que quitó la manta. Yo seguía intentado el traspaso; esta vez me hice horrible, inflé mis labios, expandí mis orificios nasales, llené de sangre mis escleróticas y dibujé mis pupilas de blanco; pero él se horrorizó y en vez de colocar sus manos en las mías destrozó el espejo de un golpe.

Ahora todo es peor: si miro al frente hay mil camas y dos mil armarios. Si miro a los lados me veo a mi mismo repetidas veces sobre lo negro. El otro se ha comprado un nuevo espejo y ya nunca saldré de aquí. El otro ya no es el otro. Ahora el otro somos yo.

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Avispa 

 

Te echas en el sofá como derramándote. Allí quedas detenida, presa de tu necesidad de no pensar en lo que viene. Suspendida en el movimiento que te rodea: lo real, de lo que huyes; el lugar que evades al pisarlo. Abres un poco las piernas. Intentas que esa media luz de la sala te penetre, te reduzca a la nulidad de la mente en blanco: la nada como pausa uniforme, falso descanso. Y es la imagen de Manuel la que te llega borrosa, Manuel, sus ojos desorbitados, su boca entreabierta; Manuel y no la luz intentando penetrarte, Manuel pero un Manuel de repente temeroso, insólitamente temeroso de tocarte. Y tu asco diluye la imagen en un segundo.

Adaptas tu cuerpo a la figura del sofá y observas de reojo la ventana: la luz insegura, miedosa de alumbrar como debe; el lento vaivén de las hojas del matero afuera o una avispa que vuela en círculos y se golpea contra el vidrio sin hallar la salida. La luz, el viento, la avispa; todo en movimiento y no puedes ser tú lo único distinto.

Quizás antes de echarte en el sofá fuiste distinta. Estabas con Melissa descubriendo la serenidad, la caricia mágica que te abrió un espacio diferente. Fusionabas tu cuerpo al lento suspiro de lo natural. Hacías lo que tenías que hacer porque lo sabías de instinto. Porque siempre lo supiste y nunca te diste un chance. Ayudó quizá la hierba, también nueva para ti, pero eso no te importa. Ahora solo te importa (¿o te preocupa o te alivia?) ese nuevo sentido, ese vector oxidado que finalmente se levanta y te lleva al final de la pista (¿o la luz o la sombra?).

En un rato tendrás que levantarte del sofá, tendrás que dejar la pausa en pausa y retomar tu ritmo de luz, viento o avispa, el teléfono está a dos metros de tu mano. El teléfono, una simple llamada cuyo destino decidirás en segundos. ¿Manuel o Melissa?, te preguntarás; y tu mano caerá sola sobre el disco y marcará ese número que tan bien conoces. Luego quizá suspires y enciendas un cigarro. Luego quizá te acerques a la ventana y aplastes a la avispa de un manotazo. Ella tampoco habrá encontrado la salida.

De Desencuentros. Secretaría de Cultura del Gobierno de Carabobo. Valencia (1999).

El Autor

Roberto Martínez Bachchrich (Valencia, Carabobo, 1977). Licenciado en Letras y Magíster en Estudios Literarios por la Universidad Central de Venezuela. Hizo el Máster en Técnicas de la Narración por la Scuola Holden (Turín, Italia). Ha publicado los libros de cuentos Desencuentros (1999), Vulgar (2000) y Las guerras íntimas (2011), así como el ensayo biográfico Tiempo hendido: Un acercamiento a la vida y obra de Antonia Palacios (2012), por el que obtuvo el X Premio Anual Transgenérico, de la Fundación para la Cultura Urbana, entre otros premios que ha recibido. En el campo de la poesía publicó Las noches de cobalto (2002).Textos suyos han aparecido en los diarios El Universal y Notitarde, así como en la revista La Tuna de Oro y otras publicaciones.