DERREFLEXIÓN | Análisis de la película La fuente de las mujeres

Isbelia Farías

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Desde que inicia la película se pueden observar las inhumanas condiciones bajo las cuales deben vivir unas mujeres que habitan en una pequeña aldea. El trabajo que ellas tienen no es fácil. En primera instancia, deben cargar agua diariamente para sobrevivir en medio de una sequía, pero, quizás, su trabajo más fuerte sea el de convulsionar la sociedad en la que les ha tocado vivir oprimidas.

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Todos los hechos narrados en el filme, dirigido por Radu Mihaileanu, transcurren en el seno de una pequeña aldea ubicada en medio del desierto del norte de África, en el que las mujeres deben realizar el trabajo forzoso de traer agua hasta sus hogares, sin tener descanso y sin importar sus condiciones. Así, se puede ver que el hecho de estar embarazada, por ejemplo, no exime a una mujer de la obligación de tener que cumplir con la tarea que el sistema le ha impuesto.

Todas estas dolorosas imágenes retratan la desigualdad de género que impera en una sociedad que privilegia al hombre y en la que este solo debe tomar el té, compartir con sus amigos, jugar las cartas y dormir. Las mujeres, cansadas de todas las labores diarias, también deben complacer al hombre en las exigencias sexuales que estos demandan.

En diversas escenas de la película se observan varias aristas de un mismo problema: la desigualdad. De manera que, un personaje femenino, luego de haber padecido tratos crueles por un hombre con quien fue obligada a casarse a la edad de 14 años, desarrolló una actitud de odio, o hembrismo, y por ello tiende a despreciarlos, hasta el grado de que, cuando su esposo falleció, ella escupió y pisoteó su tumba. A su hijo también lo rechaza tras observar que él seguía los comportamientos del resto de los hombres machistas.

Sin embargo, es en esta mujer que Leila, la protagonista, encuentra apoyo para poder emprender los cambios en búsqueda de una sociedad más justa. Hay muchos hombres que también apoyan a las mujeres y sienten que ellas no deben sufrir, pero la sociedad es tan opresiva que no resulta fácil lograr los cambios necesarios.

Leila es un personaje fundamental para la construcción de una sociedad más equilibrada, ya que ella aprovecha cada momento en el que todas están reunidas para expresar su disconformidad, dado que ha visto cómo transcurre la vida en otras aldeas y cómo los hombres ayudan a las mujeres sin que estas tengan que ser explotadas. Por supuesto, su suegra es la primera que se opone a sus ideas escandalosas.

En esta película también se pueden observar aspectos que ocurren en la actualidad, tal como la guerra entre las mismas mujeres. Leila muchas veces es insultada por otras mujeres que han interiorizado todas las normas dictadas por la sociedad patriarcal y las han tomado como consignas que justifican las duras tareas que ellas realizan, como creer que ellas deben hacer el trabajo porque el agua será destinada para quehaceres domésticos.

La razón que impulsa a Leila a proponer un cambio desde el amor se basa en el hecho de que este sentimiento es el que más se necesita en la aldea; la sequía que se vive en la comunidad es comparada con los secos corazones de algunos hombres.

Por ello, la mujer necesita fecundar todo con amor y que sus esposos dejen de forzarlas en la cama como si se tratara de una tarea más por cumplir, especialmente después que el silencio se rompe y queda al descubierto que a muchas de ellas las dieron en matrimonio siendo muy jóvenes, sin estar enamoradas y sin poder ver el rostro de sus esposos, sino hasta al día siguiente luego de ser abusadas, además de haberse convertido en madres sin haberlo deseado.

Es evidente que en estas escenas no existen los derechos sexuales ni reproductivos, ya que ellas eran consideradas “útiles” por los hombres para hacer tareas, tener muchísimos hijos y no sentir placer. La huelga del amor que propone Leila tiene el fin de canalizar el poder sexual que todas ellas tienen para revertir así el orden social y romper con todas las tradiciones que son ataduras para ellas.

La organización social de la sexualidad es capaz de transformar ideas, creencias y actitudes que impactan en las instituciones y la normatividad y este es el fin que Leila persigue. Leila es la mujer cuya figura rompe todos los esquemas de la aldea en la cual es recibida. Ella es una mujer que aprendió a leer y a escribir, no es virgen al momento de casarse, ha amado a dos hombres y ha sido amada por dos hombres que son letrados. Leila es tan irreverente que se atreve a desafiar el orden religioso en el que se fundamentan muchos hombres para acusarla, y demuestra que lo que ellos han impuesto ha sido solo una interpretación de un hecho, pero no la verdad absoluta.

Cuando todas las mujeres se suman a la propuesta de hacer una huelga de amor es porque han comprendido el poder que cada una de ellas guarda en su ser y que les permitirá ser respetadas. Pese a recibir golpes o ser maltratadas, una vez que inician la guerra, saben que no pueden detenerse porque si no lo logran en ese momento, más nunca lo harán.

La imagen de estas mujeres, determinadas a lograr un cambio y sostenidas en la solidaridad remite al neologismo sororidad, que últimamente ha ganado mucha popularidad y que hace alusión a la alianza y el compromiso que manifiestan las mujeres para darse apoyo entre sí y crear espacios en los que puedan surgir nuevas posibilidades que les permitan tener una mejor calidad de vida.

Ahora, ¿por qué la película toma como punto central una fuente y el recurso del agua? La respuesta se debe a toda la carga simbólica que tienen estos elementos. La mujer es agua, es fertilidad y es vida, y ellas aspiran ser libres para florecer. La práctica del amor también es muy importante porque ellas desean vivir un amor consciente que supere la creencia de que el sexo es meramente biológico y que ellas solo deben reproducirse.

Leila va en contra de la tradición opresora, y da un salto desde la protesta discursiva hasta la acción y práctica transformadora. La huelga de amor también supone buscar apoyo de otras mujeres fuera de la aldea, usar todo su ingenio para derrotar los planes de los hombres que temen el poder femenino y abandonar el rincón en el que habían permanecido invisibilizadas, para ser reconocidas y vivir en una sociedad con un ordenamiento social, afectivo y sexual distinto.

Los temas sobre el sexo, el orgasmo y el disfrute están prohibidos para ellas. No obstante, estas mujeres ahuyentan todas las sombras del opresor y se valen de su voz, su canto, el baile y la danza para hacerse escuchar. Ellas están conscientes de que necesitan el agua para que todas las cosas broten, germinen, nazcan… incluido el amor.

Isbelia Farías