Chismes desataron los celos que vinieron manchados de sangre

0
Este es uno de los 204 femicidios denunciados en todo el país.

Ariadna tenía apenas 16 años de edad, pero aparentaba mucho más porque tenía un cuerpazo que era envidiado por la mayoría de las muchachas del barrio Los Mangos de La Vega y codiciado por la mayoría de los chicos. Fue Francisco, quien le llevaba cuatro años, el que logró conquistarla, lo cual le dio “cartel” en el barrio, pero al mismo tiempo le granjeó enemigos gratuitos, envidias, aunque a ella también, porque Francisco era un chico bien parecido, universitario, deportista y sano. Y entonces comenzaron los chismes a rodar de lado y lado. Que si Ariadna esto, que si lo otro, que si la vieron en no se dónde, que tiene un novio en el liceo, que tiene otro donde jugaba volibol, lo que enfurecía sobremanera al joven que de por sí era excesivamente celoso y posesivo.

Pero a ella también le llegaban chismes y rumores. Que si Francisco fumaba marihuana, que si robaba, que era mujeriego y vago, que lo que la quería era coger, que le gustaba pegarle a las mujeres. Y con los chismes vinieron las peleas y las discusiones y poco después fue cuando Ariadna supo que uno de aquellos rumores no era ningún rumor sino que era verdad, al Francisco le gustaba pegarle a las mujeres y gritar, y empujar.

Y así marcharon las cosas hasta que Ariadna, ya desencantada por los celos y la actitud agresiva de él, se hartó, le hizo caso a su familia y a varias de sus amigas, que le hablaban no desde la envidia sino desde la amistad sincera, y le cortó las patas.

Reconquista fallida

Vamos a volver. No quiero nada contigo, eres un patán. Que yo voy a cambiar vale, anda volvamos, ya tú vas a ver que todo será muy rico, muy bonito. Te dije que no, búscate a otra pendeja que se cale tus gritos y a la que le puedas pegar, yo no me calo más esta vaina. Te lo juro mami, voy a cambiar. Te dije que no, no insistas. Y esas conversaciones se repetían una y otra vez cada vez que se topaban en el barrio, donde a juro tenían que verse con frecuencia porque los dos eran vecinos. Y así estuvieron por unos seis meses hasta que ocurrió lo que ocurrió.

Estallido

Ahí va el caramelito ese que no te pudiste coger. Quién se lo estará gozando. Y pensar que estuviste a punto de coronar. Frases de ese calibre le decían sus amigos cada vez que Ariadna pasaba frente al grupo por el barrio. El sueño de él era volver a enamorarla, o engatuzarla, quizás sería la palabra apropiada, pero ella parecía decidida, así se lo hacía saber cada vez que él la abordaba.

Aquella tarde, Francisco fue hasta su casa y comenzó a llamarla. Anda baja un momento vamos a hablar. No tenemos nada de qué hablar Francisco, ya te lo he dicho mil veces. Pero solo un momento, déjame demostrarte que he cambiado. Te dije que no. Entonces déjame entrar y hablamos en tu casa. No puedo mi mamá no está y no te puedo abrir. Ni que fuéramos a hacer algo malo, solo vamos a hablar en la sala. Te dije que no, no insistas, si mi mamá llega y te encuentra aquí, me mata.

En ese momento la puerta de la casa se abrió y la hermanita de Ariadna salió a buscar algo que se le había caído. Francisco no lo pensó dos veces y entró a la vivienda. La adolescente intentó sacarlo, pero no pudo y comenzaron a discutir. Si no te vas, voy a comenzar a gritar y a pedir auxilio. Si gritas, te jodo, le dijo Francisco, al tiempo que sacaba una navaja del bolsillo. ¿Qué es? ¿Me vas a violar? Ahora menos que menos vuelvo contigo, eres un rolo de loco, le dijo ella y él le metió una cachetada. En eso entró la hermanita y comenzó a llorar para que la dejara quieta. Ariadna gritó y el joven le hundió la navaja en la barriga, y luego le dio una segunda y una tercera. Estaba enloquecido. Y la niña lloraba cada vez más duro y Ariadna clamaba que no la matara, pero él siguió y en total le metió diez puñaladas. Estaba enloquecido.

La niña corrió hacia la calle y comenzó a pedir ayuda. Francisco está matando a mi hermana, gritó y llegaron varios vecinos a ver lo que pasaba y lograron dominarlo y le quitaron la navaja y hubo quienes lo golpearon y llamaron a la policía y cuando llegaron los uniformados se lo entregaron.

Protesta y justicia

La noticia del asesinato de Ariadna causó consternación en el barrio e hizo estallar las redes sociales. El clamor era unánime. Todos querían justicia.

Una semana después varias decenas de personas se dieron cita en la Redoma de La India, que está justo en la entrada de la parroquia, y paralizaron el tránsito durante varias horas para exigir justicia y llamar la atención de las autoridades. Un día después el fiscal general, Tarek Williams Saab, se reunió con la maestra Jermaris Oliveros, madre de Ariadna y luego de expresarle su pesar y su solidaridad, calificó el hecho como “femicidio agravado” y le ratificó la voluntad del Ministerio Público de hacer justicia en este lamentable hecho.

La Fiscalía 79a Nacional del Ministerio Público (MP) presentó a Francisco Saltron Camacaro este domingo ante el tribunal competente por el feminicidio contra la joven de 16 años y atleta Ariadna Parra y lo imputó por el delito de femicidio agravado. Le fue dictada privativa de libertad.

El fiscal general de la República, Tarek William Saab, anunció el pasado domingo, en el programa Análisis Situacional, que el Ministerio Público, en 2021, presentó 204 acusaciones por femicidio en todo el territorio nacional y detalló que lograron 7.498 imputaciones y se presentaron 8.454 acusaciones por delitos de violencia contra la mujer.

CIUDAD CCS / WILMER POLEO ZERPA