La Cruz de Mayo, patrimonio cultural del pueblo venezolano

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La cruz vestida con papeles de colores y adornada con flores campestres.

Una tradición enraizada en el espíritu popular para celebrar la llegada de las lluvias

Existe una manifestación cultural arraigada en el pueblo venezolano desde tiempos coloniales, la preserva el pueblo de a pie, nuestros cultores llegados de Barlovento, del estado Sucre, de las costas de Aragua y de Carabobo.

Durante el mes de mayo, en Venezuela y algunos países de América Latina se celebra la festividad de la Cruz de Mayo, tradición cultural y religiosa que data de hace más de 500 años en nuestro continente. La devoción a la Santa Cruz se mezcló con el homenaje a la naturaleza, por ser mayo el mes del inicio de la temporada de lluvias y de las cosechas.

Como manifestación religiosa, se dice que tuvo su origen en el año 324 dC, cuando la madre del emperador Constantino encontró en Bizancio la cruz de madera en la que murió Jesucristo y desde entonces comenzó a celebrarse el hallazgo. Con el paso del tiempo dejó de ser una fiesta eclesiástica y se convirtió en práctica religiosa de la comunidad.

En esta tradición, muestra del sincretismo cultural venezolano, el elemento agrario indígena se mezcla con la tradición cristiana en los rezos y oraciones, cantos de galerones, fulías y malagueñas, al compás del repique de tambores, maracas y cuatros. De igual manera, esta festividad tiene un impresionante valor histórico porque contribuye a mantener la fe de las personas, a la vez que promueve la trascendencia y la salvaguardia de la identidad de nuestro pueblo.

Cruz de Mayo en Caracas

En las comunidades caraqueñas el pueblo hace sentir su canto y su celebración con el pago de promesa al Santo Madero desde el Velorio de Cruz. En todas las parroquias, por lo menos una casa, una calle, una escuela, una comunidad, paga su promesa a la cruz. Todos los primeros de mayo la parroquia San Agustín amanece cantando fulías a la cruz en el Afinque de Marín. En Los Mecedores, La Pastora, el grupo Flor de Patria y la comunidad de Las Torres tienen 35 años ininterrumpidos celebrando el canto al madero. En la parroquia 23 de Enero, el grupo La Patria Buena hace lo suyo en La Cañada, y lo mismo hace la gente del sector La Piedrita. En La Vega, la cruz de mayo es fiesta itinerante en el sector Las Casitas, en la calle Zulia, y Caricuao no declina y continúa cantando en Las Terrazas, San Bernardino y la fulía suena, con prima, cruzao y pujao, con plato de peltre y con maracas.

Cada barrio tiene un cantor, un decimista, un pueblo organizado que arma el altar, prepara el sancocho, trae las flores, reza un Padre Nuestro, ofrece tragos y brinda una reverencia para que la cruz le traiga buenas nuevas y le dé fortaleza para seguir construyendo un país y criando unos hijos y estudiando una carrera y amando en la madrugada.

Caracas no solo exalta a la cruz, el Velorio de Cruz es espacio de encuentro para la décima espinela. Este año se nos fue nuestro gran maestro José Ignacio Hernández, por ello es seguro que su verso será cantado cada madrugada en un altar. Lo propio hacen nuestros grandes del verso espinel: Wilfredo Mendoza y su escuela de niños decimistas, Orlando Martínez, Juan Sanoja, Luis López Peña, Neguel Machado, Juan Echenique, Ricardo Hernández, Alejandro Serrano, Oscar Adrián Lista, Soraya Padrón, Viani Márquez, Yaglee Villegas, Martha Marín y Los Parranderitos del Waraira.

Velorios de Cruz de Mayo

Los coros adornan a la ciudad, que no deja de cantarlos: “La conchita está en la mar”, “El gallo pinto”, “Habló Rafael habló” y “Hay amor corazón de mi alma”. Cada verso, cada coro, cada celebración que concluye dibujando la alegría de un pueblo que resiste en la ciudad, que sobrevive pandemias, que celebra y que sueña.

Ricardo Guerrero, cultor de velorio y percusionista, nos manifiesta: “En nuestro velorio la gente del barrio asume su promesa y desde un ritual adorna la cruz y asume esta responsabilidad por siete años consecutivos. El pueblo se apropia de la fiesta, el sancocho es producto de la cayapa colectiva, el licor sale del deseo de los cantores. Nuestros velorios se caracterizan por comenzar en la noche y ver la luz del sol, por eso el velorio del barrio Las Torres es una referencia en esta ciudad”.

Durante las cuatro semanas de mayo hay un altar florido para cantar velorios. Este sábado 14 de mayo hay dos citas significativas a partir de las 9 de la noche, una en el barrio Las Torres de Los Mecedores, en la parroquia La Pastora, con la gente de Flor de Patria y los cultores Luis López, Freddy Herrera, “El Grillo”, “El Gusano” y Ricardito, que honrarán a los cultores que han cambiado de paisaje: a Jesús “Totoño” Blanco, Rafael Serrano y José Ignacio Hernández. En el sector Las Casitas de La Vega, en la 5ta. Terraza, a esa misma hora harán lo propio para homenajear a Basílisa Perdomo y al Gordo Edgar, la invitación es a acercarse a estos sectores para vivir la fiesta.

Por otra parte, la Fundación para la Cultura y las Artes (Fundarte) ha programado una serie de actividades a desarrollarse en la ciudad de Caracas a lo largo del mes de mayo. Esta programación es denominada Ruta Cruz de Mayo. Para mayor información, usted puede acceder a nuestras redes sociales: (Facebook) Alcaldía de Caracas, fundartealcaldia, (twitter) @alcaldiadecaracas, @alcaldiapuroteatro; (Instagram) alcaldíadeccs.
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Décima en Velorio de Cruz

Dijo bien gritó el turpial
en pleno velorio ‘e Mayo
que decidió hacer el gallo
pa’ todo el reino animal
y emprendió su decimar
seguido del manatí
luego pegó el chirulí
e interrumpiendo el zamuro,
dijo el chivo con apuro:
permiso me toca a mí.

Alexander Chané García

LUCILA CONTRERAS/ JOSÉ JAVIER SÁNCHEZ | CIUDAD CCS