Cita con la actualidad | “Tienen miedo de que revolucionemos todo desde nuestras raíces”

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Hurgar en el Archivo General de la Nación le apasiona porque ahí están los documentos que le dan luces en el camino que transitó Miranda.

La historiadora dirige el Centro de Estudios de Caracas y cuenta cómo surgieron de la cotidianidad caraqueña los elementos de los nuevos símbolos | Texto Niedlinger Briceño | Fotos Bernardo Suárez

Una historiadora se enamora de la ciudad de los techos rojos, de la Caracas de barullos y bostezos a la hora pico de la mañana, pintoresca y agresiva al mismo tiempo, con gente que resiste para reencontrarse con la historia en cada rincón de la ciudad capital.

También se enamora de Miranda, pero no del Miranda del Arco del Triunfo de París, sino del Miranda de pueblo, y es que cuando habla de él se ve un brillo en sus ojos que insiste en contar lo que ha podido hurgar en el Archivo General de la Nación, como apasionada de una historia mal contada o tergiversada.

Ella es Gladys Arroyo, presidenta del Centro de Estudios de Caracas y quien ha incidido con su lucha en el cambio de los nuevos símbolos de nuestra capital. Justo esta Cita con la Actualidad se realizó cuando se cumplen 8 años de la siembra de Eliézer Otaiza, quien dio pie a ese ejército de hombres y mujeres que tienen como objetivo decolonizar la ciudad de las guacamayas.

Esta vez, quienes estuvimos en la mesa redonda de Cita con la Actualidad, despejamos dudas en cuanto a los símbolos y reforzamos nuestra identidad por Caracas. Ahí estuvimos: Mercedes Chacín, Roberto Malaver, Gustavo Mérida, Jesús Arteaga, Héctor Aponte, Róger Blanco Fombona y quien escribe esta entrevista.

Existe una campaña de rechazo de un minoría, por el cambio de símbolos, así que decidimos hurgar en cómo fue el proceso para llegar a los resultados y cómo se piensan profundizar los elementos que se expresan para acercarlos al pueblo llano. Así empieza la cosa…

— Gustavo: ¿Cómo se proyecta ahora la Caracas con nuevos símbolos?
— Estamos haciendo una revolución cultural en Caracas, porque nuestra ciudad se merece una revolución cultural, no solo de los símbolos sino todo lo que tiene que ver con su patrimonio, encontrarnos con su historia. Yo les voy a pedir a ustedes, militantes de la comunicación, que hagamos un recorrido por la parroquia Santa Teresa, quizá uno de los rincones que más guarda construcciones coloniales. Ustedes saben que Caracas no tiene muchas construcciones coloniales porque la resistencia indígena caraqueña destruía lo que hacían los coloniales, eso lo hicieron los indios Caracas y la gente de Guaicaipuro, por eso nosotros no somos la ciudad de Coro, que es un patrimonio arquitectónico protegido por la Unesco. Celebramos y decimos a mucha honra que vivan los indios Caracas, los indios Teques, los Mariches, los Caribes y todos.

Yo tengo una gran esperanza y la misma expectativa, cuando escogimos a nuestra candidata la almiranta Carmen Meléndez. Yo creo que definitivamente Caracas se enrumba a ser una ciudad cultural, vamos a darle el lugar que le corresponde. Con ese tema de los símbolos nos tienen miedo porque siempre se tiende a seguir el ejemplo de Caracas y yo les digo: Ojalá alguna ciudad de algunas de las antiguas colonias españolas en América, que tiene todavía los símbolos coloniales, siguieran el ejemplo de Caracas y cambiaran los símbolos y ese es el miedo que nos tienen, que todo se revolucione para pensarnos desde nuestras raíces. Sin ir tan lejos aquí hay muchas ciudades y pueblos que le rinden mucho culto a todos esos símbolos coloniales. En el estado Sucre hay una parroquia llamada Cristóbal Colón, eso es el municipio Valdés, por allá por Güiria y aquí en Caracas, entre La Pastora y San José hay una urbanización y una plaza llamada Diego de Losada; y en el 23 de Enero hay una escuela llamada así, y en El Valle también. Por todo eso tenemos que ir, pero no nosotros sino el pueblo. El Manuel Palacio Fajardo es uno de los liceos más importantes del 23 y todo eso hay que cambiarlo para reencontrarnos con nuestra historia; no podemos seguir rindiendo culto a quienes nos masacraron, nos robaron nuestras lenguas, a quienes nos cambiaron nuestras culturas, a quienes nos cambiaron nuestras manifestaciones culturales y a quienes irrumpieron y destruyeron la armonía del pueblo con la naturaleza. Por eso nosotros reivindicamos íconos tan importantes como el Waraira Repano. Esta semana estuvimos ahí y fue tan emocionante ver flamear la bandera de Caracas allá arriba, además es una bandera muy bella, tiene unos colores preciosos, muy llamativos, muy parecidos a Caracas. Caracas es una ciudad bulliciosa, Caracas es ciudad parrandera, salsera, irreverente y única, creo que es única en el mundo. Yo amo a Caracas y todos los días celebro que nos hayamos dado estos símbolos. Yo comencé con el ejército que quería cambiar los símbolos de Caracas y hablo del comandante Eliézer Otaiza, que hoy se cumplen 8 años de su siembra. Con Otaiza comenzamos esos combates por la historia de Caracas en el Concejo Municipal y él fue uno de los primeros que planteó que había que cambiar los símbolos y aprobó la ordenanza por allá en el 2014, recuerden ustedes que allí había cinco concejales de la oposición y el resto eran concejales de la patria, sin embargo votaron por el cambio. No son los mismos de ahora, los de ahora decidieron excluirse de la historia, los de ahora se bajaron del autobús de la revolución cultural de Caracas y nosotros seguimos… Ladran los perros y la caravana pasa.

Los viejos símbolos: el pendón de Losada, el escudo con el león, la concha marina y la cruz de Santiago, el himno de Chelique Sarabia, ahora forman parte del museo de Caracas y como dijo el comandante Chávez, nosotros igual les seguimos respondiendo a la derecha que se opone a reconocer la nueva simbología de Caracas. Les decimos y les repetiremos todas las veces que sea necesario: Dejad que los muertos entierren a sus muertos. Esta revolución cultural que se inició en Caracas con la promulgación de los símbolos no tiene vuelta atrás.

— Gustavo: ¿Por qué amar a Caracas?
— Yo soy historiadora de carrera y de vocación y la estudié por amor, para mí la historia es un compromiso de vida, yo he estudiado mucho la historia de Caracas y tengo una gran pasión por Francisco de Miranda, eso sí yo veo un Miranda que no es el del Arco del Triunfo de París, el Miranda que yo estudio, el Miranda que estudiamos, desde el Laboratorio Histórico de Caracas y desde la Fundación Centro de Estudios de la ciudad de Caracas, es un Miranda de pueblo, un Miranda aceptado por su pueblo. Aquí se han dicho muchas cosas de Miranda, la oligarquía caraqueña sembró una campaña de odio hacia Miranda, lo acusaron de querer entregar estos territorios al imperio inglés y eso no es así; este Miranda que estamos estudiando es el Miranda que tuvo aceptación en su pueblo. Fue uno de los hombres más traicionados. El aparato colonial gastó todos sus recursos poniéndole a Miranda todo un equipo de espionaje internacional. Cuando Miranda llegó a Caracas, por las costas de Ocumare, lo estaban esperando, le apresaron dos goletas y 10 de los que viajaron con él fueron sacrificados, una sentencia horrorosa. Fue condenado por delito de lesa majestad, se decía que quería entregar los territorios pero además que quería cambiar la religión, eso era un motivo muy importante en la sociedad colonial para odiarlo. Miranda era visto entonces como un hereje, un traidor, y con esos términos se dio esa campaña y Miranda organizó una segunda expedición que llegó a Coro pero ya no había nada que juzgar porque ya había sido juzgado.

—Mercedes: Hay un rechazo por los símbolos y la excusa que más he leído es que no fue consultado con el pueblo caraqueño. ¿Cómo fue el proceso de consulta para la elección?
— Con Otaiza fue que arrancó este proceso, en el año 2014. Hicimos mesas de trabajo donde entregaron propuesta de cuáles sería los elementos que contendrían los símbolos, todo eso lo guardamos porque es parte de los archivos, ahora que se plantea lo de los símbolos, nos llamó mucho la atención que los símbolos anteriores fueron derogados en ese mismo año y en la gestión de Jorge Rodríguez se suprimió el uso de los símbolos coloniales. Se nombró una comisión municipal para estudiar los símbolos y en esa comisión estuve yo bajo la dirección del concejal Darío Vivas, que era el presidente de la Comisión de Cultura. Ahí estaba el Centro Nacional de Historia, la profesora Alejandrina Reyes por las universidades nacionales, el Archivo General de la Nación, la Red Nacional de Historia, Memoria y Patrimonio, el Observatorio Histórico de Caracas, por supuesto, el Centro de Estudios de Caracas y vinieron los entes rectores en materia de políticas públicas. Realizamos una convocatoria a través de las redes sociales a que la gente expresara su opinión acerca de los elementos que debían contener los símbolos. Se recibieron más de 800 propuestas: la pira, la espada, Bolívar y hasta los ojos de Chávez. Hubo una votación importante a favor del león pero hay que decir que también está vinculado con el equipo de beisbol, pero nosotros no nos estamos metiendo con el león del equipo. Oímos todas esas propuestas de elementos, convocamos a un concurso donde participaron artistas plásticos, cultores, cultoras, músicos y un montón de gente creadora, ahí se recibieron 17 muestras de banderas pero además de eso fuimos a las comunidades con los concejales, se dieron debates en las parroquias y cuando ya había una simbología consolidada se llamó a una consulta pública que hicimos en el Cine Cipreses con más de 450 personas de todas las comunidades de Caracas, entre voceros de consejos comunales, cronistas, historiadores y jóvenes.

No nos extraña que la derecha no haya participado, porque siempre son quienes van generando las campañas de odio, la historia lo dice y no los reafirma. ¿Quiénes se opusieron a la Constitución del 99?, ¿quiénes fueron los que hicieron la campaña de odio en contra de la reforma?, ¿quiénes se opusieron cuando Chávez le cambió la dirección al caballo de nuestro escudo nacional?, ¿y de agregar la octava estrella de Guayana? Ha sido la derecha que se empeña en borrar la historia.

Los percusionistas de San Agustín fueron quienes ganaron el concurso del himno de Caracas. Es una belleza porque recoge fechas muy importantes de la historia de la ciudad. Estamos muy contentos de que hayan sido Noel Márquez y Rafael Quintero, herederos de toda esa lluvia de cantos del Grupo Madera que perdimos por allá, en el Orinoco, que sean los autores de la letra del himno de Caracas.

— Jesús: ¿Comó los medios se han sumado a incentivar el sentido de pertenencia con los nuevos símbolos?
— Nos falta mucha difusión pedagógica para entender nuestros símbolos y empezar a generar pertenencia. Han sido pocos los medios que han reseñado para mostrar y que la gente aprenda de los nuevos elementos, que al final son elementos que vemos cotidianamente como las guacamayas, las flores de pira o hierba Caracas, el Waraira, esa montaña que cubre con su verdor a nuestra ciudad, y así la gente va reconociéndose en esa construcción que viene del mismo pueblo creador. Estoy muy agardecida con Ciudad Ccs porque han hecho un muy buen trabajo comunicando este camino de descolonización en que estamos montados.

Es increíble cómo los nombres de nuestras parroquias tienen nombre de santos y nos damos cuenta que ahora los consejos comunales tienen más bien nombres de fechas importantes para la revolución e incluso de gente que ha caído en las comunidades. Nuestro camino ha ido penetrando ese proceso de descolonización y vamos rindiendo honores a lo nuestro, en ese camino es que estamos avanzando.

La nueva bandera tiene al Waraira imponente en verde, la estrella de la revolución en blanco y un cielo azul.

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Identidad más allá de los símbolos

Gladys Arroyo manifiesta que para que las niñas y niños entiendan el proceso de descolonización es necesario llevar a las escuelas los elementos que tienen los símbolos coloniales, el significado de sus elementos y por qué no hay cercanía de eso con el pueblo caraqueño. En vez del león tenemos las guacamayas, el gonzalito, ahí caben también las ardillas que se miran en los árboles de la Plaza Bolívar. Entonces los más pequeños van alimentando eso que nos pertenece, esos elementos que están a diario en nuestro día a día y así irán reforzando la identidad, pero no como algo abstracto sino como lo más cotidiano de nuestras vidas. En las escuelas ya se está dando un proyecto donde ellos puedan interactuar con cada símbolo, desglosarlo, pintarlo, cantarlo y así, en ese camino, empezar a amarlos, así como aman la montaña, como aman a los animales y las flores.

En las comunidades también iniciará un proceso de formación profundo para que esto no quede solo en la estética, sino para comprender por qué la necesidad de esta revolución cultural y hacia dónde vamos caminando cuando hablamos de decolonizar nuestra ciudad, y así que otras ciudades sigan el ejemplo de Caracas.

Muchos cronistas adoptaron esa historia colonial y esa es la versión que socializan y llevan a los niños, a los museos, y a las casas históricas. Contar la historia es fundamental para entenderla, guiarlos al lado de la historia donde estamos los de a pie, los que trabajamos y soñamos con la dignidad colectiva, con un mundo más justo.
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*Biografía Mínima

Historiadora de pueblo, nacida en Barquisimeto pero creció desde los ocho años en Caracas donde estudió en la escuela Pastora Landáez, ubicada en la calle Los Cármenes de El Cementerio, parroquia Santa Rosalía. Actualmente dirige el Centro de Estudios de Caracas. Es una amante de la ciudad capital y sigue en la búsqueda de conocer cada rincón para continuar con el sueño de Eliézer Otaiza y su ejército: trascender los símbolos y nombres heredados de la colonia para adentrarnos en construir colectivamente identidades que se parezcan más a caraqueñas y caraqueños. A ocho años de la siembra de Otaiza lo recuerda como un revolucionario radical, siempre buscando sus raíces para reivindicar la historia.