Entrevista | Radionovela “Manuela + Bolívar, amor a 200 revoluciones” se estrena en Oyeven 106.9 fm

0

El próximo 16 de junio se cumplirán doscientos años del primer encuentro entre Manuela Sáenz y el Libertador Simón Bolívar Texto Matías Aberg Cobo | Fotos Javier Campos

Montando un caballo blanco a su entrada triunfal a Quito, recibió el disparo de una corona de rosas y ramitas de laureles. “La arrojé para que cayera al frente del caballo de Su Excelencia; pero con tal suerte que fue a parar con toda la fuerza de la caída, a la casaca, justo en el pecho”, confesó ella en su diario. Él alzó su mirada hacia el balcón, Manuelita se ruborizó. El diálogo de las miradas hizo el resto.

“Señora, si mis soldados tuvieran su puntería, ya habríamos ganado la guerra a España”, le dijo el Libertador horas más tarde. Era la noche del 16 de junio de 1822 y en casa de Juan Larrea se celebraba una fiesta. Ella tenía 24 años y él tenía 39. Bailaban el minué y sus pieles rozaban por primera vez para nunca más desconocerse.

En el bicentenario de ese primer encuentro explosivo, Manuela + Bolívar, amor a 200 revoluciones, se propone traernos en formato de radionovela todo el fuego de ese amor fulminante, épico, corajudo, revolucionario, total y definitivo.

Se trata de un seriado de veintiún capítulos, en tres temporadas, que podremos empezar a conocer a partir del próximo jueves 16 de junio a través de Oyeven (106.9 FM).

La obra cuenta con el guion y la dirección del destacado realizador audiovisual, Xavier Sarabia; las voces de la actriz Fabiola José (Manuela Sáenz) y el actor Alberto Alifa (Simón Bolívar); narraciones de Francisco Tovar y Beatriz Aiffil; Anabel Díaz Aché, en la producción general; y Leonel Ruiz en el arreglo, dirección, composición, piano y voces. El quinteto musical, de primer nivel, se completa con la voz de Nathalí Pérez, la percusión en manos de Carlos “Nené” Quintero; Manuel Barrios en el saxo y María José Romero en el chello.

Recibimos en Ciudad CCS esta semana a Sarabia, Fabiola José y Alifa, que nos contaron detalles de la radionovela, y compartieron algunos pormenores de aquel romance nacido en el fragor de la gran lucha por nuestra América.

“La radionovela da rienda suelta a la imaginación, creo que como ningún otro formato”, indicó Sarabia.

—¿Cómo se concibió el proyecto?
—Sarabia: En mi caso, entre otras cosas, me desempeño como tutor en el Sistema de Formación Caracas Insurgente. La idea original parte de un compañero de allí, Edgardo Ramírez, que me motivó a tomar esta historia de amor y revolución. Eso fue hará dos años atrás. La idea siempre quedó por allí, y acercándonos al bicentenario del primer encuentro entre Manuela y Simón, me contactaron Anabel Díaz Aché y Francisco Tovar, gentes de radio, con la iniciativa concreta.

—Hace tiempo ya que el radioteatro fue lamentablemente relegado por la televisión y el cine. Hay varias generaciones que no conocieron el género, ¿por qué se decidieron ir por este formato?
—Sarabia: La radio tiene muchísima fuerza, la radionovela en particular da rienda suelta a la imaginación, creo que como ningún otro formato. Soy un defensor de la radio toda la vida, escribí y guioné muchas veces para programas radiales. Es el medio más extendido en todo el país, llegando hasta el último de los pueblos de nuestra geografía, allí donde no hay televisoras ni periódicos locales. Sobre esta base, reivindicamos la radionovela que no debe extinguirse y debe ser rescatada.

Alifa: Como actor he trabajado en muchas películas pero no tenía la experiencia del radioteatro. Todo un desafío. Sin el apoyo narrativo de las imágenes todo pasa por la entonación, el diálogo.

200 años se cumplen de ese primer encuentro entre Manuela y Simón.

—Siendo tan importante para este formato el tema de la voz, el diálogo, ¿cómo fue la convocatoria de actores y actrices?, ¿hubo un casting?
—Sarabia: Sí, efectivamente lo hubo. Tenía en mente una mujer que fuera bolivariana, feminista. Fabiola es ambas cosas y además trae estudios en canto lírico, que es una forma de actuación. En el caso de Simón también me busqué un bolivariano, que pudiera dar una voz creíble. Acerté en ambos casos con Fabiola y Alberto, que han hecho un trabajo extraordinario.

Esta gran historia de amor está vigente y es apreciada por nuestro pueblo.

—¿Cómo fue el proceso de grabación?
—Sarabia: Nosotros decidimos grabar todas las voces el mismo día y en simultáneo, como si fueran lecturas dramatizadas. En la parte musical, cuya dirección, composición y arreglo asume Leonel Ruiz, hay cosas que se graban, por decir, en vivo, simultáneamente y con tramos de improvisación.

—¿El hilo conductor del relato es la relación epistolar? ¿Cuáles fueron las fuentes históricas, la bibliografía que nutrió el guion?
—Sarabia: Por supuesto la fuente principal es el libro que compila las cartas, los Diarios de Quito y Paita que escribió Manuela, y la cronología conocida. En el camino la bibliografía fue creciendo, incorporando cartas que no están fechadas, otras donde escriben terceros referenciando la relación, partes de batalla y otros documentos de la época. Aquí tengo una anécdota: finalizando el mes de febrero de este año llego a mi librería de cabecera buscando comprar varios ejemplares del libro de Cartas de amor, para obsequiarlos al elenco. Grande fue mi sorpresa cuando me enteré de que se habían agotado en ocasión del Día de los Enamorados. Esto demuestra que esta gran historia de amor está vigente y es apreciada por nuestro pueblo.

Era necesario reivindicar la figura de Manuelita, la mujer. Muchas personas aún doscientos años después la interpretan como la amante del Libertador, cuando la cosa era al revés porque el amante era él.

Al momento de conocer a Bolívar, esa mujer ya era Caballeresa de la Órden del Sol del Perú, condecorada por el Libertador del Sur, José de San Martín. Es decir, ella ya integraba el Ejército patriota y actuaba también en una red de espionaje y contraespionaje. No hay que olvidar que además Manuela traía la experiencia, que vivenció como niña, de la insurrección independentista y posterior masacre en Quito, en 1809. Esto la marcó para siempre.

—En el caso de Fabiola José, que le tocó encarnar la figura de Manuelita, ¿cómo fue el proceso de consustanciarte con su carácter, su personalidad?
—Fabiola José: Una de las cosas más bonitas de este seriado de radionovela es que creo haberle dado voz a Manuela, que es una voz que existió, que existe y sigue resonando de muchas maneras. En lo personal fue como ir a su encuentro. Una traía ya una imagen como preconfigurada, que estaba allí, pero esto lo fui enriqueciendo mucho con los textos del guion y las conversaciones que sosteníamos en torno al libreto y la grabación. Me disfruté mucho todo el proceso tratando de naturalizar la dramatización y poniéndole toda la energía que está allí contenida en esas cartas de amor, de alguna manera haciéndolas cobrar nuevamente vida con cierta mística que todo esto trae aparejado.

Alberto Alifa viene de combatir al Libertador en la serie Carabobo, Caminos de Libertad, donde personificó al oficial español Aquelarre. Ahora le tocó hacer de Simón Bolívar y además con el desafío de mostrar su faceta más tierna y amorosa…

Alifa: Fue muy interesante y bien divertido. Uno trae en la cabeza todas las arengas militares del Libertador, sus proclamas, documentos y pensamiento político. El apasionado, tierno y enamorado, es una faceta muy divertida de descubrir. Un Bolívar que se permite ya no estar todo el tiempo hablando de política y de guerra, sino que se dirige a una mujer profundamente enamorado. Hay allí también un Bolívar erótico, sexual. Ella estaba enamorada desde el principio, y él se va enamorando, al punto que llega el momento en que ninguno de los dos puede estar sin el otro.

“La radionovela da rienda suelta a la imaginación, creo que como ningún otro formato”, indicó Sarabia.

—En el bicentenario de ese amor fuera de serie, brevemente ¿cómo lo describirían cada uno de ustedes?
—F. José: A las luces se ve que Manuela además de amar al Libertador lo admiraba muchísimo, el todo, su lucha, la causa. Cuando lo conoce evidentemente hay un fuego. Es un amor pasional, una cosa muy fuerte. Un tipo de amor que creo que no todo el mundo llega a experimentar en esta vida, solo algunos, algunas afortunadas.

Alifa: Era un amor completo porque, como dijo Fabiola, había profunda y mutua admiración. Hay que deparar en el peligro en el que ambos estaban. Bolívar en plena guerra, ella siempre conspirando, expuesta. Esto explica un poco ese polvorín que caracterizó el romance, de allí salían chispas.

Sarabia: Como dice el bolero, un amor así no hay otro igual. El hecho de que compartieran militancia, y en la clandestinidad, creo que lo hizo especial, infinito, donde todo el tiempo se van alimentando de una energía. Luego hay allí un amor espiritual, telúrico y terrenal, porque esos cuerpos se pedían pasión. Pero nunca hay que perder de vista que además de ser un amor de besos y susurros, fue una aventura entre sablazos, silbidos y explosiones.
_______________

Manuela, Jonathás y Nathán en Pichincha

En la breve reseña sobre lo acontecido el 23 y 24 de mayo de 1822, que la propia Manuela hace en su Diario de Quito, podemos encontrar su visión de la guerra, sus ideas libertarias y la actuación de una mujer valiente y decidida a defender sus ideales. Considero importante resaltar su participación en Pichincha porque sucede antes de conocer a Bolívar.

“Ya le he impartido órdenes a Jonathás, yéndose con Nathán a recoger información que sirva como espionaje, de dónde se encuentran las fortificaciones y los puestos de defensa de los españoles, para mandarles dicha información a los patriotas”. La participación organizada por Manuela servía con acciones de inteligencia para propiciar la actuación del Ejército Libertador.

Su intención era la de actuar directamente en el campo de batalla, pero no le fue permitido en esta oportunidad. “Los señores generales del Ejército patriota no nos permitieron unirnos a ellos: mi Jonathás y Nathán sienten como yo el mismo vivo interés de hacer la lucha; porque somos criollas y mulatas a las que nos pertenece la libertad de este suelo”. En su relato deja clara su idea de igualdad entre las castas, pues no establece diferencia entre ella como criolla y sus mulatas compañeras de lucha, en pertenecerles la libertad del suelo patrio.

Además de cumplir funciones de correaje informativo a medida que se desarrollaba la batalla, prestaron servicios de asistencia médica a más de 140 heridos de las filas patriotas: “Llegamos de auxiliar a los heridos y ayudar a calmar sus dolencias con bálsamo del Perú e infusiones de amapola”. No obstante, de los acciones directas a favor de la causa independentista, Manuela también aportó recursos materiales para garantizar parte de la logística.

Manuela, Jonathás y Nathán cumplieron funciones conspirativas, de inteligencia, comunicación, asistenciales, y de apoyo logístico durante este crucial enfrentamiento para la liberación de Quito. Es necesario señalar que, haber sido descubiertas, les hubiese costado la vida.

Sobran razones para que los pueblos de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, les reconozcan su lugar en la lucha independentista y honren dignamente su memoria.

ANABEL DÍAZ ACHÉ / CIUDAD CCS