Panteón sin hallacas

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Tareck El Aissami, al frente de Relaciones Interiores, me convirtió en presentador oficioso del Presidente Chávez. Pero no esperaba que un primero de enero me colocara en ese trance. Pues sí. Ese día de 2009, se cumplieron 50 años de la Revolución Cubana. El Comandante decidió que la bandera de la isla hermana estaría, junto a las bolivarianas, en el Panteón Nacional. Había que estar allí ensayando a las 5 am. Evité las hallacas y otros condumios propios del 31 de diciembre. Solo tomé agua, una herejía para la fecha. A las 10 am del 01 de enero anunciaron la presencia de los comandantes Chávez y Ramiro Valdés (héroe de Sierra Maestra). Afuera, a lo lejos, se escuchaban cohetazos. Dos horas después rompería mi internacionalista ayuno de Año Nuevo.