Migración venezolana (IV) | Cambiar el estatus migratorio es costoso

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Quien opta por el asilo, si regresa al país pierde el estatus migratorio.

La masiva migración venezolana, aproximadamente unos 6 millones según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y unos 5 millones según el Gobierno venezolano, ha vivido realidades distintas en las naciones a las que ha llegado y tenido como destino. En algunos países han sido recibidos en calidad de migrantes y en otros han sido catalogados como refugiados, como es el caso de Colombia, o de asilados políticos, como es la situación de un pequeño grupo de compatriotas que han logrado ingresar a Estados Unidos (EEUU), donde obtienen este estatus luego de un tiempo determinado y de cancelar un alto monto para agilizar el proceso y obtener ese estatus.

Este último es el caso de Keyla Mago, quien salió de Venezuela hace cinco años. Primero llegó a Canadá, donde están una hermana y un hermano suyos, pero a los dos años se fue a Estados Unidos (EEUU) que era donde ella quería estar, porque su objetivo es y siempre ha sido vivir en Los Ángeles y trabajar como productora de televisión.

“Ingresar no fue fácil, porque después de estar un tiempo en casa de unas amistades como migrante ilegal, debí comenzar a hacer los contactos necesarios para cambiar mi estatus migratorio”, relató Mago, y agregó que debió trabajar duro para poder reunir el dinero necesario para cancelar los trámites que le permitieran trabajar sin inconvenientes en EEUU.

“Aquí tú puedes ganar tres mil dólares al mes, pero igual gastas los tres mil dólares en mantener un modo de vida regular, porque son altos los impuestos que han de pagarse. Cuando era migrante ilegal tenía la ventaja de que no pagaba impuestos, pero igual el dinero que me pagaban por el trabajo que hacía como muchacha de servicio no era mucho, y tenía que aceptar el pago sin chistar, ya que ante cualquier queja me denunciaban en migración y me deportaban, y necesitaba reunir dinero”, contó la joven venezolana de 37 años.

Camino largo y costoso

Mago manifestó que el camino para regularizar el estatus migratorio es largo, es decir, no es nada fácil para los migrantes obtener la residencia estadounidense. “En ocasiones un migrante puede estar entre 8 meses y un año, que es el camino más corto, pero en otros casos puede pasar hasta cinco años; y el procedimiento es bastante costoso, mínimo 7 mil dólares por persona”, informó Mago.

A muchos les ofrecieron villas y castillas y la realidad fue diferente.

“Yo gasté casi 15 mil, ya que me ofrecieron conseguirme el estatus de asilado político, que es un proceso más corto, y lo acepté para poder trabajar y así cumplir mi sueño como productora de televisión, el problema es que no puedo regresar a Venezuela y visitar a mis padres y demás familiares, si regreso pierdo todo lo que he conseguido, eso me llena de mucha tristeza”, aseveró Keyla, mientras su cara compungida reflejaba su dolor.

Asimismo, Keyla Mago no le recomienda a nadie salir del país, “y menos por esa gente de la oposición que ha promovido e inventado todo este proceso migratorio venezolano. Muchos fuimos los que le creímos, y nos hemos venido. A algunos nos ha ido bien o regular, pero otros no han tenido suerte, y no se regresan por aparentar”.

Por los momentos Keyla Mago sigue trabajando duro, y hace lo posible por contactar gente que le ayude a ingresar a cualquier televisora de Los Ángeles para laborar como productora de televisión y así labrarse un camino en esta área.

Migrantes ejercen derecho al tránsito

Según la doctora Ana Cristina Bracho, la diferencia entre refugiado y migrante es que según los estatutos de la Acnur y leyes internacionales, los primeros deben recibir una mayor protección por parte del Estado receptor y debe conllevar a una identificación de la situación de crisis en Venezuela, además de que habrá quienes se lucren de esta circunstancia.

“El concepto de refugiado está dentro de las convenciones de Naciones Unidas, en especial la de 1951 y los estatutos de la Acnur, y es definido como una persona que sale de su país de origen por miedo a la persecución, al conflicto de la violencia generalizada, por circunstancias que han perturbado gravemente la capacidad de residir normal y tranquilamente en el país de donde proviene. Mientras que el migrante, si bien no es una definición jurídicamente exacta, es reconocido como aquella persona que se establece en un país extranjero por seis meses y en algunos casos por más de un año, que lo hacen por causas económicas o por aspiraciones a desarrollar su proyecto de vida”.

Bracho manifestó que en el caso venezolano ha sido un tema de definir, porque quienes han migrado por la situación económica que ha vivido el país en los últimos años, “se consideran como personas que están ejerciendo el derecho al tránsito, buscando mejores condiciones de vida, y no son objeto de una protección jurídica especial, simplemente son tratados como extranjeros y deben ser respetados sus derechos fundamentales en términos generales; en cambio, si se trata de refugiados, esta figura se corresponde a las categorías de crisis, violencia y/o violación de los derechos humanos, que es el discurso que han intentado sobre Venezuela desde el año 2016”.

Bracho acotó que en lo que respecta al refugiado, éste no puede regresar porque sale por una situación que amenaza su vida, mientras que el migrante simplemente va y viene; “mejoró la cosa, entonces regreso”, y esto es lo que hoy estamos viendo, y este regreso de venezolanos a través del Plan Vuelta a la Patria o que hacen uso de sus propios medios, es una clara demostración que la causa fundamental era la situación económica y no un contexto de temor generalizado a ser perseguido, asesinado, etcétera”.

Con respecto a las acciones que está tomando el Estado venezolano para atender a la población migrante, Bracho manifestó que éste ha tomado medidas importantes para que las y los venezolanos afuera tengan la protección consular y posean su documentación en regla y un marco legal que evite la precariedad de condiciones de vida fuera de la patria.

Para Bracho es necesario que el Gobierno Bolivariano amplíe el Plan Vuelta a la Patria. “Debe instaurarse en el debate público la naturalidad y la necesidad de hablar en qué condiciones vamos a ir a un plan nacional para el retorno de los connacionales que salieron y que deseen regresar”, explicó.

CIUDAD CCS / Juan Carlos Pérez Durán