Xiomara Castro pondrá fin a un siglo de hegemonía

0
Castro se compromete a hacer un gobierno de unidad, que combatirá la corrupción que afecta al país.

Al acto de investidura, previsto para el 27 de enero, confirmaron su asistencia 15 dirigentes internacionales

Xiomara Castro, quien se convirtió el pasado 28 de noviembre en la gobernante más votada en la historia de Honduras, al obtener el 55,6% de los sufragios, será a partir de este 27 de enero la primera mujer Presidenta del país centroamericano, y quien le pondrá fin a un siglo de hegemonía.

En el segundo lugar se colocó Nasry Asfura, del gobernante Partido Nacional, con el 35,89%. Medios hondureños destacaron que con esos votos recibidos, 500 mil de diferencia, Xiomara Castro hizo historia como la candidata presidencial más votada en ese país.

La marea roja que encabezó la líder izquierdista arrolló no solo en las elecciones presidenciales, sino también en las de alcaldes y diputados.

Su partido Libertad y Refundación (Libre) ganó en 17 de los 18 departamentos, incluso ganó en regiones tradicionalmente azules como Lempira e Intibucá.

Su mandato será por un período de cuatro años, que inicia el 27 de enero de 2022 y finaliza el 27 de enero de 2026.

El acto de investidura está previsto para el próximo jueves con la presencia confirmada, hasta el momento, de 15 dirigentes entre presidentes, vicemandatarios y cancilleres de naciones como El Salvador, Panamá, México, Venezuela y Estados Unidos (EEUU).

Una consecuencia de su victoria es que se rompe con el tradicional dominio Liberal-Nacional de un siglo y pondrá fin a una hegemonía de 12 años del Partido Nacional, al reemplazar al derechista Juan Orlando Hernández, quien termina su mandato en medio de señalamientos de narcotráfico en EEUU.

Castro reiteró que su Gobierno será de unidad, que combatirá la corrupción que afecta al país y que trabajará para resolver problemas como el desempleo, la pobreza y los malos sistemas de salud y educación, entre otros que sufre Honduras.

Hasta 2009, las elecciones de esa nación giraban en torno a las candidaturas del Partido Liberal (PL, 1891) y el Partido Nacional (PN, 1902). Juan Manuel Zelaya, esposo de Castro, quien representó a los liberales en 2005, llegó al Gobierno con la agenda propia de su partido.

Con Zelaya, Honduras se sumaba a los gobiernos progresistas del continente, que encabezaban Hugo Chávez, en Venezuela, y Rafael Correa, en Ecuador. Luego se unió a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) y buscó impulsar una nueva Constitución que ampliara derechos e incluyera, también, su reelección.

Golpe de Estado

En la madrugada del 28 de junio de 2009, un grupo de militares, con la anuencia de sectores derechistas hondureños y el apoyo del Gobierno estadounidense, se llevó a Zelaya, en pijama, hasta la frontera con Costa Rica.

Xiomara Castro saltó entonces a la escena política, desde las calles y encabezando las protestas contra lo que, a todas luces, fue un golpe de Estado frente a un líder rechazado por las élites y con amplio apoyo popular.

El Gobierno de facto, encabezado por Roberto Micheletti –del partido de Zelaya–, intentó sin éxito legitimarse alegando que Zelaya se aprestaba a convertir al país en una dictadura. No lo reconoció ningún Estado.

En 2013, la exprimera dama de Honduras se presentó por primera vez en unas elecciones, pero perdió frente a quien ejerce el cargo en la actualidad, Juan Orlando Hernández Alvarado (PN), cuyo partido había sido uno de los principales promotores del golpe de 2009 alegando que la reelección conducía a la dictadura; no obstante, él se volvió a postular en 2017 (violando a todas luces la Constitución) y obtuvo un triunfo cuestionado por múltiples evidencias de fraude que dejaron sumamente desprestigiado al organismo electoral.
Corrupción

La gestión de Hernández ha estado plagada de denuncias de corrupción y malversación (incluso se lo ha vinculado con carteles de droga) y desastres (a la pandemia se le ha sumado el efecto devastador de los huracanes). Los sectores de la oposición han criticado el rol de los organismos internacionales minimizando el fraude de 2017, mientras las protestas sociales fueron reprimidas y criminalizadas por el Gobierno.

Los cambios en el sistema de partidos, ahora con tres fuerzas importantes, y la violencia desatada tras las elecciones del 2017, propiciaron una reforma constitucional.

El antiguo Tribunal Superior Electoral fue dividido en el Consejo Nacional Electoral, el Tribunal de Justicia Electoral y el Registro Nacional de las Personas. Con esta reorganización, el Partido Libre entró a formar parte del ente que organiza las elecciones, lo que ha ampliado sus posibilidades de supervisión frente al tradicional control bipartidista. No obstante, habiendo sido aprobada la reforma constitucional en el 2018, la nueva arquitectura electoral apenas contó con el tiempo necesario para asumir sus funciones y organizar adecuadamente las elecciones del 2021.

El Partido Libre agrupa sectores del Partido Liberal y organizaciones de izquierda unidos por el rechazo al golpe de Estado del 2009 y al Partido Nacional.

Reconocen victoria

La contundente victoria electoral de Xiomara Castro en las elecciones de Honduras no les dejó más alternativa a sus adversarios que reconocerle el triunfo. La abanderada del Partido Libre y sus aliados derrotaron a un partido político ultraneoliberal, y doblaron el brazo a un régimen corrupto y represor, instaurado mediante el golpe de Estado contra Zelaya.

El Consejo Nacional Electoral anunció los tres designados presidenciales (vicepresidentes) que acompañarán a Xiomara Castro: Salvador Alejandro Nasralla, Doris Alejandrina Gutiérrez y Renato Florentino Pineda, y los 20 diputados para el Parlamento Centroamericano.

Libre ganó además las dos principales alcaldías del país, la capital Tegucigalpa y San Pedro Sula, el más importante núcleo industrial y comercial.
(El País de España/Telesur)
__________

Grandes desafíos

La presidenta electa de Honduras fue la primera dama desde 2006, pero ella desistió del cargo como figura decorativa, y asumió la responsabilidad de la Red Solidaria. La red fue un proceso que se hizo en conjunto con la ONU y otras instituciones internacionales donde se focalizó la pobreza y la extrema pobreza en el país.

Aunque recibirá un país golpeado por la corrupción y el narcotráfico, con la mitad de su población pobre y que migra en busca de trabajo, el primer desafío de Castro será gobernar una Honduras en crisis desde 2009, cuando su esposo, Manuel Zelaya, fue derrocado.

Asimismo, deberá desmontar la corrupción. De acuerdo con Transparencia Internacional, Honduras ocupa el puesto 157 entre 180 países en el índice de percepción de la corrupción. También deberá contener la migración, que desde octubre de 2018 se ha agudizado. La pandemia prácticamente duplicó el desempleo, que pasó de 5,7% en 2019 a 10,9% en 2020. También tendrá que enfrentar el narcotráfico, que alcanza a las más altas esferas, adquiriendo Honduras el mote de “narcoestado”. (France 24/Prensa Latina/AFP/EFE/Telesur)
____________________

Líder Popular

Xiomara Castro surgió como líder popular en las batallas de calle contra el golpe de Estado. Mientras su esposo estaba exiliado o refugiado en la Embajada de Brasil después de regresar clandestinamente al país, ella fue la figura central de la resistencia antigolpista en la calle, donde ganó un importante reconocimiento de los líderes de sindicatos, organizaciones campesinas y movimientos sociales, de pueblos originarios y de la gente sencilla del pueblo que, junto al movimiento lésbico gay, le dieron su total apoyo.

Desde entonces, una vez como candidata a la Presidencia y otra como candidata a la Vicepresidencia, fue víctima de dos grandes fraudes electorales: en 2013 y 2017. Este último denunciado por la Organización de las Naciones Unidas y hasta la Organización de Estados Americanos.

El apoyo incondicional de Washington entronizó de nuevo en la Presidencia a Juan Orlando Hernández, sobre quien pesan innumerables denuncias por narcotráfico y lavado de dinero formuladas por fiscales del propio Estados Unidos.

Analistas afirman que ha sido tan descarada la corrupción en Honduras que el candidato presidencial, Santos Rodríguez, fue arrestado en noviembre de 2021, acusado de narcotráfico. Caso que vincula al mandatario Juan Orlando Hernández.

Sumado a ello, la oligarquía y el ejército hondureños han sido instrumentos de la potencia estadounidense y de eso depende gran parte de su fuerza militar y política.

La nueva Mandataria recibe un país saqueado, altamente endeudado, minado por el narcotráfico y la inseguridad, con instituciones de justicia al servicio de la oligarquía. El pueblo hondureño confía en un cambio.