Hallacas de mis tormentos

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Cómo suele suceder, que pongo todos mis medios y redes en línea, cuando abordo un proyecto, e iniciando otro curso con mi eterno profesor de guiones, Leonardo Guilarte, decíale que ya yo tengo mi ejercicio final con las tramas de mi cátedra de bolero, salsa y latin jazz, que arranca con un concierto magistral el 10 de diciembre, sin embargo y a sabiendas, Leo me pidió encarecidamente que hiciera el ejercicio del curso, como si nadie supiera que ya tenemos nuestro cortometraje resuelto, del cual él mismo será “director no general”, por autonombramiento! Jajaja.

¡Me voy de hallacas entonces, broder, que eso es en lo que estoy ahorita!… Ni voy a mencionar el comunísimo lugar común de las hallacas de mamá, aunque no pueda obviarlo porque hoy hice mis segundas. Las primeras ocurrieron en 2019, me recuerda mi hija Ligeia, extrañado yo porque por muchos años pasaba las pascuas con ellos, mis nietos y Carlos, el mejor yerno de mi vida, el más consentidor de mi historia, ¡Claro, es el único que tengo! Jajaja… ese año cambié mi bitácora, y fui en verano, para cumplir años con ella en mayo, asistir a la dolorosa muerte cantada de Carlucho, padre de Carlos, y asistir al nacimiento de Isabella, mi nieta menor.

Pero me quedé sin hallacas, y tuve que hacerlas, y quedaron buenísimas, este año, ya sin visa, tuve que echarle bolas (de masa) otra vez, y creo que ya estoy graduado de hallaquero mayor! Jajaja… el olor a encurtidos en divina mezcla con el cochino, en sus dulzores amalgamados con las olivas y alcaparras en perfecta armonía universal, me vuelve a poseer. En nariz, ya mi apartamento está invadido por un delicado aroma, indicio de la crónica de un banquete anunciado. En boca, la delicadeza de la masa de sus orejas anuncian lo mejor, al capturar el primer bocado del centro de la hallaca (eso me lo copié del elogio a la hallaca de Petra jajaja); en alma, los recuerdos de mi infancia me provocan llorar, en mi guión ya Leo verá que hace conmigo, pero en mi corazón esta hallaca era lo que me faltaba para empezar a cerrar este año bien bonito.

¡Llevátela, Gavilán! jajaja

CIUDAD CCS / HUMBERTO MÁRQUEZ