HORIZONTE DE SUCESOS | Tiempos interesantes III

Heathcliff Cedeño

0

Aunque estemos a miles de kilómetros del conflicto, los coletazos de la guerra en Ucrania no dejan de afectarnos. Y la intención no es hacer una análisis detallado del impacto económico a nivel global ni sistematizar la debacle de Occidente, ya de eso hay mucha información en los medios de comunicación. Lo que subyace en este texto es una inquietud general de cómo afrontar la incertidumbre ante por cambios por venir.

Retomando la idea de que naturalmente existe la concepción de que todo lo que nace de algo se opone a eso que lo parió, como la juventud que en algún momento entra en guerra contra los padres, hay que preguntarse qué quedó de los imperios caídos en los pueblos que estuvieron bajo el paraguas de su influencia. ¿Qué vestigios quedaron del Imperio Romano tras su caída? ¿quienes llevaron con orgullo su herencia como estandarte? Del incendio más colosal no queda más verdad que las cenizas, dice un escritor argentino.

Sin embargo, esta pregunta es más para los vivimos en estos tiempos, para los habitantes del Sur Global, los que no vamos pendientes de participar en una guerra pero que sufrimos las consecuencias de las impuestas por los más poderosos.

No sabemos cuál será el desenlace del desastre o si habrá una suerte de nihilismo metafísico luego del fin de este ciclo-sistema, o al menos de la forma de entender la realidad desde Occidente. La única certeza que tenemos es que no queremos repetir algunos dislates de la civilización que nos trajo hasta este punto.

Y para ello hay que distanciarse  y asumir que tenemos una herencia propia, con nuestras propias claves de interpretación, pero que solo encontraremos si regresamos a nuestro punto de origen.

Antes de seguir desarrollando está idea aclaro que este texto no pretende ser un instructivo para poder reflotar en las aguas de la ignominia. Aquí todos estamos perdidos espiritualmente. Tampoco debe confundirse con un ejercicio dialéctico para que la gente tomé conciencia constructiva, mucho menos positiva. Para vivir no hay manuales.

Heathcliff Cedeño