Les cortaron el aire a las rutinarias caminatas de Leonardo José

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El cuerpo del senderista fue localizado por unos caminantes en el sector Sabas Nieves del Waraira Repano

Cuando a eso de las 7 de la noche aquellos caminantes desprevenidos y sudorosos descubrieron a un costado del camino un cuerpo tendido boca abajo sobre la maleza, su primera reacción fue continuar su camino, pero ahora corriendo, quizás por la impresión. Pero luego reaccionaron y decidieron devolverse y bajar a la entrada para notificar del hecho a los efectivos de la Guardia Nacional. Los uniformados subieron, seguidos de cerca por los caminantes, quienes querían tener de primera mano algún detalle adicional. Revisaron el cuerpo para precisar si efectivamente estaba muerto y cuando lo corroboraron, llamaron de inmediato para el comando y también para el Cicpc.

Sabas Nieves se llenó de dolor y consternación. Un hombre que iba pasando ce acercó al cuerpo y lo reconoció: “Ese era tremendo pana, él subía casi todos los días, era como un hobbie para él. Una vez conversamos y me dijo que era artesano. Era un hombre muy especial, todo lleno de luz, paz… No entiendo quién pudo haberle matado, si es que fue que lo mataron, pero a lo mejor fue que le dio una vaina”, dijo. Los guardias tomaron nota de alguna de las cosas que expresó.

Rato después todo el cerro se había llenado de curiosos. Mujeres y hombres se persignaban con cara de consternación, mientras algunos se quedaban absortos mirando largo rato el cadáver por puro morbo, o como buscando alguna señal, algo que pudiera ayudar a entender lo que había pasado.

Finalmente llegaron los funcionarios del Cicpc y tras colocarse sus guantes de látex y espantar a los curiosos que estaban más cerca del sitio donde yacía el infortunado, comenzaron a revisar minuciosamente el cuerpo y a tomarle fotografías, mientras otros echaban un vistazo por los alrededores. En eso tardaron un rato, hasta que llegaron otros funcionarios, que traían una camilla metálica en la que montaron el cadáver e iniciaron el descenso del cerro para trasladarlo hasta la medicatura forense de Bello Monte.

La zamurera

Aún no habían bajado el cuerpo sin vida del infortunado del cerro, cuando comenzaron a salir los zamuros de las redes sociales, esos que andan cazando cualquier cosa buena que se haga para comenzar a buscarle defectos, o que si se trata de algo malo, así sea alguna desgracia, se convierten en expertos de la materia que sea y comienzan a esgrimir hipótesis, interpretaciones y análisis, la mayoría de los cuales siempre van dirigidos a achacarle la culpa de lo ocurrido al Gobierno o al alcalde tal o al gobernador fulano.

Sacaron a relucir cifras de presuntos asesinatos ocurridos en el cerro y unos hablaban de doce, otros de cuatro, pero ninguno ofreció fechas, nombres ni nada más; otros achacaron lo ocurrido a la negligencia de la Guardia Nacional y eso que en las primeras de cambio se pensaba que el visitante asiduo del Ávila había muerto por causas naturales, posiblemente un infarto, pues en su cuerpo no se apreciaron signos de violencia, ni había señales visibles de violencia por los alrededores.

“Claro, si no hay custodia de los guardaparques en verificar quién sube, como era antes, que para ir a algún lugar del Ávila tenías que tener un permiso de Inparques”, dijo uno de los usuarios tuiteros, identificado como Carlos Eduardo, mientras que otro, quien se hace llamar Revin Dawn, señaló: “Ya el Ávila en cuanto a seguridad no es igual a tiempos anteriores”.

Carol V se adentró en el terreno de la politiquería y escribió: “Y entonces? Así queremos que haya turismo en Venezuela? Acaso estamos preparados para ello en cuestión de seguridad?”, e igualmente @varonvonbrau comentó con sorna: “No, pero Venezuela está mejorando”.

Felipa

La tía Felipa, que de seguridad parece saber algo, pues trabajó muchos años con la policía, señaló que ni la Guardia Nacional ni ningún cuerpo de seguridad del mundo tiene capacidad para controlar todo lo que ocurre en el Waraira Repano, en primer lugar porque no puede estar todo el día “molestando” a los senderistas, excursionistas o a la gente que sube con frecuencia. Puede, sí, controlar el acceso, pero ahí surgirían los estereotipos (revisarán a fondo a los negritos o al que “tenga cara de malandro”), pero el caso es que los asesinos no tienen un rostro específico; además, porque una revisión somera quizás pudiera dar con un arma de fuego, pero un cuchillo –por ejemplo– es fácil de ocultar entre el equipaje.

Giro inesperado

Cuando se conoció la verdad, nadie lo podía creer. Se preguntaban cómo alguien podía ser capaz de quitarle la vida a una persona como esa que no se metía con nadie. Los familiares reconocieron el cadáver en la morgue y notificaron que respondía al nombre de Leonardo José Arjona Rivero y que tenía cincuenta años de edad. Además, dijeron que era ecologista, amaba la naturaleza y era senderista.

La autopsia reveló que la causa de la muerte era asfixia mecánica por compresión intrínseca al cuello, es decir, estrangulamiento. El caso será investigado como homicidio.

La tesis del suicidio se sopesó, debido a que el infortunado sufría de depresión y estaba en tratamiento psicológico, pero casi que fue descartada porque en el sitio no hallaron rastros de mecate o algo parecido con el que pudiera haberse quitado la vida.

Un tuitero, identificado como @Sirajz, señaló que tal vez le aplicaron la típica “maquinita” caraqueña, pero se pasaron de fuerza y de tiempo”. Tiene lógica esta apreciación.

Wilmer Poleo Zerpa

puntodequiebre.ccs@gmail.com