Entrevista | Camilla Fabri: Caso Saab sienta un precedente muy peligroso para la diplomacia mundial

Matías Aberg Cobo

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“Enfrentamos el juicio con pruebas contundentes. Tengo la esperanza de que vamos hacia una victoria”.

Dos años secuestrado cumple el diplomático venezolano que se atrevió a burlar el bloqueo imperialista contra el país
Textos Matías Aberg Cobo | Fotos Jacobo Méndez

La joven italiana residenciada en Venezuela, Camilla Fabri, esposa del diplomático Alex Saab, nos visitó este jueves en la redacción de Ciudad CCS al cumplirse dos años del secuestro de su marido. En una entrevista colectiva donde participaron las y los periodistas Mercedes Chacín, Francis Zambrano, Gustavo Mérida, Rubén Wisotzki y quien escribe, Fabri se explayó sobre el desarrollo del caso y nos contó algunas intimidades de su lucha por la libertad de Saab.

—En agosto habrá una audiencia donde evaluarán el reconocimiento de la condición diplomática. Teniendo en cuenta las recientes revelaciones de Mark Esper donde da cuenta de que ellos conocían de antemano el estatus de Saab y su misión humanitaria, ¿alberga esperanzas de cara a esta instancia?
—Sí, esta audiencia se celebrará el 29 de agosto y allí evaluarán su inmunidad diplomática. Lo cierto es que ellos ni siquiera deberían estar cuestionando esta decisión soberana. Alex fue nombrado como enviado especial de Venezuela en abril de 2018. Cuando es secuestrado en Cabo Verde, él iba a cumplir una misión humanitaria al servicio del pueblo venezolano. Para ese momento, él ya había cumplido dos de estas misiones para traer alimentos, medicinas y gasolina. Efectivamente el exsecretario Esper confesó en su libro que la administración de Donald Trump sabía de la tarea humanitaria de Alex y su condición diplomática. Enfrentamos el juicio con pruebas contundentes. Tengo la esperanza de que vamos hacia una victoria.

—Ha enviado misivas a diversos voceros, a la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, ¿cuál ha sido la receptividad de los organismos internacionales?
—Cada vez que hemos presentado el caso a nivel internacional hemos encontrado receptividad. En el caso de la ONU, grupos de trabajo específicos y cinco relatores especiales contra la detención arbitraria, la tortura, y las medidas coercitivas unilaterales, se han pronunciado a favor de Alex. En el mismo sentido se pronunció la Comisión de Derechos Humanos de África. También contamos con dos sentencias a favor del Tribunal de la Comisión Africana, que dictaminó la libertad inmediata.

—Las tareas que realizaba Saab al servicio del pueblo y el Gobierno venezolano naturalmente lo ponían en la mira de EEUU. ¿Él estaba consciente de ese riesgo? ¿Como familia habían evaluado la posibilidad de que sucediera algún tipo de represalia?
—Creo que es necesario verlo desde otro punto de vista. EEUU tiene la mayor cantidad de enviados especiales en distintos lugares del mundo. Las convenciones internacionales son muy claras en cuanto a que estos enviados tienen inmunidad diplomática. Entonces era absurdo pensar que un diplomático podía ser secuestrado a manos de un Estado. El caso de Alex es único y está sentando un precedente muy peligroso para la diplomacia mundial y la estabilidad de los diplomáticos. Alex arriesgó su vida, puedo decir así, en un momento muy crítico. En junio de 2020 (cuando fue secuestrado en Cabo Verde) estábamos en plena pandemia y ya pesaban sobre él una serie de sanciones de EEUU. Él arriesgó su vida para ayudar al pueblo venezolano.

—¿Cuándo vio a su marido por última vez?
—En la mañana del 12 de junio de 2020, justo antes de que viajara. Nos despedimos pensando que era un viaje de tres días, y desde entonces, para mí el tiempo se ha paralizado.

—¿Cómo se enteró sobre su secuestro?
—Me llamó una persona que era parte de la misión avisando que Alex había sido bajado a la fuerza del avión y que había invocado su inmunidad. También me dejó claro que no se mostró ninguna orden de detención ni alerta roja.

—¿Saab fue o es víctima de torturas físicas y psicológicas?
—Sí, lo denuncio cada vez que tengo oportunidad. Fue torturado físicamente durante varios días en el periodo en Cabo Verde. Le hicieron cortes en las muñecas, recibió golpes y amenazas constantes. Este fue un momento muy duro donde yo llegué a temer por su vida. Ahora en EEUU es sometido a torturas psicológicas. Por otro lado, Alex es un sobreviviente de cáncer de estómago y en estos dos años no ha recibido asistencia médica.

—Háblenos del aspecto humano de Saab…
—Es un hombre noble, valiente, muy amoroso. Como padre y esposo es excepcional. En su personalidad va un carácter solidario donde siempre está pensando en los demás antes que en sí mismo. Su ánimo está fuerte, es un guerrero de la vida.

—Le ha tocado ser madre y padre durante estos dos años. ¿Cómo viven en la intimidad de la familia este duro proceso?
—Su hijo de doce años está entrando en la adolescencia y le hace mucha falta su papá en esta etapa de la vida. Nuestra hija de cinco años tiene un recuerdo muy nítido de Alex y todos los días me pregunta por él. La más pequeña de dos años no conoce a su papá. En la casa se respira un clima de lucha y de nostalgia. Trato de que ellos lleven una vida feliz, tranquila, que tengan amigos, que sepan de la importancia del amor y la esperanza.

—Su lucha al frente del Movimiento Free Alex Saab la ha llevado a los barrios de Caracas y a diferentes puntos del país, ¿cómo percibe la reacción de nuestro pueblo?
—El pueblo venezolano ha abierto su corazón a este caso, no ha dudado ni un segundo en alzar la voz conmigo. Ha sido muy receptivo con mi persona y mi familia. Es un pueblo de amor, muy valiente. Sé de cientos de personas que por su cuenta envían cartas a Alex dándole fuerzas. Quiero agradecerles mucho por esto, me consta que le da un impulso importante para seguir dando la batalla.