Caracas, 13 de junio 2026
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Comentarios noticiables | Trump y Netanyahu deben ser enjuiciados

Por J.J. Álvarez

13/06/2026.- Atar de una vez a los incendiarios de las guerras que se desarrollan contra Palestina e Irán es la obra más importante en el mundo de hoy. La Corte Penal Internacional (CPI) es el organismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que tiene competencia respecto de los crímenes de guerra, en especial cuando se cometen como parte de un plan o política o como parte de una comisión en gran escala de tales crímenes que están calificados como imprescriptibles.

El presidente de Estados Unidos (EE. UU.), Donald Trump, y el primer ministro del Estado sionista de Israel, Benjamín Netanyahu, son responsables del genocidio, ecocidio, de crímenes de lesa humanidad y los crímenes de guerra contra la población civil de la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén este, de Líbano, de Libia, de Irak, de Siria e Irán. Los dos renombrados personajes tienen méritos para que se les aplique con eficacia el Estatuto de la CPI, lo cual puede lograrse si se redoblan los esfuerzos para capturarlos con todas las medidas necesarias. Para calificarlos de irresponsables, se disponen de muchos ejemplos: el reciente ataque israelí-estadounidense a Irán provocó la muerte de más de 170 estudiantes en una escuela en la localidad de Minab, hecho ocurrido el 28 de febrero de 2026.

Según han afirmado grandes analistas internacionales, dadas las crecientes tensiones en el mundo, una ignorante casualidad, un error de cálculo, un desarreglo técnico y hasta el capricho o la estupidez de Trump o Netanyahu en malgastar miles de millones de dólares, pueden desencadenar la catástrofe nuclear. Según parece, lo más importante para ellos, lo brillante, es imponer una política de fuerza. Es urgente en las condiciones actuales contribuir eficazmente a apartar las manos de ambos disparadores y usar dispositivos de seguridad que ofrezcan garantías respecto a las armas nucleares. A pesar del dilema de la guerra o la paz, aún prevalece el sentido de la realidad con mero sentido común, por ello es necesario impedir el estallido de una guerra nuclear, sea grande o pequeña, total o limitada, ya que EE. UU. y sus acólitos manejan todas esas posibilidades.

En EE. UU. e Israel se mantienen activados los grupos más belicosos, pese a malgastar billones de dólares en humillantes fracasos en Irán, país que está dispuesto a resistir y vencer. De hecho, Irán le mostró sus dientes tanto a EE. UU. como a Israel y los llevó a que se quedaran en un atolladero del cual no les ha sido fácil salir. Israel, siempre apoyado por EE. UU., aseguró su superioridad militar frente a los árabes, lo que le permitió recibir considerables subvenciones de Occidente, comprar armas o recibirlas directamente; además, las más modernas. Así, Israel obtendría el estatus de socio "especial" de EE. UU., con la obligación de velar por los intereses de la Casa Blanca en el Medio Oriente, adquiriendo formas más sofisticadas de solidaridad que compensaban con creces las pérdidas que surgían como resultado del conflicto con el mundo árabe y, en un plano más amplio, con el mundo del Islam.

Trump y Netanyahu, aprovechándose de una supuesta debilidad militar de Irán, creían que podían vencerla en pocas horas y, a pesar de las advertencias de algunos adeptos occidentales para que abandonaran tal acción, decidieron enredarse en una guerra en la que les ha salido el tiro por la culata, metiendo así la pata muy hondo.

Trump y Netanyahu, con sus delirios de grandeza (euforia patológica), de competencia, de riqueza, de poder, de racismo, de intolerancia, de aventurerismo, de culto a la permisibilidad y la violencia, se enfilan contra la paz y la seguridad internacionales. Esto lo han venido practicando tanto Trump como Netanyahu, generando una cualidad delictiva que permite peligrosidad social, ilicitud, etc.; lo que conduce a culpabilidad y punibilidad en el orden criminal. Ambos personajes están incursos en los cuatro crímenes principales, tipificados en la jurisdicción de la Corte Penal Internacional (CPI): genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y actos de agresión. Por ello, procede la privación de libertad de Trump y Netanyahu por aplicación del artículo 8 Crímenes de Guerra del Estatuto de la CPI.

La política de grosero chantaje, de prepotencia, de aspiración a una superioridad militar sobre el resto del mundo que permita imponer voluntades y dictar las reglas del juego en el mundo, no tiene futuro alguno en el actual contexto histórico.

Hay que retomar la política de distensión y de coexistencia pacífica en nuestro planeta. No hay otro camino. El de la guerra, el de amenaza, no tiene asidero político alguno y sí riesgos enormes para toda la humanidad.