Caracas 26, de Mayo de 2026
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Historia viva | Decir la verdad, ante todo

20/05/2026.- "Decir la verdad ante todo" fue un principio que el filósofo griego Isócrates escribió en el libro Sobre la paz, uno de los primeros tratados que ordenó los fundamentos sobre las relaciones armoniosas entre los humanos, concebido a partir de las derrotas sufridas por los atenienses por parte de los espartanos. Isócrates señaló la dificultad de decir la verdad a los atenienses por parte de sus mandatarios. El título del primer capítulo de ese libro es Exordios, que es la presentación de un discurso que intenta llamar la atención al público, pero sobre todo establece el fundamento ético de la verdad ante cualquier circunstancia sobrevenida.

Decir la verdad es un principio ético, socialista y bolivariano que practicaron Bolívar y Chávez en el entendido de que ella nos libera de la incertidumbre y de la desconfianza, que son las matrices que la derecha internacional intenta imponer en el imaginario venezolano y que apunta a una división de los patriotas en esta fase de la lucha por la liberación nacional, nuestroamericana y el socialismo.

De un diagnóstico breve sobre el proceso de guerra cognitiva en desarrollo que intenta quebrar al chavismo como movimiento social y político, encontramos que algunos voceros significativos del proceso han exteriorizado frases y conceptos que permutan a las apuestas por la derrota del bolivarianismo, alimentada por la derecha internacional, primero en Venezuela y luego en el resto del continente.

Aunque algunas de esas opiniones se carean con medias verdades, el fondo del asunto nos lleva a pensar que el ataque del 3 de enero de 2026 y posterior secuestro del presidente Maduro y la primera dama Cilia Flores dejó listo el escenario de “una derrota” entre comillas para el continuo ataque a la mente, primero, usando a voceros del imperialismo, sus adláteres y, por rebote, al resto de los mortales que incluyen algunos voceros mediáticos del bolivarianismo y, en la última escala, aquellas minorías que no comulgan con el proceso bolivariano y que justifican las incertidumbres que intentan sembrar desde el año 1999.

Frases discutibles como "Venezuela es un protectorado de Estados Unidos”, “hay una opacidad informativa” hasta las más banales como “Ya no se visten de rojo sino de blanco y azul”, son emitidas en una escala que llama a la preocupación y que debe ocuparnos para entender las dimensiones de un discurso confuso en algunos sectores intelectuales que nos llama al debate interno para entender por qué ocurre ese fenómeno y que se explica en dos escalas. Hemos señalado que el ataque criminal y masacre del 3 de enero de 2026 con el secuestro del mandatario venezolano y su esposa se percibe como una “derrota” cuando la realidad es que el bolivarianismo, a pesar de estos golpes, sigue su camino, porque una derrota operativa táctica no significa una derrota estratégica. Por otro lado, resalta la pregunta: ¿Realmente hemos perdido la soberanía?

Me ocupé de preguntar a unos amigos de comunas de Caracas y la respuesta fue solemne: “No hemos perdido nuestra soberanía, hay errores que merecen una autocrítica, creo en este proceso y vemos que Chávez dejó las bases bien fundadas para continuar”. Otro consultado señaló: “El proceso bolivariano es irreversible y debemos verlo en una escala de grises con ciertas concesiones tácticas, mas no estratégicas; estamos en una fase de reajustes, mas no en el punto crítico”.

Lo que está haciendo la propaganda imperialista es aplicar la lógica de la guerra cognitiva, usar vocerías disidentes y frustradas para generar confusión, incertidumbre y caotización, que en algunos casos es aprovechada por la inconsistencia coercitiva de acciones aparentemente contradictorias porque no llegamos a saber cómo el Departamento de Estado usará a Alex Saab en el “juicio contra Maduro”. Recordemos que, en Psicología, las derrotas, así sean tácticas, son aprovechadas por el enemigo para generar frustración, decepción, amargura y desconfianza; en síntesis: desmoralización.

Un pronóstico certero para salir de este momento crítico es lo que señalamos al principio: admitir la verdad, pero dando luces para salir del túnel de la incertidumbre, convocar al debate y al reagrupamiento, porque es la acción impostergable y necesaria en este instante histórico, tener pensamiento y paciencia estratégica, evaluar objetivamente lo ocurrido y revelar la narrativa de la guerra cognitiva que se está expandiendo peligrosamente como una amenaza.

 

Aldemaro Barrios Romero