SENTIDO COMÚN | Colombia 29M el esfero no el fusil

Mónica Delgado

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Con un repleto de esos que evoca la marcha del silencio de Jorge Eliecer Gaitán en 1948, se cerró el domingo 22, la campaña a la presidencia y vicepresidencia de Gustavo Petro y Francia Márquez.  Miles de personas ocupaban la plaza en cuyo centro se encuentra el monumento de Bolívar como centro y como testimonio de un continuo histórico de lucha por y con las pobrerías, para la instauración de la democracia verdadera, de la máxima felicidad social o en tiempos de hoy “del vivir sabroso.”

En una larga jornada de fiesta y celebración por la vida, la multitud acudió sin miedo un día después de que un laser se posará sobre el cuerpo de Francia Márquez en un evento de conmemoración del día de la afrocolombianidad; y quién iba a sentir miedo, si ella, sin retirarse de la tarima, continuó su alocución manifestando con voz aguerrida, mientras señalaba la luz verde, que era justamente eso, lo que ahora tenía que cambiar. Con dos frases lapidarias Francia cerraría este evento: “No pasarán”, “La Paz Vencerá.”

Hoy como en la marcha del 48, ha convocado a la multitud el hartazgo e indignación ante la violencia, el deseo de transformar radicalmente el estado de cosas, la identificación con un discurso que reconoce a las gentes del común, sus necesidades, sus sentires, sus vivencias, sus derechos. Pero, a diferencia del 48 y su contexto, ya parte del pueblo colombiano pasó por la experiencia de responder con violencia armada a la violencia del establecimiento y ahora busca otras rutas, en donde la vida, la paz, la unidad y el poder se encuentran entre las principales premisas.

Gustavo Petro fue elocuente “no necesitamos fusiles ni gases lacrimógenos. Ni todos los fusiles juntos podrían cambiar la historia de Colombia, como sí la pueden cambiar los esferos. (…) Pidan el esfero y marquen las caras de Petro y de Francia. Gritemos libertad sin miedo, sin mentiras, sin temor”. 10 millones de estas marcas de esfero se requieren para no ir a segunda vuelta y constituirían la rúbrica de un contrato social cuyo preámbulo ha sido el Acuerdo de Paz entre el gobierno y las FARC.

Un proyecto nacional se ha venido forjando y busca reestablecer paulatinamente el tejido roto por las motosierras, por la expropiación de la tierra, la vida, la educación, la creación artística y científica, el bienestar y la participación política. La verdad y la reconciliación se encuentran en la estructura de ese proyecto, para superar el dolor y dar paso a un nuevo tiempo, donde la identidad colectiva se robustece en la memoria de históricas afrentas y subsecuentes rebeldías y luchas.

La colombianidad en Venezuela sigue en movimiento, hoy comienzan las votaciones en los puestos consulares. Asumiendo el 29M como un punto de partida, con el voto a Gustavo Petro y Francia Márquez tienen plena confianza en que las fronteras serán abiertas definitivamente para que circulen por ella no sólo mercancías, sino una población binacional que creció exponencialmente con la llamada migración venezolana.

Esperan que sus hijos e hijas no sean discriminados por haber nacido en la patria de Bolívar, por tanto, aspiran a una política que erradique definitivamente la xenofobia, restaure la paz en las fronteras, establezca intercambios, económicos, académicos y culturales, y, que recomponga poco a poco los hilos de un destino de unidad.

Mónica Delgado