Caracas, 13 de junio 2026
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Caracas contra el ruido: La ruta legal para frenar el estruendo

Conozca pasos, horarios y oficinas, para denunciar la contaminación sónica en la capital

El descanso de los caraqueños se ve amenazado a diario por el exceso de ruidos molestos. 


10/06/26.- Son las 2:00 de la mañana en Caracas; tus vecinos están desde las 7:00 pm con música a todo volumen; motorizados yendo y viniendo sin el silenciador del tubo de escape. Faltan menos de 5 horas para levantarte y comenzar la jornada laboral, pero no has logrado descansar absolutamente nada, por el bullicio ensordecedor.

Para ciudadanos como Nelson Marín, vecino de La Pastora, este escenario insufrible se vuelve el pan de cada día los fines de semana. Pero, ¿qué hacer cuando el “sueño reparador” se vuelve algo fuera del alcance del citadino?

Frente a este panorama, la Alcaldía de Caracas ofreció un escudo legal para todos los ciudadanos desde mayo de 2023, con la publicación en la Gaceta Municipal Nº 4940-23, de la Ordenanza para la Convivencia Ciudadana, el Civismo y la Justicia de Paz Comunal del Municipio Bolivariano Libertador del Distrito Capital.







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Así funciona la ordenanza contra la contaminación sónica

La normativa de convivencia ciudadana fija reglas claras frente a las infracciones por ruidos molestos.


Es acá cuando surge esta especie de epidemia silenciosa (aunque irónicamente excesivamente ruidosa), que se encuentra presente no solo en la ciudad capital, sino en toda Venezuela: La contaminación sónica.

De acuerdo con el artículo 11 del instrumento legal antes mencionado, se define la contaminación sónica como el “exceso de sonido que altera las condiciones normales del ambiente en una determinada zona, deteriorando la calidad de vida y la paz de quienes la resienten”.

No es hasta el artículo 31, en el que se establece que están prohibidos todos los ruidos molestos derivados de fiestas, reuniones o prácticas musicales que perturben la tranquilidad vecinal. La norma es clara: Poner música a alto volumen es una infracción que aplica tanto para viviendas, locales comerciales, unidades de transporte y vehículos particulares (ya sea en circulación o no), así como a quienes mediante gritos provoquen alteración a la paz ciudadana.

Adicionalmente, también entran en esta categoría los ruidos por golpes en construcciones, trabajos de albañilería, carpintería, maquinaria y otras causas, tanto en zonas residenciales como comerciales.

Quienes a pesar de los llamados de atención por parte de las autoridades correspondientes, continúen incurriendo en la contaminación sónica, se les impondrá una multa equivalente al pago en bolívares, de cincuenta (50) veces el tipo de cambio oficial de la moneda de mayor valor fijado por el Banco Central de Venezuela (BCV), es decir, 50 euros, o en su defecto, con la realización de trabajos comunitarios de hasta 20 horas.

Del mismo modo, se considerará agravante para la aplicación de la sanción, si la infracción se produce en entornos de centros de salud, establecimientos educativos, hogares para adultos y adultas mayores, o cualquier espacio residencial en horarios nocturnos.

Voces del ciudadano afectado

Voces del ciudadano desvelado a causa de una epidemia sónica.


La mejor manera de entender la urgencia que hay por conocer y aplicar esta ordenanza, la encontramos en los testimonios del caraqueño, quienes apuntan a las fiestas de cuadra como principal fuente de contaminación sónica en sus sectores, así como el transporte motorizado.

Ante este panorama, la estructura comunal surge como la primera línea de defensa. Nelson León, miembro del consejo comunal y vocero de Avilanes a Mirador, en La Candelaria, admite que en su sector el índice de reportes se mantiene en un “término medio” y que WhatsApp suele ser la vía rápida de alerta ante la actividad ruidosa de ciertos comercios de la zona.

Sin embargo, destacó que la Gaceta Municipal es un arma poderosa cuando los vecinos se empoderan de ella. León recuerda cómo lograron contener el ensordecedor ruido de una empresa potabilizadora de agua, que cargaba sus tanques en horas de la madrugada: “La comunidad bajó a protestar e inclusive una vez bajé con la Gaceta Municipal, y se atajó el problema; cuando uno actúa con los instrumentos legales a la mano, se avanza”.

Coromoto Traboni, residente de San José, sufre a diario el escándalo de los talleres de motos.

Sin embargo, el estruendo no es un fenómeno exclusivamente nocturno, ya que también se presenta en horas del día; tal es el caso de la ciudadana Coromoto Traboni, quien declaró que sufre a diario el eco de motores sin ningún tipo de control sonoro.

“Lo que más molesta son los talleres de motos que están trabajando al aire libre todo el día; ellos tienen toda esta calle como autopista y han ocurrido varios accidentes, imagínense, yo misma", señaló, al mencionar que a raíz de este problema han surgido distintos infortunios.

"Normalmente, este problema ocurre acá entre las 11:30 am y las 6:00 de la tarde. Muchos nos hemos quejado con los negocios, al menos del taller que hace escándalo al arreglar las motos; pero, en serio, los motorizados están haciendo bulla a cualquier hora del día. Imagine escuchar ese escándalo a las 2:00 de la mañana, cuando intentas dormir”.

“En mi caso, trabajo todos los días desde las 6:00 de la mañana, y esa música está de viernes a domingo”, expresa este ciudadano, mostrando su frustración de cada fin de semana.


Esta misma impotencia al buscar el diálogo, la comparte Nelson Marín, quien desde La Pastora revela la clásica cultura de la ingesta de licor cada fin de semana: “La bulla de los locales, la gente que pone música y bebe aguardiente, desde horas de la noche hasta el amanecer; uno ya ha dejado de intentar hablar con ellos, porque uno les reclama y siguen en lo suyo”.

“En mi caso, trabajo todos los días desde las 6:00 de la mañana, y esa música está de viernes a domingo; uno sale a cualquier hora de la mañana y están ellos todavía bebiendo y escuchando su música”, expresó Marín, al preguntarle de qué forma le afecta esta problemática.

El escenario que viven ciudadanos como Alexander, Nelson, Edwin o Coromoto, revela otra alarmante realidad: El desconocimiento y confusión que rodea el proceso para formalizar una queja.

¿Cómo formular las denuncias?

La Oficina Municipal para la Convivencia, abre sus puertas a las comunidades que buscan solucionar los conflictos por exceso de ruido.


Más allá de las alarmas comunitarias, la Oficina Municipal para la Convivencia, el Civismo y la Paz, aclaró que el proceso institucional cuenta con una ruta descentralizada. Los ciudadanos afectados que no logren solucionar el problema con ayuda del consejo comunal, pueden presentar sus denuncias ante las instancias competentes:

  1. La Oficina Municipal para la Convivencia, el Civismo y la Paz.

  2. La Policía de Caracas.

  3. Los cuadrantes de paz.

  4. Jueces o juezas de paz de la comunidad.

Estas oficinas municipales están ubicadas en la esquina La Palma, frente a la basílica de Santa Teresa, en la parroquia Santa Teresa (Sede Principal); en el Bloque 2 de El Silencio, frente a la plaza O'Leary; en la avenida José Ángel Lamas, parroquia San Juan; en la esquina La Guía, parroquia La Candelaria; en el Núcleo Endógeno Fabricio Ojeda, parroquia Sucre, y en el parque Hugo Chávez, parroquia Coche.

Estas oficinas atienden en el horario comprendido de 8:30 a 11:30 am y de 1:30 a 3:30 pm. Del mismo modo, los ciudadanos pueden llamar a los Cuadrantes de Paz al 911, o enviar su denuncia a la Policía de Caracas, al (0424) 159.33.04, donde serán atendidos y remitidos funcionarios a la parroquia correspondiente.

Es crucial destacar que este instrumento legal no busca ser estrictamente punitivo ni aplicar las multas desde el primer momento; estas sanciones solo se ejecutan de forma definitiva tras múltiples llamados de atención e infracciones reincidentes por parte de los ciudadanos o comercios, que decidan ignorar el exhorto de las autoridades de convivencia o comisiones policiales.

Esfuerzo titánico: Alcaldía refuerza supervisión de locales

El despliegue de 120 funcionarios busca equilibrar la actividad comercial de las parroquias con el derecho al descanso vecinal.


Frente a la persistencia de los reportes comunitarios, las autoridades metropolitanas desplegaron este fin de semana un operativo técnico diseñado para supervisar establecimientos comerciales de la capital y hacer cumplir la Ordenanza de Convivencia Ciudadana.

El operativo contó con un despliegue de 120 funcionarios, 38 motocicletas y 20 vehículos, los cuales circularon por los puntos de la capital que concentran la mayor cantidad de denuncias por contaminación sónica entre las 22 parroquias; estas son El Valle, El Recreo, La Candelaria, El Paraíso, La Vega, El Junquito y Antímano.

La alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, anunció este cerco al ruido a través de su cuenta en la red social X, donde destacó el compromiso de las autoridades: "Escuchando a nuestras comunidades y atendiendo sus reportes sobre ruidos fuertes a altas horas de la noche, la Policía de Caracas realizó este fin de semana un operativo especial de supervisión en locales comerciales, con el foco puesto en mitigar la contaminación sónica".

Durante el recorrido nocturno por estas siete parroquias, las comisiones policiales no solo fiscalizaron los decibelios, sino que le cerraron el paso a la impunidad. "Nuestros funcionarios conversaron con los comerciantes sobre el cumplimiento de la Ordenanza de Convivencia Ciudadana", apuntó Meléndez, quien además resaltó que no habrá contemplaciones con los focos de anarquía urbana: Es fundamental equilibrar la actividad económica con el derecho al descanso de nuestros vecinos. "Unidos construimos una Caracas en paz y respeto".

Con este fuerte despliegue en marcha, el mensaje institucional queda claro para los infractores: La ordenanza ya no es un papel guardado en una oficina, sino una fuerza policial y comunal activa que está en la calle y realiza un trabajo titánico por toda Caracas, para perseguir el ruido y devolver la tranquilidad a las comunidades.

HÉCTOR RODRÍGUEZ / FOTO: VLADIMIR MÉNDEZ / CIUDAD CCS