RETINA | Destruir otro planeta

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Freddy Fernández
Los más ricos están buscando sitios lejos de la Tierra y tecnologías que les permitan llegar hasta esos lugares para construir un nuevo mundo. Son gente rara, se empeñan en acelerar la destrucción de este planeta y sueñan con construir un mundo habitable en otra parte.
Aunque no es lo más grave, solo en desechos electrónicos, fundamentalmente celulares y computadoras, de acuerdo con los informes de la ONU, en 2018 se registraron 48,5 toneladas de desechos. Es una cifra que supera el peso de todos los aviones que se han construido hasta hoy en todo el mundo. De esta cifra solo se recicla el 20 por ciento y se estima que en el año 2050 tendremos 120 toneladas de desecho electrónico.
Algunos se preguntaran ¿por qué culpar a los más ricos cuando es evidente que tal producción de basura solo se logra con un consumo masivo y reiterativo?
La respuesta más directa y sencilla, además de muy cierta, es que todas las estadísticas demuestran que los ricos producen más basura y reciclan mucho menos. Esta noción sirve para identificar a las clases sociales y también para observar el comportamiento de los países. No hay otro país que produzca tanta basura como lo hace Estados Unidos y es difícil encontrar un país donde se recicle menos. Quizá por ello, son precisamente los más ricos de ese país los que quieren irse pronto a otro planeta, entre ellos los dueños de las empresas que fabrican esos instrumentos electrónicos.
Lejos de preocuparse por la sostenibilidad de la vida en la Tierra, esos ricos han centrado su atención en la manera de obtener ganancias constantes y crecientes de los aparatos que venden. Así han diseñado esquemas que obligan a la gente a cambiar de celular cada 15 meses, en promedio.
La combinación entre hardware y software está concebida para que los aparatos no puedan tener una vida útil después de dos años. Los especialistas indican que la parte mecánica y electrónica de los celulares muy bien pueden funcionar hasta por diez o doce años, si no fueran hechos con la idea de que se vuelvan obsoletos en poco tiempo.
Además de fabricar aparatos que duren poco, se hacen sin que haya ninguna previsión de reciclaje de los elementos con que están hechos.
No hay pobres que fabriquen celulares y cuando el que tienen falla, siempre tratan de repararlo, así la pantalla esté convertida ya en un vitral.
No sé por qué esos ricos no se preocupan por la sostenibilidad de la vida en la Tierra. Creo que es más barato resolver estos temas ambientales de aquí. Inventar un mundo en otro planeta es extremadamente caro y con pocas posibilidades de que sea viable.
Quizá su idea sea financiar esa huida con la venta de los celulares que nosotros les compramos. Deberían quedarse, aquí ya casi destruyen el mundo. Allá tienen que construirlo primero para luego poder destruirlo.
Freddy Fernández | @filoyorde