CONVIVIR PARA VIVIR | El cliente valora un producto elaborado con técnicas ancestrales

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El intercambio artesanal ha permitido que la tradición se mantenga en el tiempo.

Nos complace presentar a la Asociación Cooperativa Artesanal de Mujeres del municipio Boconó (estado Trujillo). Con 46 años de existencia han sido pioneras en el tejido artesanal. Asimismo, han presentado su trabajo expuestos en otras entidades del país.

Realizan su trabajo con antiguas técnicas. Tienen demanda con la elaboración de hamacas, mantelería, centros de mesa, cobijas y cubrecamas. Los turistas son sus principales clientes y disfrutan un producto 100% ecológico y artesanal. Temporadas como Semana Santa y vacaciones de julio, agosto y septiembre venden sus manualidades.

Soledad Mejías es socia fundadora y nos concede esta entrevista. Desde su infancia aprendió técnicas de tejidos ancestrales –oficio éste heredado de su madre, abuela y tías–. Luego se interesó en formarse en el Inces y la extinta Corpoindustria, donde perfeccionó su labor, a través de máquinas y diversas técnicas.

—¿Cuánto dura elaborar una hamaca con estos telares antiguos?

—La elaboración de una hamaca lleva dos días. El proceso es rápido y más cuando trabajas con el pabilo de algodón, que traemos de San Cristóbal (estado Táchira).

—¿Han ofrecido talleres de tejido a las comunidades, o algún sector en específico?

—Sí, especialmente a jóvenes, amas de casa y jubiladas, quienes se interesan en aprender el trabajo con el tejido. Eso les permite mejorar sus ingresos y dar a conocer lo que hacen. Siempre llamamos a las comunidades organizadas para que aprendan este trabajo.

Manejan sus propios recursos 

Plantea Mejías que esta Asociación Cooperativa ha salido adelante gracias a las ganancias de su producción y de forma equitativa. “Nos manejamos con nuestros propios recursos y ayudamos a generar nuevas fuentes de empleo, que favorezcan el emprendimiento o proyectos autosustentables. Hace falta el apoyo de instituciones del Estado para que impulsen programas crediticios y apoyen a las mujeres productoras y creadoras. Esto nos permite adquirir nuestras herramientas de trabajo y materia prima. Sabemos muy bien que como madres de familia nos ha golpeado la crisis económica, la inflación, la pandemia y demás dificultades. ¡Pero tenemos que enfrentar la crisis y no rendirnos! El trabajo del tejido artesanal es parte de nuestras tradiciones y hay que mantenerlas vivas”, sostiene.

Pese a las circunstancias se mantienen firmes

Maritza Hidalgo lleva 28 años que forma parte de esta organización. Desde los telares ha elaborado un sinnúmero de manteles, hamacas, centros de mesas, cortinas, masayas, cubrecamas, e incluso piezas hechas por encargo de sus clientes. “Hemos tenido muy buena receptividad, gracias al turismo. Enseñamos las técnicas del tejido a jóvenes, madres de familia y jubiladas. Esto también las motiva a ser emprendedoras y que tengan sus propios ingresos”, afirma.

La señora Josefa Villegas (jubilada) se animó a participar el año pasado con los talleres de formación. Le permitió conocer la dinámica artesanal y ancestral del tejido para abrirse al emprendimiento. “Me siento motivada al estar aquí y aprender cosas maravillosas. Los materiales que se emplean son de calidad artesanal y ecológica. Aprendí el tejido de cocuiza, como del pabilo. En mi caso –al igual que otras mujeres–, al no tener los recursos para adquirir las herramientas de trabajo y la materia prima, se nos hace difícil sacar producción por cuenta propia. Sin embargo, con las compañeras tejedoras aprendo cosas nuevas y las ayudo. Pese a las fuertes circunstancias, esta Asociación Cooperativa se mantiene. Te hacen sentir en familia”, expresa.

En la ola del emprendimiento

Las entrevistadas sostienen que el trabajo manual debe impulsarse e innovarse día a día. Es un trabajo tradicional que va de generación en generación y es un acervo cultural. Hacen un llamado a las mujeres organizadas como amas de casa, jubiladas, líderes de comunidad y madres de familia, a incentivar el emprendimiento con este trabajo y, en especial, tengan el apoyo crediticio del Gobierno Nacional que les permita adquirir sus herramientas de trabajo y fortalecer la economía.

Expresan su agradecimiento a Ciudad CCS y hacen extensivas sus bendiciones. Invitan a sus trabajadores, trabajadoras, lectoras y lectores, a conocer el Jardín de Venezuela y visitar sus telares, ubicados en el Museo Colonial Trapiche de los Clavos (avenida Rotaria, Boconó, estado Trujillo).

CIUDAD CCS / SIBONEY DEL REY / FIDEL ANTILLANO