AfroUrbe | ¡Que viva Changó!

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Con voluntad infinita
arranco del corazón
la melodiosa expresión
pidiendo que desde el cielo
nos envíes tu consuelo
y tu santa bendición.
¡Que viva changó!

 

Cada cuatro de diciembre en la Caracas AfroUrbe escuchamos a Celina y Reutilio, legendario dúo cubano (1947-1964) que exaltaron la música campesina de la mayor de las Antillas, con especial atención a la guajira, o la adaptación al flamenco del punto cubano, sumándole desde el canto que se caracterizó desde las letras la devoción a la santería.

Así cada religioso, cada religiosa tiene en su repertorio para avivar la fuerza de Changó fruto del sincretismo en la regla osha, o más comúnmente conocido como la santería, este tema como ícono.

Changó es uno de los orishas o deidades yorubas cuyo nombre significa “revoltoso”, dueño de los tambores batá, representa la alegría de vivir, la fuerza del trueno, el ímpetu del fuego.

En el sincretismo, esto es, la habilidad de reproducir la cultura en contextos de subordinación como sucedió con la esclavitud, de acuerdo con Galván Tudela, que en la santería es la versión cristianizada en Cuba de las prácticas y creencias yorubas en África.

El sincretismo es la imbricación que si bien parte de un ambiente hostil, fue de un modo creativo, de juntar los hilos de la cultura para crear una realidad y poder sobrevivir en ella. De allí que Changó fue sincretizado con Santa Bárbara de la Iglesia católica, quien fue decapitada por su padre por defender su fe. Ambas fuerzas, ambas deidades impetuosas en la naturaleza de su hacer.

Esa impetuosidad tuve la fortuna de sentirla y vivirla en nuestra visita a Cuba con Herencia, para representar a Venezuela en la Feria Internacional Cubadisco, en 2014. Tuvimos la dicha de repicar con nuestro tambor venezolano de la AfroUrbe a la primera imagen de Santa Bárbara que llegó a Cuba que data de 1599.

Asimismo, en este 2021 y 72 años después del emblemático ¡Que viva Changó!, de dúo cubano, una cantautora y compositora merideña, Manuela Moreno, ganadora recientemente del premio Ibermúsicas a la composición, escribió el tema “Siento el alma de Changó”.

Esta historia es hermosísima, porque un francés que vivió durante veinte años en Venezuela, criado en Haití y ahora recibe el calor de la cultura cubana, solicita a Manuela un tema en honor a Changó para ser interpretado por su agrupación cubana. Así honra a todas las culturas que abrazan su ser.

El tema “Siento el alma de Changó” nos narra el transitar del orisha por Ocumare de la Costa, cómo se reconoce en este pueblo habitado de mar, fuerza y fuego, rayo y sol. Vivencia del orisha que al ritmo del sangueo y del patarrumba, mambo y son va descargando y limpiando el corazón.

Dos Moreno, Manuela y Manuel se juntan para generar desde la composición de la letra y el ritmo propio caraqueño el patarrumba, para avivar la unión entre dos países caribeños: Cuba y Venezuela. Marcan una huella en la historia de nuestra música.

El alma de la cubanía, el alma de la venezolanidad representada en este latir entre canto y tambor es una oda a los fundamentos de la religión: veneración a la naturaleza, la búsqueda por fortalecer la fe en la cultura donde nos encontramos y la extensión del sincretismo ahora en este tema para exaltar la cultura africana en nuestras venas como afrodescendientes.

Este latir está vivo cada cuatro de diciembre y prontamente con su tema se expandirá en Venezuela y sin límites el repertorio para honrar a nuestros santos, a nuestras deidades.

¡Yo siento el alma de Changó!

Mónica Mancera-Pérez | @mujer_tambor