Caracas, 19 de junio 2026
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Memorias de un escuálido en decadencia | Rendición

Por Roberto Malaver

19/06/2026.- ¡Perdimos, coño, perdimos! Compañero Trump, tremenda vaina le echó el comunista francés de Macron. Eso de llevarlo hasta el Palacio de Versalles para firmar la rendición con Irán fue una burla. Ese carajo se está vengando de todo lo que usted le dijo a la esposa. Ir hasta el Palacio de Versalles, donde el 28 de junio de 1919 despojaron a Alemania hasta del queso que había en la mesa, es una burla. Ahora, usted asiste mansito a firmar la rendición donde reconoce que le está pagando 300 mil millones de dólares a los comunistas de Irán por los daños causados. ¡No me jodas, compañero Trump! Ni que le quitara a Juan —interino— Guaidó todo lo que se robó, llega a esa cifra. Y usted sale en el video firmando, o sea, aceptando esa derrota. Y luego el compañero Marco Rubio se acerca a buscar el documento del fracaso, y Macron lo saluda, y menos mal que el compañero Rubio ni lo vio, porque se notaba que estaba arrecho con ese fracaso mundial, y se llevó el documento al basurero de la historia. Y lo peor es que ya, sin usted anunciarlo, todo el mundo conocía los 14 puntos de la ignominia, porque los comunistas iraníes los habían dado a conocer muertos de la risa, y a última hora fue que su gobierno, el nuestro también, decidió informarnos acerca de esos 14 puntos, pero ya lo sabíamos todo: La derrota fue el peor regalo de su fiesta de un cumpleaños pa ti. Hasta los compañeros de nuestro querido medio The New York Times informaron a grandes titulares: Trump perdió la guerra. Estamos con la moral en el subsuelo, compañero Trump. Estamos llorando a moco tendido.

Y ahora nos llega la noticia de que la compañera millonaria Dinorah Figuera viene a Venezuela a negociar una de las etapas propuestas por el presidente Trump. Así nos informan, y ella misma lo dice en su X, donde ya colocó que es la presidenta de la Asamblea Nacional, la verdadera, porque todos sabemos que la que está aquí es ilegal. Y ojalá que cuando llegue a Maiquetía no la metan presa, porque el presidente de la Asamblea Nacional, la ilegal, la de aquí, una vez, con pruebas en mano, denunció que ella había solicitado un préstamo por 72 millones de dólares para pagarles los sueldos a los diputados. Ismael —Talanquera— García estaba limpio. Y se lo solicitó a los que tenían Citgo, es decir, a la Gente del Petróleo que nosotros siempre hemos defendido por su honestidad en la ejecución de sus trabajos. Todo el mundo está buscando información para ver si es enviada por Trump o por Marco Rubio y nadie sabe un carajo; hasta la compañera Carla Angola anda perdida, como siempre, en su laberinto comunicacional, y dice vainas que ni ella misma entiende. Buscamos las razones en el Congreso de Panamá, perdón, en la Cumbre de Panamá, donde no se llegó a ningún acuerdo, pero ahora se nota que lo que estaba pasando era que esa vaina venía y había que evitarla. Cómo será este peo, que hasta Juan —hombre nuclear— Barreto está dando declaraciones como un loco por X, buscando acomodo a como dé lugar en ese río revuelto que acaba de inaugurar la Figuera. Hay quienes piensan que, como todo el mundo está viendo el Mundial de Fútbol, nadie se va a dar cuenta de que llegó al país la presidenta de la Asamblea Nacional en el exilio, y hay otros que dicen que ese es el primer logro del embajador Timoteo Zambrano, quien políticamente no tiene nada a favor, todo en contra. Y María —Súmate— Machado no declara porque está llorando todavía porque Trump no la invitó a los 80 años.

El papá de Margot se compró un balón de fútbol y anda por la sala del apartamento dándole patadas y diciendo: “El balón lo toma María Machado y se lo pasa a Ledezma; Ledezma dribla y se lo entrega a Leopoldo, quien pretende quedarse con él, pero en eso, no se sabe de dónde carajo salió, llega Dinorah Figuera y le quita el balón y se lo lleva al aeropuerto de Barajas y está llegando a Maiquetía”. Le dio una patada al balón y tumbó la foto de Enrique Márquez, que había puesto en la pared por si acaso una vaina, y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: "¿Vas para Maiquetía a esperar a Dinorah? Muérgano”.

—Que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender más tarde —me declama Margot.