Al derecho y al revés | Obsequio envenenado
20/05/2026.- Es cierto que en la historia jamás ha habido un pueblo invadido que, rindiéndose sin pelear, terminara “volteando la tortilla”, pero igual es necesario exponer para el futuro los razonamientos sobre los que se fundamenten nuestros derechos.
¡Y qué mejor caso que la “oferta” del presidente Donald Trump, en el sentido de ensanchar el número de estados-socios de la Unión estadounidense, que no recibe uno nuevo desde el ingreso de Hawái a finales de los años 50 del siglo pasado!
Si uno se guía por la opinión de algunos ociosos e ignorantes que publican en las redes, generalmente desde Estados Unidos, salivando cual perros de laboratorio por la “oferta” de Trump, se puede creer —no pensar, porque esto obligaría a razonar— que es coser y cantar eso de convertirnos en gringos de la noche a la mañana.
Afortunadamente, no es así, aparte de que quienes desde EE. UU. salivan la generosa “oferta” son el lumpen emigrado que vive cual cucarachas, escondidos, no sea que “la migra”, que es sinónimo de ICE, los atrape y, violando derechos que pudieran tener, los expulse a Venezuela en el mejor de los casos, porque igual han podido terminar en El Salvador de Bukele o en el Congo, como le sucedió a una señora colombiana.
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