HORIZONTE DE SUCESOS | Realidad pensamental

Heathcliff Cedeño,

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Uno de los conceptos más difíciles de definir debe ser el de “pensamiento”, y no debe ser fácil conseguirle el significado a lo que contiene toda la existencia.

Si recurrimos al diccionario tal vez nos topemos con una ideas básicas: capacidad que tienen las personas de formar ideas y representaciones de la realidad en su mente y parte del ser humano en la que se considera que se almacenan las ideas formadas por la mente. En estas definiciones hay algo en común: «el pensamiento es una cualidad humana» hasta que se demuestre lo contrario.

Lo único que tenemos claro hasta ahora es que el cerebro es el órgano del pensamiento, aunque muchos digan que piensan con los pies, el hígado, las tripas o el corazón, con lo que históricamente se ha pensado. Pero objetivamente en la cabeza es que se asientan las ideas, y también, casualmente, las palabras que las reflejan.

Dicen que Aristóteles tenía la de que se pensaba con la sangre, porque cuando uno perdía sangre, perdía también la conciencia, y cuando se le calentaba demasiado en la fiebre, el pensamiento se le estropeaba en puros delirios, Y efectivamente, el uso de la cabeza para pensar es más reciente, dice Christlieb.

Sin embargo, tampoco es descabellado asumir que uno piensa con todo aquello que sirve para percibir la realidad, y para eso irremediablemente tendríamos que incluir todos los sentidos.

Para tener una idea más general también tendríamos que definir, cerebro, ideas, mente, así como otros elementos que componen el pensamiento, pero creo que nos perderíamos y esta columna no tendría fin. Lo importante es saber que, siendo algo tan impalpable, el pensamiento abarca cosas tan grandes y sólidas como la realidad, el espacio, Dios y todo el tiempo, que por sus dimensiones no parecen caber en algo tan pequeño como un cerebro humano.

 

Heathcliff Cedeño,