ARTE DE LEER | Equinoccial o la pasión y el divertimento de Gustavo Pereira

Ricardo Romero

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La poesía es una especie de traducción de sensaciones y sentimientos. Esa composición de versos, puede contener fantasías e historias, una invención construida desde un imaginario colorido, alimentado por lo real. Es la transformación del pensamiento en imagen y palabra:

MEMORIAL DEL DESTERRADO

En mi infancia una mujer se agazapó en mi lecho para desposeerme de desdichas
Le entregué cuanto tenía
Un puñado de arena y de inocencia
Después me amordazó a sus brazos
y abandoné en ella mi antigua serenidad

Otra mujer rehízo mi tristeza
Otra mi desventura
Una me cedió su orgullo a cambio de mi insignificancia Otra me trajo
el légamo de su vientre para que lo moldeara como un trono
Una Ahora Lejana abdicó en mí la flor de engaño que la poseía
y otra a mi lado agostó su fulgor para que mi penumbra no sorprendiera
el despilfarro de su amor

Un relámpago solitario iluminó mi vida desde entonces
Y desde entonces tuve a la vida como rastro pasajero
El amor la pasión la música de las constelaciones el alegre temblor
del vino en la copa cierta frágil conciencia de eternidad la salida
del sol todos los días tras la mañana el océano que arrastra
su pertinaz espalda sobre el mundo la miel entre dos cuerpos
frenéticos y ávidos el universo abierto como
un viaje sin retorno
me sometieron a su reino

La condena me desterró a la poesía.

Y en esta forma de mostrar lo que se vive desde adentro, el acto de poetizar es una acción contemplativa, un ejercicio creador de luces habladas, de alientos que trasgreden los lapsos y distancias, donde la voz siempre es canto:

SOMARI EN EL CUELLO DE UN CISNE

Como en el cuello de un cisne llegado de la niebla para atestiguar mi destierro
acampo por fin en tu carne
Ni siquiera un hogar tuve entre tanta palabra
Por toda morada poblé la tempestad

No bastaron las fiebres del trópico ni el acero
de los glaciares para distanciarme de tu sombra
A todas partes te seguí cristal de mi espejismo

Hasta que hallé en la lejanía el abalorio de tu rastro
y te convertí a mi destino.

Gustavo Pereira es un encantador de momentos. Su escritura, es toda pasión y divertimento. Por esta razón, la Fundación Editorial El perro y la rana nos obsequia Equinoccial, un conjunto de textos lúdicos que alumbran el espíritu.

Son estos versos, un jarabe de calma, elixir para sentir lo etéreo, donde lo que pudiera parecer inverosímil, es un legendario ardor:

CARTEL DE AMANTE

Por cada segundo de dicha
el amor cobra intereses
impagables.

Para leer Equinoccial, es necesario estar dispuesto a asumir el arrebato del pensamiento. Gustavo Pereira concibe la existencia, en la militancia de la palabra:

SOMARI DE LAS TENTACIONES

La vida apostó a mi lado tentaciones
y a todas sucumbí
excepto a la amargura.

 

Ricardo Romero Romero | @ItacaNaufrago | artedeleer@yahoo.com

Gustavo Pereira (Punta de Piedras, Venezuela, 1940)
Poeta, ensayista, crítico literario, docente y editor. Doctor en estudios literarios de la Universidad de París. Fundador de la revista Trópico Uno. Su obra, es considerada por los académicos, como una de las más importantes de la literatura venezolana y latinoamericana, lo que le hizo merecedor, entre otros, del Premio Nacional de Literatura. Entre sus libros publicados están: Preparativos del viaje, 1964, El interior de las sombras, 1968, Los cuatro horizontes del cielo, 1970, Poesía de qué, 1971, Libro de los Somaris, 1974, Segundo libro de los Somaris, 1979, El peor de los oficios, 1990, La fiesta sigue, 1992, Escritor salvaje, 1993, Costado indio, 2001, Los seres invisibles, 2005.

Pereira, G. (2018). Equinoccial. El perro y la rana.

Edición digital
Descárgalo gratis:

http://www.elperroylarana.gob.ve/wp-content/uploads/2018/03/equinoccial.pdf