HISTORIA VIVA | Con Earle en la Memoria

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Earle Herrera escribió por estos mismos lares en los días inocentes que se “refugiaría en el Preámbulo escrito por Gustavo Pereira”, me pareció un recurso poético magnífico para escribir el último artículo de 2021 tratando de emular el sentido crítico del poeta  de Guanipa y entregarle a quien quiera leerlo algunos apuntes para, concho, diría algún viejo llanero, nuestra vanguardia se dé cuenta que en el año 2021 estuvimos caminando al filo de la esperanza y que recuperar la economía y se equilibren los vectores de desarrollo armónico social, es más necesario que nunca. Es nuestra mayor esperanza, lo mismo dijimos hace un año y lo volvemos a repetir.

Como me gustaría decir que viajar a la provincia de Venezuela para reunirse con la familia en estos tiempos difíciles, no es una aventura problemática, no tanto porque la escases del combustible o porque conseguir un boleto de autobús sea una odisea para quien puede tener los dólares en efectivo que exigen algunas empresas de transporte público. Igual la otra opción, esa de quedarse en Caracas mirando la Cruz del Guaraira Repano, rezando una letanía por la mejoría de la patria, como lo hicieron muchos, fuera también una opción aunque obligada.

Para aquellos que nos arriesgamos a salir de la ciudad y hacer lo que  tradicionalmente hacen miles de citadinos cuyas familias viven en el interior del país, pasar por una alcabala de la Guardia Nacional no debe ser una cuestión de incertidumbre, aun teniendo todos los asuntos legales en orden. El deber ser, lo normal, es sentirnos protegidos, asistidos y servidos en el ámbito de la seguridad ciudadana y aquí de nuevo: debemos recuperar la confianza y la percepción positiva de estos organismos ante el pueblo.

Algunos dirán que estoy soñando que ya eso del matraqueo es “doctrina”. ¿Qué es doctrina?. No y mil veces no. Que el sueldo de los funcionarios es paupérrimo y “tienen que rebuscarse”. No y de nuevo negativo, si algunos guardias del pueblo cometen graves errores con esas prácticas y utilizan la condición de funcionario para extorsionar, entonces no deberían ser funcionarios y deben ser denunciados y expulsados de la digna FANB. Creo que otra realidad es posible.

El fondo de este tema es que a Venezuela le aplicaron y le seguirán destinando medidas coercitivas para destruir el Estado nación para imponer la noción “globalizada” de dominio sobre los bienes de la República; la oposición no ha sido capaz de derrotar las esperanzas del pueblo venezolano por una felicidad posible, hoy nuestros enemigos están en el ámbito endógeno depredando los alcances sociales logrados en 20 años de Revolución Bolivariana, debemos decirlo con crudeza, para enfocarnos en las correcciones necesarias.

Para 2022 es imperativo que el Estado y el Gobierno Bolivariano recuperen la confianza del pueblo venezolano y eso pasa por cada funcionario que es o debe ser un servidor público, sea civil o militar, desde el de más baja jerarquía hasta los más altos cargos de gobierno.

Los días duros no han terminado, al presidente Maduro le ha tocado batallar en tormentas financieras, económicas, políticas, pero este barco que es la Patria, tiene un aluvión de riquezas en reservas y la más importante es la reserva moral del pueblo venezolano, los demás tesoros están en el maravilloso suelo productivo de Venezuela, en sus aguas, sus ríos, sus forestas, sus sabanas, sus recursos mineros y petroleros una riqueza que es bendición de Dios.

Desafortunadamente otros países en el continente no pueden decir lo mismo cuando sus mandatarios han hipotecado la soberanía de sus países y han entregado sus riquezas a las fauces devoradoras del capitalismo financiero internacional. Nuestra realidad es distinta aún con medidas extremas como las legislaciones de emergencia que vendrán a partir de la nueva Asamblea Nacional rescatada de la delincuencia y del “hamponismo” politiquero que la secuestró y la intentó poner al servicio de los intereses del gobierno de Estados Unidos.

Es tiempo de la verdad, de realizar el diagnóstico, precisar la enfermedad y tratarla. La corrupción ya no es un simple flagelo, es la beta de un cáncer que está destruyendo al Estado nación y están echando por la borda y al despeñadero los recursos que apenas les queda al país para resistir y uno de ellos es la confianza popular. Ya no es una simple crítica, es una alerta con características de gravedad suprema. Si el gobierno de Estados Unidos se propuso la destrucción de la República Bolivariana de Venezuela, con la intervención de una oposición que resultó un fiasco, tampoco pudieron por la vía de intervenciones armadas, por la vía de agentes endógenos es la alternativa que les queda, y nos precisamente alzando a militares traidores, que si lo intentaron, tampoco por la vía paramilitar donde también fracasaron.

Chávez lo dijo en 2012 dirigiéndose a sus ministros en un Consejo el día 20 de octubre de 2012 : ”Si alguno de Ustedes ve que se ha venido conformando en algún ente, en algún ministerio…cotos cerrados. Díganmelo que yo tengo el poder que me da la Constitución…yo les mando un misil…y lo hago con gusto…triste es que nos quedemos callados para que no me llamen “piedrero”.

Más adelante en el mismo mensaje indicó el Comandante  Chávez : “Esto también nos debe servir….para generar, con mucha creatividad y de manera muy sistemática, continua…instrumentos y argumentos para seguir convenciendo a la mayoría de que este es el proyecto que le convienen a todos los venezolanos …”

No es el fin de un año, es el fin de una experiencia para comenzar otro ciclo, con los errores revisados y dispuestos a corregir e iniciar un nuevo año con el valor agregado de un tiempo difícil que nos dejó enseñanzas y que vamos a una fase que superará las dificultades y los errores cometidos. No nos caigamos a mentiras vendrán tiempos duros, pero vamos a resistir.

Así que tener fe y esperanzas no es retórica de entusiastas, los opositores venezolanos bajo las directrices de los sesudos del Departamento de Estado han hablado de incertidumbre y tristezas durante más de vente años y ¿que lograron?, la nada, hasta ellos mismo casi desparecen, sino no es por la mediana sensatez de un grupo que vio el abismo de su autodestrucción política de cerca.

Es la hora de repensarnos y con optimismo patriota levantar la bandera de Bolívar, vamos a nuevas batallas que debemos ganar una por una desde adentro y con la fuerza moral del pueblo venezolano.

Todo lo anterior fue escrito en diciembre de 2020 pero sigue teniendo vigencia.

Feliz Navidad, a pesar de todo y con lo poco hagamos el milagro.

Aldemaro Barrios Romero | venezuelared@gmail