ASÍ DE SENCILLO | Suki

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Mi mamá nos acariciaba uno a uno. Éramos cuatro hermanos. Yo era la más blanca y la más pequeña. Recuerdo el sonido de su corazón latiendo amorosamente mientras me amamantaba. Mi mamá era linda, pero no podíamos estar con ella, entonces
cuando crecí un poco me llevaron a la casa de una familia que prometió cuidarme. Sí, me cuidaban, pero no me dejaban jugar ni correr. Debía estar quieta en un rincón del patio de la casa. No me permitían sentarme en sus muebles y en las noches pasaba mucho frío.
Mi curiosidad me llevó a caminar un poco más allá de los límites. Cerca había una casa vacía. Desde que entré sentí que me esperaba algo. No sé qué, pero me gustaba estar allí tranquila y caliente, lejos de la lluvia y los gritos de la familia adoptiva.

Un día abrieron la puerta. Entraron de golpe los rayos del sol con ella. La señora risueña.
Quise esconderme, pero no me dio tiempo. Ella me vio y de inmediato me tomó entre sus brazos. Yo sentí que había llegado lo que esperaba.

Nos miramos y sin tiempo ni palabras, simplemente nos amamos.

Luego llegó el señor cargado de maletas y trastes. Se mudaron a la casa vacía y yo con ellos.

Crecí entre mimos, cantos y juegos. El señor cocinaba, nosotras comíamos felices los ricos banquetes que preparaba.

Mi cama era cómoda, pero por las noches me metía entre las sabanas de la pareja para dormir abrazada y protegida.

Comencé a sentirme preocupada porque veía cómo la casa armónica iba desapareciendo. Cada día la pareja bonita metía con mucho cuidado los objetos en cajas y hablaban de planes y futuro.

Ella se despedía con la mirada. Yo entendí. Me quise meter en las cajas y la seguía adonde iba.

La familia que me cuidaba antes llegó dispuesta a pelear con mis queridos amigos. Muy molestos le dijeron:

―¡No se llevarán a mi gata!
―Se la pasaba con ustedes, pero es nuestra.
Ella me miró, me abrazó como siempre y me dijo:
―Suki, me voy. Te amo. No puedo llevarte. Vendré a visitarte.
Todos los días la espero en la ventana. Sé que vendrá.
¡Miau!

Maritza Cabello