DERREFLEXIÓN | ¿Es posible poner la mente en blanco?

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Desde algunas prácticas meditativas se invita a las personas a “poner la mente en blanco”, pero ¿realmente se puede hacer esto?, ¿es posible?
Hay quienes se frustran al no poder poner su mente en blanco. La verdad es que no es del todo factible. Muchas personas también desean alcanzar dicho estado porque se sienten agotados y saturados con mucha información y pueden llegar a sentir estrés o agotamiento, así que anhelan suspender todos sus pensamientos.
Las opiniones respecto a la capacidad de poner la mente en blanco son diversas. Hay quienes piensan que es posible y quienes consideran que es imposible.
En todo caso, vale tener presente que el cerebro es el órgano principal del sistema nervioso central, por lo que su complejidad es alta. El cerebro puede controlar todas las funciones vitales de los seres humanos, y esto va desde respirar, hasta el ritmo cardíaco y la digestión.
Respecto a la mente, esta se relaciona con el cerebro, puesto que alude a los procesos que se ejecutan a nivel cognitivo, tales como la percepción, imaginación, memoria, pensamiento y otros, lo cual explica por qué no es tan sencillo silenciar la mente, dado que el cerebro genera impulsos para que ocurran los pensamientos.
¿Se puede poner la mente en blanco?
Tal como se ha mencionado, las opiniones al respecto difieren, ya que algunos creen que sí es posible poner la mente en blanco por completo y otros que no.
Un estudio publicado en el 2013 detalló que, luego de varios experimentos, la mente parecía “desaparecer”, siendo imposible rastrear su paradero. Los participantes de dichos experimentos comentaron haber vivido tres estados mentales: deambular por la mente, borrado de la mente y estar enfocado.
Sin embargo, otras fuentes bibliográficas han hecho mención de un estado conocido como “mente ausente”, pero que no sería nada deseable, pues, las personas que lo padecen experimentan falta de atención y pérdida de la memoria.

La mente en blanco y la meditación

Hay personas que también consideran que la meditación es un camino para poner la mente en blanco, pero esta postura no del todo factible. Al contrario, es una creencia errónea que ha llevado a que muchas personas abandonen esta práctica saludable al sentirse frustradas por no poder poner su mente en blanco.
En la meditación, una de las recomendaciones es fijar la atención al objeto que, si bien al principio es físico, en prácticas avanzadas puede ser sustituido por otros más sutiles, como la propia conciencia.
Pero, mientras estemos con vida, los seres humanos tendremos pensamientos, al igual que el resto de las facultades mentales que nos acompañan.
Son muchos los psiquiatras, psicólogos y psicoterapeutas que coinciden en que no es posible poner la mente en blanco. Lo que sí es viable es concentrarse en la respiración o el sonido del aire y, con ello, la corteza cerebral se desconectaría en parte, propiciando el descanso.
Culturalmente, muchos intentan dejar la mente en blanco, pero lo que hacen es distraerse del entorno y concentrarse en lo que se desea como, por ejemplo, cuando una mujer se tranquiliza al rezar un rosario, cuando un niño se duerme contando ovejas o cuando otra persona se concentra únicamente en la plegaria y se desconecta de cuanto le rodea.
Lo que se desea es alcanzar un estado de relajación en el que disminuye la actividad cerebral cortical y los estados dolorosos, se produce mayor oxigenación de los tejidos y hay más profundidad en la respiración, lo cual lleva a una sensación de tranquilidad y relajación muscular.
¿Cómo calmar nuestros pensamientos?
Quienes sientan que sus pensamientos le abruman, pueden aplicar diferentes técnicas de relajación para sentir serenidad. Buscar un estado de “mente en blanco” puede ser frustrante.
Algunas recomendaciones para sentir relajación y tranquilidad, reduciendo la actividad cerebral cortical, son las siguientes:
– Practicar ejercicios respiratorios;
– practicar yoga;
– tomar un paso y entrar en contacto con la naturaleza;
– sustituir pensamientos negativos por aquellos que son positivos;
– dedicar un espacio y momento al día para sí mismo;
– disfrutar del presente, concentrándose en el aquí y el ahora;
– evitar la ansiedad con pensamientos hacia el futuro;
– practicar mindfulness;
– dedicarse a actividades placenteras;
– tomar té o un baño tibio;
– practicar ejercicios de visualización;
– escuchar música relajante;
– aplicar la técnica de relajación progresiva de los músculos, entre otras.
Existen muchas alternativas para vivir con menos estrés y disfrutar del momento. Lo más importante es abandonar la insistencia de poner la mente en blanco, ya que mientras más se desee lograr, más se estaría desarrollando un patrón obsesivo dañino.
Planificar un viaje también puede ser muy agradable y placentero. Por supuesto, buscar apoyo también es recomendable, sobre todo quienes sientan que están en una situación de colapso y no puedan obtener un descanso.
Finalmente, nos daremos cuenta que lo más relevante y significativo no es poner la mente en blanco, sino aprender a gestionar aquellos pensamientos que causan malestar y poder vivir hermosos momentos con plena consciencia, pues, se ha dicho que el único modo de no pensar, es no estar vivo, así que en el área de bienestar, lo que se puede lograr es eliminar pensamientos o preocupaciones que interfieren en la vida y hacen daño, aprendiendo a darle más importancia y mayor duración a las ideas que generan satisfacción.

Isbelia Farías