El imperfecto

José Roberto Duque

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No tuve el inmenso honor que tiene la mayoría de quienes escriben sus líneas emocionadas en este especial: no fui pana del profe Earle. De no ser por un par de episodios, pudiera además decir que él nunca se enteró que yo existía. Así que mi aporte a este homenaje será un poco por mampuesto.

Pasó que, durante una discusión pacífica pero bizantina con un escuálido, éste «argumentaba» en contra de los chavistas diciendo que nos habíamos distanciado del pueblo, que ya no formábamos parte del pueblo venezolano, porque a cada rato lo negábamos con nuestras palabras y acciones.

Como toda discusión con cualquier escuálido, la cosa fue derivando hacia la insultadera gratuita. Tal ministro no es pueblo porque usa trajes caros. Tal funcionario tampoco, porque come en equis restaurantes. Muy ufano y encendido el bicho, tratando de convencerse a sí mismo que ningún chavista era «más pueblo» que él. En mitad de su trance religioso, aplicado a la enumeración de nuestras presuntas imperfecciones antipopulares, en una de esas soltó: «Dígame el borracho ese del Earle…».

Resumen para distraídos: no se puede intentar embasurar a Earle sin llevarse en los cachos a millones de ejemplares del pueblo venezolano. Hasta sus colegas escuálidos lo mandaron a callar.

JOSÉ ROBERTO DUQUE /FOTO: JESÚS CASTILLO