HORIZONTE DE SUCESOS | Tiempos interesantes VI

Heathcliff Cedeño

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¿Cómo sería esa sociedad por pensar que surja de las cenizas de esta que parece colapsar? La realidad deja claro que nada resulta de acuerdo al plan, por eso Christlieb decía que los equipos de fútbol perdían y los aviones se caían.

Lo que no podemos permitir es que se vuelva a poner el individuo en el centro de todas las cosas, que el ego nos lleve a pensar que somos una vaina arrechísima, que merecemos todo y por eso dominamos la escena. Tal vez esta idea empezó a cuajar con Descartes, el que sin querer nos puso en la mesa de disección donde nos siguen despellejando.

A propósito de creernos la tapa del frasco, es muy recurrente que en las películas apocalípticas siempre se busque la manera de salvar a la especie humana, tratando de enviar a otros planetas dos ejemplares para que se reproduzcan y continúe la vida, también hay casos en los que se intenta repoblar la Tierra. En algunos casos son tan descarados que los individuos que se salvan son gente adinerada, los que tuvieron recursos para comprar ese boleto sin retorno. Y la verdad es que la vida puede seguir sin nosotros, como fluyó antes de que surgiéramos como nos conocemos ahora.

Como verá, siempre hay un empeño porque sigamos siendo testigos. Cosas de dioses y semidioses. Y uno luego se pregunta: ¿Y eso como para qué?, ¿por qué queremos que esta gente que fastidia tanto la naturaleza y se cree la gran cosa persista por los siglos de los siglos?

En cambio, podríamos asumir que somos integrantes de una realidad y parte de un equilibrio, que a veces no sabemos dónde terminamos nosotros y empieza otra cosa, bien sea otra persona, animal, cosa, planeta, o incluso el mismo universo.

Puede ser que tengamos respuestas más certeras sobre el misterio que subyace a la vida. Como dice el filósofo que nombramos más arriba: «Hoy en día, lo más transparente que tenemos es la espera», pues sigamos esperando que algún día todo cambie o volvamos a empezar de nuevo. Mientras tanto sigamos pensando que otra realidad es posible.

Heathcliff Cedeño