Crónica de juguete | Un guaricho llamado Earle

Armando Carías

0

No es difícil imaginarse a Earle Herrera agarrado de la cola de un papagayo, volando sobre El Tigrito, el pueblo donde nació el 22 de abril de 1949.

Sin hacer mucho esfuerzo podemos verlo pasar en vuelo rasante sobre el techo de teja de su escuela,  Doctor “José Manuel Cova Maza”, y sin soltarse le lanza un beso a Santina Salazar, su maestra de cuarto y sexto grado.

La maniobra, aunque arriesgada, vale la pena.

Bien sabe Earle que fue gracias a ella y a su temida palmeta, que le cogió cariño a la escritura, en aquellos días en que lo más cercano que tenía a eso de garabatear páginas en blanco, era el toconcito de un Mongol número dos.

A bordo de su volador, desde el cielo de San José de Guanipa, ve a sus compañeros de clases jugando el librado, el toque y  las pichas, que son los nombres que los guarichos orientales le dan al escondite, la ere y las metras que también juegan los carricitos caraqueños.

Ahora el viento lo lleva hasta el patio de recreo, en donde divisa a la niña que no llegó a enterarse que era su novia y desde una nube le lanza un papelito con un poema que un día le escribió: “En primaria tuve/ mi novia Victoria/ nunca ella lo supo/ ay, qué triste historia”.

Angelito, su hermano, testigo de ese amor en silencio, le pide que se baje de esa nube y que se acuerde de las tareas de matemáticas y geografía.

¿Será posible que estas sean las materias preferidas de este niño que algún día será poeta?

No hay que asombrarse, pensaría Angelito: “mi hermano es capaz de encontrarle poesía hasta a la tabla de multiplicar”.

Sigue su paseo celeste y ahora avista el salón en donde se presentan los actos culturales de su escuela.

Earle recuerda el día que le tocó hacer el papel de un criado de la familia de Luisa Cáceres de Arismendi: “De allí salí sintiéndome todo un  patriota”, piensa mientras dirige su nave hacia el tiempo presente.

En este momento, gracias a “La magia de la crónica”, lo vemos como candidato a diputado por su estado natal, Anzoátegui, para las elecciones de este 6 de diciembre.

“Desde la Asamblea Nacional propondré que se invite a los niños y a las niñas para que de su debate salgan las leyes que más le favorezcan”.

Dicho esto, se monta de nuevo en su papagayo tricolor y alza vuelo hacia el futuro de la patria, ese lugar habitado por la infancia y por todos aquellos que como Earle Herrera, siguen siendo niños.

ARMANDO CARÍAS / FOTO: AMÉRICO MORILLO