DATE CON LA CIENCIA / Compartir lo que sabemos

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Los sabios dicen ‘ah’ y levantan el dedo, mientras el hombre roto se desangra.

Ya el alma les echó barriga y por ello pontifican sobre la tranquilidad,

mientras el hombre roto se desangra”.

Roque Dalton, en Los Sabios

Nerliny Carucí y Guillermo Barreto

En una reciente película de ficción titulada No mires para arriba, del director Adam McKay, el astrónomo Randall Mindy (interpretado por Leonardo DiCaprio) intenta explicarle a la presidenta de Estados Unidos que su estudiante doctoral Kate Dibiasky (interpretada por Jennifer Lawrence) descubrió un cometa cuya ruta llevará a impactar de forma directa la Tierra en unos seis meses. El científico se esfuerza por dar la información de la manera más rigurosa y precisa posible, pero la realidad es que resulta inentendible provocando el rechazo de la interlocutora. La comunicación sencillamente no llegó.

La ciencia moderna tiene sus códigos y lenguaje, y la precisión es importante. Sin embargo, la información que se genera no debería quedarse en los claustros de la academia, entre otras razones, porque es información que puede ser útil para todos y todas (¡o eso esperamos!) y porque, además, es justamente en el debate de ideas que se construye conocimiento.

Divulgar conocimiento científico no es tarea fácil. No se forma a los científicos y científicas para hacerlo, o peor aún: se les forma para no hacerlo, por considerarlo una tarea inferior. Afortunadamente, hay quienes no se rinden y dedican tiempo y corazón para esa loable tarea. Hoy queremos referirnos a una experiencia extraordinaria de divulgación científica. Se trata de la revista El Vitral de la Ciencia cuya dirección en edición, diagramación y montaje está a cargo de Miguel Alfonzo, investigador y profesor de la Universidad Central de Venezuela.

Divulgar implica informar de manera clara y entendible a tomadores de decisiones, a líderes comunitarios, al pueblo en general. Divulgar no implica falta de rigurosidad ni tomar por idiotas a los interlocutores. Divulgar es compartir ideas. No enseñar desde una posición de poder. El Vitral de la Ciencia es una revista producida por un grupo de investigadores e investigadoras conscientes de la necesidad de hacer llegar avances de la ciencia que marcan pautas en la generación de conocimiento y dan aportes para la transformación comunitaria.

Como nos explican sus editores, un vitral es un cristal que aunque deja pasar la luz, la difunde de diferentes colores. Así conciben ellos y ellas el pensamiento crítico, rico en visiones y percepciones, y así conciben este producto editorial como ventana de una ciencia que no es ni será neutra a ideologías ni a los intereses del capitalismo.

El último número del año 2021 nos trajo un interesante dossier dedicado a la pandemia. En dicho número, Miguel Alfonzo nos regala un primer artículo sobre la lesión pulmonar crónica que se produce como secuela de la covid-19 y los mecanismos específicos que se conocen en relación con una condición que puede llegar a ser mortal. Un segundo artículo del mismo autor nos relata la historia del movimiento antivacunas. Un tema que por controversial no evade El Vitral. Allí se exponen los argumentos y contraargumentos dejando margen al lector para construirse una opinión propia.

Las desigualdades mundiales expuestas por la pandemia son tratadas por la investigadora Eneida López, del Instituto Nacional de Higiene. Allí se relata la forma desigual en que se distribuyen las vacunas y la forma desproporcionada en que la pandemia ha afectado a los más pobres tanto en el Sur global como en los «sures» dentro del Norte global.

Estalina Báez-Ramírez, del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), y Marilyn Di Luca, del Instituto de Nutrición, nos muestran la relación entre una buena (o mala) alimentación y la capacidad del cuerpo para resistir (o sucumbir) al coronavirus SARS-CoV-2.  En este trabajo, explican cómo la diabetes, la obesidad o las enfermedades coronarias son factores de riesgo ante la COVID-19 y cómo una buena alimentación –de la cual nos ofrecen recomendaciones– puede ayudarnos a superar dicha enfermedad.

Por último, hallamos el relato de la experiencia personal de Estalina Báez-Ramírez, como integrante del equipo del IVIC responsable de las pruebas de diagnóstico del SARS-CoV-2, el virus causante de la covid-19. Una mirada del «detrás de cámara». Una narrativa que, más allá de lo individual, trasciende a un equipo completo de personas comprometidas con nuestro país, desde sus capacidades científicas.

La revista El Vitral de la Ciencia cumple este mes su primer año. En palabras del doctor Miguel Alfonzo, todo el equipo estará abocado en 2022 a lograr que el mensaje que desean transmitir llegue al pueblo venezolano y que los conocimientos compartidos sean herramientas útiles para enfrentar los grandes retos por delante, como lo son el tercer año de pandemia, el papel que ha jugado el capitalismo en pandemia y la crisis ambiental planetaria. Desde Date con la ciencia, recomendamos fuertemente la revista y felicitamos a su equipo.

Nerliny Carucí y Guillermo Barreto