BAJO LA LUPA | Estados Unidos al borde del abismo

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No lo digo yo, lo dijo el ex presidente Jimmy Carter este 6 de enero al cumplirse un año del asalto al Congreso (5 muertos y muchos heridos) por los partidarios de Trump. Y no es para menos: la “Gran República”, como la llamaba Churchill, atraviesa la mayor crisis de su historia en lo económico, lo social y lo político, hasta donde la ha conducido el capitalismo neoliberal del cual es la expresión más completa y acabada… y lo de “acabada” es humor involuntario pero acertado.

Estados Unidos, que al terminar la 2da Guerra Mundial producía el 80% de las mercancías que se vendían en Occidente, hoy no produce nada, salvo armamento, porque sus capitalistas, que tienen de patriótico lo que yo de Papa, mudaron sus fábricas a países con mano de obra barata y legislaciones complacientes. Y como la economía capitalista sólo resuelve el problema que ella misma crea, que es la falta de dinero, Washington lleva varias décadas imprimiendo dinero sin respaldo, con lo que el dólar vale cada vez  menos y la inflación se va convirtiendo, lenta pero inexorablemente, en superinflación: sólo en agosto del 2021 más de 4 millones de estadounidenses renunciaron a sus empleos porque lo que ganaban no les alcanzaba para pagar las cuentas. Y desde hace una década el dinero de los ahorristas está yendo a parar a manos de los ricos. Y siguiendo las reglas del capitalismo liberal, el Estado se desentiende del bienestar del pueblo y tanto salud como educación e infraestructura están en franca decadencia. EE.UU tiene, seguido de cerca por Australia, la peor legislación laboral de los países industrializados. ¿Seguro de desempleo? Olvídalo. ¿El HCM (hospitalización, cirugía y maternidad)? Nada de nada. ¿Permisos pre y post natales? No existen. Y sobre los seguros privados, basta ver el documental SICKO de Michael Moore…

En este panorama desolador el covid-19 hizo estragos con Trump, un presidente de la misma calaña que Bolsonaro, lo que ya lleva 840.000 muertos (y contando), más que todos los militares estadounidenses muertos en las guerras del Siglo 20.

Un país donde la búsqueda de la felicidad está consagrada por la Constitución, la inmensa mayoría tiene razones, falsas o verdaderas, para estar insatisfecho y resentido, por lo que la criminalidad y la violencia no hacen sino crecer a un ritmo que se acelera y que se relaciona directamente con las armas de fuego, utilizadas en 25.000 suicidios y 20.000 homicidios al año. Peor aún: las heridas por arma de fuego son la mayor causa de muerte infantil en los EE.UU.

A esto el Estado y los Estados responden con represión: 2,3 millones de presos, la mayor cifra del planeta en términos absolutos y relativos a su población. La mayoría son, claro, negros y latinos.

A nivel político es evidente la quiebra del sistema bipartidista tradicional y su rechazo por las mayorías. Y es evidente la polarización, ya que esas mayorías se oponen horizontalmente en progresistas y derechistas, y no hay a la vista entendimiento posible en la medida en que el Partido Republicano está tomado por fanáticos racistas seguidores de Donald Trump, encerrados en una “burbuja delirante” a prueba de diálogo y acuerdos.

Razón tiene, pues, Jimmy Carter en hablar de abismo y guerra civil, y de temer por la suerte lo que él llama “nuestra preciosa democracia”.  Pero ni él ni ninguno de quienes se quejan y advierten puede entender que fue justamente ese modelo de democracia, que sólo reconoce derechos individuales y no derechos colectivos, la que los condujo al borde del abismo. El que va a caer no ve el hueco, dicen.