Letra muerta | La fecha compañera

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Cuando supo que algo estaba pasando en Caracas, Agapito Fernández encendió el televisor y se encontró allí con un militar que le estaba hablando al país. Lo escuchó atentamente. Una vez que el militar terminó de hablar, apagó el televisor y salió a la calle. Se encontró con unos amigos que celebraban aquel movimiento. Amigos que decían: “Al fin. Estaba haciendo falta un despertar y parece que llegó”. “Ese por ahora es porque saldrá a seguir peleando”. Siguió escuchando por un rato la alegría de la gente y se fue caminando hasta el mercado. Allí compró una banderita de Venezuela y salió con ella en la mano. Llegó a su casa y colocó la bandera sobre la mesa. Buscó un papelito y anotó: 4 de febrero de 1992. Y desde ese día, esa fecha se convirtió en su recuerdo más querido, en su fecha compañera.

CIUDAD CCS/ ROBERTO MALAVER