CARACASCIUDADCARIBE | Nuevo Circo de Caracas: Una cita con el entretenimiento

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Diversión en Caracas antañona

Desde siempre, el caraqueño ha intentado mitigar sus penas y los afanes del trabajo diario con la búsqueda de diversión. En los siglos pasados, la cosa tenía que ver con alguna fiesta del santoral católico, o en ocasión de celebraciones en particular, trátese de un nacimiento, cumpleaños o matrimonio. Generalmente, la gente acudía a la Plaza Mayor (hoy Plaza Bolívar) para disfrutar del espectáculo de cañas y toros, al tiempo que consumía alimentos, dulcería y bebidas que se expendían dentro y en los alrededores de la plaza.

La asistencia al teatro o patio de comedias, que estuvo situado de Conde a Carmelitas y que duró en funciones entre 1784 y 1812, era exclusividad del mantuanaje criollo, funcionarios de alto rango y otras personas que tuviesen la posibilidad económica para alquilar algún palco. Por supuesto que se daban los paseos a pie o a caballo, en época cuando existían amplios descampados a las afueras de Caracas, y donde la gente podía, además, llegar hasta los ríos y quebradas de aguas cristalinas para entonces, y darse un buen chapuzón. Las reuniones en las pulperías eran la excusa para el chisme fácil, aderezadas con un poco de vino o aguardiente.

La guerra, siempre la guerra

Por supuesto que la guerra nacional de Independencia, y todo el conflicto bélico posterior a 1830, incluyendo la Guerra Federal (1859-1864) debieron alterar la vida social venezolana en un largo tiempo. Sin embargo, Caracas nunca fue escenario de grandes eventos armados, lo que posibilitó que se pudieran vivir, cuando se presentaba la ocasión, momentos de celebraciones, excursiones al campo o al cerro, a las playas del río Guaire o asistir a las consabidas fiestas patronales, como ratos de escape del ajetreo cotidiano.

En 1854 se inauguró entre las esquinas de Veroes e Ibarras el Teatro Caracas 1, el 1° de enero de 1881 2 se abrieron las puertas del Teatro Guzmán Blanco (aún en servicio con el nombre de Alfredo Sadel, parroquia Santa Teresa) y para 1896 se construyó el Circo Metropolitano (entre las esquinas de Miranda y Puerto Escondido) Todos estos fueron espacios donde se presentaban obras, cantantes y otras diversiones como las corridas de toros, que sin duda procuraron el esparcimiento del caraqueño.

El Nuevo Circo: ayer y hoy
de un símbolo caraqueño

Para el 26 de enero de 1919, fue inaugurado el Nuevo Circo de Caracas, construido en terrenos donde estuvo el antiguo Matadero General de Caracas, en San Agustín del Norte. Desde esa fecha aún se mantiene en pie esta edificación, pese a sus 103 años de existencia. En la actualidad sirve de espacio para el desarrollo de actividades de formación en el área cultural, comprendidas las circenses y teatrales, entre otras. El Nuevo Circo de Caracas coexistió por mucho tiempo con el Circo Metropolitano (demolido en 1945) y su función primordial era la de servir de arena taurina, por lo cual se ejecutaron grandes faenas por los toreros Pepe Cáceres, Diamante Negro, El Cordobés y la dinastía de los hermanos Girón.

Pero no solamente fue escenario de corridas de toros, pues allí se dieron cita cantantes, músicos y comediantes como Jorge Negrete, Cantinflas y Louis Armstrong. Fue también escenario para la lucha libre y el boxeo, y grandes figuras de estos espectáculos como Bernardino Lamarca, El Dragón Chino, Basil Battah y El Chiclayano hicieron emocionar al público; igual que lo hizo Carlos “Morocho” Hernández cuando conquistó el título mundial de los Welter Júnior, frente a Eddie Perkins en 1965. También circos provenientes de diversos países, con sus animales amaestrados, magos y trapecistas hicieron el deleite de muchos, particularmente niños.

Inmediata a la muerte del presidente Juan Vicente Gómez, una vez abiertas las compuertas de la libertad de expresión, la actividad política se hizo sentir en el Nuevo Circo. Desde entonces, muchos partidos y líderes políticos tuvieron en este espacio su tarima por excelencia, y desfilaron por allí las ofertas electorales de todas las tendencias políticas, pues era un lugar céntrico y espacioso para la realización de este tipo de actos. Las arengas proselitistas se multiplicaban, y en ese escenario estuvieron confrontando ideas personajes como Rómulo Gallegos, Jóvito Villalba, Gustavo Machado y José Vicente Rangel.

En 1974, con la inauguración del Poliedro de Caracas, el caraqueño tendrá otra opción para la diversión. Poco a poco fue decayendo la utilización del Nuevo Circo de Caracas, pero pese a ello, y con todo y los procesos judiciales por los cuales pasó la propiedad de este inmueble, se hicieron algunos proyectos como el del Metro de Caracas, que pretendió en algún momento establecer allí un gran centro comercial, que incluía la construcción de un hotel cinco estrellas. Todo quedó en proyecto.

Lo cierto del caso es que no se pueden olvidar las tantas tardes y noches de diversión que muchos caraqueños pasaron en el Nuevo Circo. Los gritos y vítores de muchas gargantas que premiaron al torero arrojado, al valiente boxeador, a la orquesta con su música o al mago maravilloso. Hoy está allí esa hermosa estructura, sede de la Compañía Nacional de Circo, esperando revivir de alguna manera en el mundo del espectáculo. Es, sin duda, la caraqueñidad de siempre.

* Licenciado en Historia. Paleógrafo. Colaborador de la Dirección del Cronista de Caracas.
1Alfredo Cortina, La ciudad que se nos fue, p. 223.
2 Graciela Schael, En el vivir de la ciudad, p. 176.
Antonio José González Antías*