Arrimando la brasa | Que lo soñado se haga de verdad

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Esta semana hemos tenido la oportunidad de conocer La Casona de Aquiles Nazoa. La ocasión se debió al encuentro de artistas visuales promovido por Unearte, a raíz de la propuesta que hizo invitación a los creadores, de diseñar un cuadro de sus necesidades, a nivel nacional.

El éxito de tal propuesta demostró el interés de los convocados, cuyas manifestaciones al respecto no se hicieron esperar. Y la asamblea de cierre se realizó en ese hermoso lugar, que está dedicado a ese escritor, conocido por todos desde varias generaciones atrás.

La Casona de Aquiles Nazoa nos encantó, como igualmente el evento que se estaba llevando a cabo. El rector de Unearte, profesor Zacarías García, llevaba la batuta del asunto, escuchamos las propuestas presentadas estado por estado, unas de manera presencial y otras virtualmente.

Allí se plantearon asuntos importantísimos que aluden a las vidas, obras y proyección desde la perspectiva de creadores y creadoras de lo visual de toda Venezuela.

Fue un muy asertivo evento, cargado de originalidad y entusiasmo. Todo ello nos mostró un panorama interesante, que abre al debate la relación con una cantidad importantes de artistas, con planteamientos muy diversos en sus obras individuales pero coincidentes en cuanto a la solicitud de asuntos que corresponden tanto a sus vidas en el campo de la creación, como a sus derechos como ciudadanos del mundo y el país.

La imagen del gran Armando Reverón fue el elemento gráfico simbólico de este evento: Primer Congreso Nacional de las Artes de la Imagen y el Espacio, y la revisión final de propuestas fue en La Casona de Aquiles Nazoa. Y estamos hablando de dos figuras fundamentales, imborrables, de la cultura venezolana, dos creadores cuyas obras “se pierden de vista” en cuanto a trascendencia significativa para los venezolanos.

El ministro del Poder Popular para la Cultura, Ernesto Villegas, tomaba nota de cuanto señalaban en sus propuestas los delegados por estado del país, escucharles a todos fue interesante porque demostraba que, sin lugar a dudas, la convocatoria fue escuchada y respondida.

Mientras todo ocurría pensamos en esas dos figuras emblemáticas del mundo de los creadores venezolanos. Por un lado las Artes Visuales y por el otro la Literatura, avalados, aplaudidos, por todos en un presente que está a la búsqueda de caminos nuevos, en aras de los derechos que debían ser naturales, del mundo de los y las creadores en el país.

Personalmente no conocía la belleza de ese lugar escogido para homenajear al gran Aquiles Nazoa, y nos conmovió profundamente su magnitud, más la alegría general de todos los presentes ante la tarea que se estaba llevando a cabo.

Participar, estar allí, nos resultó todo un regalo de entusiasmo, y lo celebramos con gran alegría, ojalá lo propuesto alcance su realización y sigamos por esa vía el camino de los realizadores venezolanos.

Laura Antillano