Al derecho y al revés | Ni los olmos ni los hornos dan peras
Por Domingo Alberto Rangel
05/08/2026.- Hasta que el secretario de Estado afirmara en fecha reciente que la oposición venezolana carece de unidad, programa y organización —lo cual es obvio hoy, pero también ayer—, nadie aparentemente había caído en cuenta de ello y se hacían los locos mientras el desastre del odio polarizado avanzaba.
Por ende, cada vez que los señores que manejan las franquicias electorales acordaban con los gobiernos bolivarianos una reunión para limar asperezas, ciudadanía y medios se ocupaban de comunicar los intríngulis de esos encuentros como si fuesen a llegar a algo útil, más allá de gastar recursos públicos en hoteles y comilonas privadas.
En cada uno de esos combates de mentirillas se alimentaban las mentes de los venezolanos con verdaderas boberías al estilo: "Gerardo Blyde —otro desaparecido— anunció que los resultados de este encuentro serán respetados".
O una babiecada peor: "Según fulano o fulana, MCM —no invitada al cotarro por revoltosa y voluble— afirma que ella no estorbará en la reunión, pero no participará". Posición que obliga a que esclarezca por qué no participa y no avala resultados; es decir, que explique qué haría de distinto en caso de llegar al poder...
La presidenta Delcy, como corresponde a una anfitriona —designada por Donald Trump— y a sabiendas de que esta reunión es entre una Asamblea Nacional activa y otra con el período acabado, se deja fotografiar y atiende a los invitados. Sin embargo, ni ella ni los otros dan muestras de estar avanzando, y es lógico, porque reunir fuerzas políticas —y eso es un decir— para resolver problemas exige mucho patriotismo de los participantes.
Resolver no es repartir cargos más o menos importantes. Además de que ese reparto no resolverá casi nada, en todo caso será contraproducente.
Venezuela carece de un sistema de justicia "justo". Digamos que falta una instancia que garantice jueces bien formados, mejor vigilados y cercanos, gratuitos e imparciales, para los conflictos entre los ciudadanos que hoy día no acuden a los tribunales porque están muy lejanos, acogotados de trabajo. Son muy pocos los tribunales y a los jueces de paz nos quitaron las armas para poder imponer salidas equitativas cuando la estupidez de una o de las dos partes lo amerite. Eso sin mencionar la corrupción, que puede ser política o simplemente humana...
Podría nombrar otros grandes problemas, como las cárceles convertidas en depósitos de pobres que no pueden pagar una defensa, un derecho garantizado por la CRBV. Cumplir con tal derecho basta para comenzar un país mejor y distinto.
Lamentablemente, a los diputados que despalillaron Citgo y Monómeros, que les permitieron el saqueo de cuentas nacionales y oro de las reservas, y que aún son jefaturados por el tal Guaidó, no se les puede pedir nada distinto a pretender que el país humillado el 3 de enero —problema sin resolver— vaya a elecciones polarizadas.
Los olmos no dan peras, ¡ni los hornos tampoco!
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