Niño migró con su familia a Perú y casi lo matan de una golpiza

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Los profesores y directivos del colegio no atendieron la denuncia.

El maestro lo nombró semanero y como un joven llegó tarde, le dijo que lo iba a anotar en la lista de retardados. El chico peruano lo golpeó y le provocó derrame cerebral

Cuando a los maestros les fueron a avisar que estaban golpeando al niño venezolano dentro del colegio, los maestros se hicieron los locos y no movieron un dedo para evitar la agresión, ni mucho menos para reprender a los responsables. Total, era un niño venezolano.

A pesar del mal estado en que quedó Jhoángel Sambrano, de apenas once años, nadie le prestó atención en el colegio Puente Piedra, de Lima, e incluso hubo quien dijo “una pelea más”.

Y luego, cuando estalló el escándalo, se creó una especie de comité de madres peruanas para defender al niño agresor, pidiendo que no lo victimizasen e, incluso, el director del plantel bloqueó por WhatsApp a la madre de la criatura, quien le escribió varias veces exigiendo justicia y ayuda.

Pero la ayuda nunca apareció y el niño venezolano salvó la vida porque Dios es grande, porque en varias instituciones de salud lo rebotaron, quizás por ser venezolano (aunque no se atrevieron a decirlo), y solo en uno de ellos decidieron atenderlo, pero no le hicieron ni siquiera una placa, pese a que el niño estaba vomitando sangre, y solo le recetaron acetaminofén.

El caso es que luego de diez días, y en vista de que el niño empeoraba en casa, la mamá consiguió algunos recursos y lo llevó a una clínica privada.

Motivos fútiles

El jovencito venezolano había sido designado por el profesor como “semanero” y cuando su agresor llegó tarde, le dijo que lo iba a apuntar.

Ese fue el motivo para que se ensañara en su contra cuando salían del salón. Lo agarró fuertemente por el cuello y cuando cayó al piso asfixiado, lo golpeó varias veces en el cuerpo y la cabeza, causándole una hemorragia en el cerebro. El rostro del niño Jhoángel comenzó a visibilizarse en Lima al imprimirse en pancartas con el mensaje: “¡No al bullying!”, jornadas en las que participaron venezolanos migrantes e incluso algunos peruanos que se sensibilizaron con el caso.

La madre de la víctima, Saraí Yanela Alvarado, quien trabajaba como policía en Venezuela, al verificar el estado de salud de su hijo, indicó que era imposible que tal agresión fuera cometida por una sola persona.

Tras ser ruleteado por varios hospitales en los cuales no lo quisieron atender, quizás por ser venezolano, pero usaban el argumento de que no era nada grave, Saraí Yanela consiguió algunos recursos y lo llevó a un centro privado, donde le realizaron una placa de inmediato y le diagnosticaron fractura cervical y un derrame cerebral.

No fue sino hasta entonces cuando instituciones como la Fiscalía y la Defensoría peruana actuaron.

Luego de varios días fue dado de alta, pero deben realizarle algunos otros chequeos, así como evaluaciones psiquiátricas y neurológicas.

Repudio

La embajada de Venezuela en Perú señaló que habían iniciado “las gestiones ante las instituciones del Estado peruano a fin de exigir la actuación inmediata a nivel escolar, policial y judicial en el propósito de que se aplique todo el peso de la ley a los responsables”.

Por su parte, el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, solicitó a su homólogo de Perú, Pablo Sánchez Velarde, investigar la agresión “xenofóbica” que sufrió el escolar de 11 años.

El viceministro venezolano Rander Peña considera que este hecho es “consecuencia de la campaña de odio y xenofobia que se ha promovido en contra de los venezolanos(as)”.

Justicia en Venezuela

Acá, en Venezuela, tres casos han conmovido a la población en los últimos días, pero la acción de la justicia se hizo sentir y los agresores fueron imputados por el Ministerio Público, así como maestras de los tres planteles, que no hicieron nada por evitar los daños.

Uno de estos casos ocurrió en el elitesco y cristiano Colegio Teresiano Nuestra Señora de la Coromoto, en la urbanización El Paraíso, donde golpearon a un chico que estuvo hospitalizado 21 días. El adolescente responsable de la golpiza fue imputado por el Ministerio Público por el delito de lesiones personales intencionales graves. Una maestra es investigada.

El segundo caso ocurrió en el también cristiano colegio Loyola Gumilla, de la ciudad de Puerto Ordaz, estado Bolívar, en el que varios adolescentes agredieron a un niño de trece años de edad el cual presentó varias lesiones delicadas en el cuello y el rostro que ameritaron hospitalización por dos semanas. Los responsables fueron imputados por el delito de lesiones intencionales personales y a la directora del plantel, que hizo caso omiso a los llamados de ayuda, le fue abierta una averiguación penal y fue imputada por el delito de omisión, de acuerdo con el artículo 219 de la Lopnna.

Finalmente, se registró una agresión en la cancha deportiva del Colegio Los Angelitos, ubicado en el sector Raúl Leoni de Maracaibo, estado Zulia, contra una joven que padece del Síndrome de Down, por parte de cinco adolescentes femeninas, cuatro de las cuales fueron imputadas por el delito de lesiones personales intencionales, mientras que la quinta, de nacionalidad colombiana, se presume haya sido sacada del país por sus padres.

La xenofobia actúa

Una joven venezolana y su compañera de clases fueron agredidas a golpes por otra estudiante tras bajar del autobús escolar, en Columbus, Ohio, Estados Unidos, por el simple hecho de que venían hablando en español dentro de la unidad.

Freddy Palma, el papá de una de las muchachas, informó en tuiter que su hija tiene contusiones en la cabeza, además de moretones en los brazos y la espalda.

Wilmer Poleo Zerpa

puntodequiebre.ccs@gmail.com