Simón Bolívar, desde una mirada feminista

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Durante el proceso de la guerra de independencia entre 1810 y 1823, una carga de  sentimientos de temor y valentía invadieron los hogares de las familias venezolanas, la vida femenina y la tranquilidad se vieron perturbadas. El hogar otrora pacífico, lleno de sumisión, y de cuidados amorosos, se convirtió para muchas familias en una trinchera de luchas por la libertad

Las mujeres participaron en diversas actividades conspirativas por la causa independentista. Haría falta adentrarse más en la historia de Venezuela para conocer que las mujeres realizaron una gran hazaña y fueron heroínas de la independencia. A pesar de la ocultación que de ellas ha hecho la historiografía tradicional. Hay estudios rigurosos que han permitido conocer que desde los primeros alzamientos en 1533 en las minas de Buría, al lado del negro Miguel, no solo estaban los esclavos, sino también negras e indias.

Fueron mujeres valientes muchas de ellas  ofrendaron a la causa sus esposos e hijos en su lucha por la independencia.

El libertador Simón Bolívar reconoció a las mujeres por su lucha aguerrida y resistencia en las batallas y en todas sus actividades por conseguir la independencia. Él no dudó en mencionarlas en sus discursos y escritos con gran admiración y valoración.

En una proclama dirigida al ejército libertador, magnificó a sus soldados cuando lograron expulsar a los realistas de la provincia de Trujillo. Sin complejo alguno contraviniendo los prejuicios de la época, alabó a las mujeres que lucharon valientemente, junto a dicho ejército.

Triste papel para la historia jugaron  Santander y Pablo Morillo, pues prohibieron la participación de la mujer en la guerra bajo amenaza de azotarlas.

Bolívar también escribió: “A la mujer nuestros antepasados la consideraban inferior al hombre, y nosotros la consideramos nuestra igual. Unos y otros estamos grandemente equivocados, porque la mujer nos es muy superior, Dios la ha dotado de gran perspicacia y sensibilidad, y ha puesto en su corazón fibras delicadísimas, cuerdas muy sensibles a todo lo noble y elevado. El patriotismo, la admiración y el amor hacen vibrar esas cuerdas, y de ahí resultan la caridad, la abnegación y el sacrificio ante cuya caridad y abnegación me descubro con respeto, no habrían podido realizar el milagro que han hecho y que todos palpamos. Henchidas por dos sentimientos a cual más noble y elevado, la caridad y el patriotismo, han vestido al desnudo, saciado al hambriento, aliviado al adolorido.”

CIUDAD CCS / CARMEN HERNANDEZ