A Carlitos Pirela le dieron a probar de su propia medicina

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Propietarios de tierras saben que no se acabó el asedio por la muerte del líder.

No se sabe si fueron los tantos rezos, tantas promesas o tantos trabajos espiritistas que le mandaron a hacer, pero lo cierto es que Carlitos Pirela apareció muerto un buen día y su noticia fue celebrada, puertas adentro, en todas las haciendas y fincas del estado Guárico, así como por miles de habitantes de los llanos centrales del país, sobre todo en Zaraza, Tucupido, San José de Unare, Santa María de Ipire y Onoto (frontera con Anzoátegui).

Y es que la sola mención de su nombre causaba temblores y sudores entre los productores y sus familiares, que ya no encontraban qué hacer.

Y no es para menos. El criminal con frecuencia solía salir en las redes sociales, apertrechado hasta los dientes, con aires de autosuficiencia y ser todopoderoso, amenazando a todos los pobladores, en especial aquellos que tenían alguna propiedad. Y lo peor, es que en más de una ocasión cumplió sus amenazas.

La impunidad

La tía Felipa refiere que el gran problema fue que los dejaron crecer mucho, les dieron demasiada cuerda, y cuando, por fin, la policía se decidió a actuar, ya era como demasiado tarde, pues la banda criminal a la que pertenecía ya tenía mucho poder de fuego, y actuaba a sus anchas por todo el territorio llanero, y exhibía numerosas armas sofisticadas.

Los productores estamos a la buena de Dios y ya no hallamos qué hacer, invertimos gran cantidad de dinero, logística, hombres y tiempo en la producción y cuando llega la cosecha, casi que no nos quedan ganancias, porque una parte se la tenemos que dar a esos criminales y además debemos pagarle a los guardias en todas las alcabalas del país, comentó un productor guariqueño, quien no se hace ilusiones por la muerte de Carlitos, porque sabe que eso no significa el fin de las andanzas de la banda criminal, sino la muerte de uno de los tantos hombres que la conforman, aunque reconoce que éste era uno de los más sanguinarios.

Recordó la tía Felipa que el criminal le amputaba dedos a las personas que secuestraba y se los enviaba a la familia para que apresuraran el pago del rescate.

Víctimas

Numerosas fueron las víctimas de esta organización criminal, pues centenares de personas se vieron obligadas –y aún lo están– a pagarle vacuna en aras de proteger no solo sus propiedades, sino también salvaguardar sus vidas y las de sus familiares.

Pirela apareció en varios videos subidos a las redes sociales, hasta con un fusil en cada mano, amenazando a productores agrarios con quemarles sus fincas si no pagaban las extorsiones a la banda.

El pasado viernes 8 de abril, los cuerpos policiales informaron que miembros de la banda del Tren del Llano asesinaron a un trabajador dentro de una finca situada en Juajillal, sector rural de Onoto.

Se trató de Jhonny Rafael Fajardo, de 28 años de edad, quien se dedicaba a la producción de quesos. El hombre recibió múltiples disparos de distintas armas de fuego, tras hacer caso omiso a las amenazas públicas que le realizó Carlitos Pirela.

Historial

El 11 de abril, el Cicpc difundió la lista de los más buscados de la megabanda conocida como Tren del Llano.

El director nacional del Cicpc, comisario Douglas Rico, explicó que los integrantes de la organización criminal envían los audiovisuales a comerciantes y productores y les exigen ponerse en contacto con ellos para acordar el pago de la extorsión; a cambio de dejarles trabajar y “perdonarles la vida”.

La lista publicada la encabeza Carlos Pirela y le siguen en orden de jerarquía Henry José Milano Linero (El Demonio), José Aristóbal González (El Aristóbal), Jorge Luis Delgado Ruiz (Jorgito), Rafael Morales (El Mudo), Juan Carlos Cabeza Rondón (Carlos Cabeza), Xavier Alexander Machine Motaban (Xavier), José Alexander Guevara Armas (Candelo), Carlos Eduardo Banco González (El Banco) y Celestino Toledo Ramón (Chicho Toledo).
Y llegó la decisión

Este año, el Cicpc informó la creación de una comisión para desarticular esta organización criminal en Zaraza, así como otra de características similares encabezada por un sujeto de nombre Yohanny Machuca (El Pepón).

Hace dos semanas, en una de las tantas incursiones policial-militares, tres integrantes del grupo resultaron abatidos en los predios de la finca Morrocoy, ubicada en las afueras de El Socorro (Guárico), sector Faldisquera, municipio José Félix Ribas. Los sujetos, que se cree eran gariteros (los que cantan la zona y vigilan) del grupo, estaban apostados en el techo de una vivienda y allí quedaron muertos.

Fueron identificados como Jean Carlos Canache (21) alias “El Ahijado”; Gustavo Rojas Gamarra (29), alias “Patico Feo”, quien se encontraba solicitado, y Jesús Martínez Jaramillo (19).

Fin de las andanzas

Carlos José Pirela Armas, quien estuvo preso tres años en la extinta Penitenciaria General de Venezuela (PGV), en San Juan de los Morros, apareció muerto la noche del martes en un sector adyacente a Tucupido, Guárico.

Las autoridades presumen, que el criminal sostuvo una disputa con alguno de los otros líderes de la organización hamponil, por lo que decidieron darle muerte. Su cadáver presentó numerosos impactos de bala, algunos de los cuales hechos a quemarropa.

Tenía un prontuario de delitos que incluye homicidios, secuestros, extorsiones, robos, posesión de armas y drogas.

CIUDAD CCS / Wilmer Poleo Zerpa