El auge de las redes sociales ha originado modificaciones lingüísticas
El lenguaje escrito no ha desmejorado; se encuentra en una etapa de constante evoluciòn
31/08/26.- En las últimas décadas, las redes sociales han pasado a ser una parte esencial de la vida cotidiana, especialmente entre los adolescentes. Plataformas digitales como Facebook, Instagram, Twitter y WhatsApp son hoy sitios fundamentales para la interacción y la expresión. En estos entornos digitales, los jóvenes encuentran un medio para relacionarse compartiendo aspectos de su vida diaria.
El auge de estos medios digitales ha dado origen a un complejo debate acerca del impacto que han causado en el lenguaje de los usuarios. Por un lado, hay quienes consideran que estas han desmejorado el lenguaje, sobre todo en el entorno de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes en etapa estudiantil.
Sin embargo, la mayoría de los lingüistas contemporáneos coinciden en que no lo han destruido, sino que lo han transformado. Más que una degradación, lo que se observa es una adaptación lingüística acelerada a los nuevos entornos digitales.
Al respecto, Daniel Matilla, experto en comunicación y aprendizaje, afirma “Nunca antes habíamos escrito tanto ni para tantas personas (…) Las redes sociales han hecho del lenguaje escrito una herramienta de uso masivo, inmediata y cotidiana. Pero esta escritura no se parece a la de un informe ni a la de una novela. Está impregnada de oralidad, de ritmo conversacional”.
Lo desmejoran
Las redes sociales han modificado totalmente el lenguaje utilizado por las nuevas generaciones, esto podría suponer que hemos enriquecido nuestro vocabulario, pero la realidad es otra. La inmediatez de los mensajes genera problemas en la ortografía, la gramática y la coherencia textual, asevera el M.Sc en Administración, de Tecnologías de información con especialidad en Desarrollo Organizacional, Carlos Gerardo Landeros Araujo, rector de la Universidad Politécnica de Gómez Palacio, México.
Al respecto, el experto advierte que en los últimos años se ha podido observar una decadencia en la forma en la que se expresan los alumnos, principalmente en secundaria y preparatoria. “Se han realizado estudios en los que se demuestra que existe una creciente incapacidad para enlazar ideas y construir argumentos con un coherente hilo conductor”, argumenta Landeros.
En un artículo de su autoría, titulado “Las redes sociales y su impacto en el lenguaje escrito”, publicado en el diario digital Milenio, Landeros señala “No es que se lea o escriba menos, por el contrario, es una época en la humanidad en la que el individuo constantemente escribe o lee, el problema es la escasa contribución de lo que se está consumiendo, la forma en la que el lenguaje coloquial se confunde con el formal y la exagerada fragmentación de la conversación conlleva a un deficiente desarrollo intelectual”.
Los defensores de esta postura plantean los siguientes aspectos negativos:
- Pobreza de vocabulario: El uso excesivo de modismos repetitivos, abreviaturas extremas y palabras comodín reduce la variedad léxica de los jóvenes.
- Falta de ortografía y gramática: La inmediatez y la falta de revisión formal al publicar provocan la normalización de errores ortográficos, la ausencia de tildes y la eliminación de signos de puntuación (como los signos de interrogación de apertura ¿).
- Sustitución de palabras: En muchos casos, el texto escrito se reemplaza por contenidos puramente visuales, lo que limita la capacidad de argumentar con palabras complejas.
Con relación a este último aspecto, Landeros considera que tal vez se deba cambiar la forma de comunicarnos, dado que un adolescente difícilmente podrá elaborar un ensayo de dos cuartillas, pero es capaz de generar un meme en cinco minutos.
“Es momento de dejar a un lado lo escrito y dar paso al contenido visual, pero un contenido visual que realmente tenga forma y fondo para que desarrolle en las nuevas generaciones el pensamiento crítico y objetivo y por qué no, también generar el gusto por la lectura”, sugiere el experto mexicano.
Se considera una evolución
En el artículo titulado “El Impacto de las Redes Sociales en la Evolución del Lenguaje”, publicado en la revista académica multidisciplinaria de acceso abierto, Ciencia y Reflexión, las autoras concluyen que el lenguaje, en los también conocidos como social media, refleja una evolución dinámica que responde a nuevas formas de interacción social, donde las transformaciones forman parte de un proceso natural de adaptación del lenguaje a los cambios culturales y tecnológicos, sin que esto implique necesariamente una degradación del idioma.
Aunque se identifican tensiones entre el lenguaje informal y las normas tradicionales, se reconoce que las redes sociales se consolidan como espacios donde el lenguaje se renueva, se diversifica y se ajusta a las necesidades comunicativas del mundo digital.
En este sentido, las características propias de estas plataformas, tales como la inmediatez, la brevedad y la interacción constante, han favorecido el desarrollo de nuevas formas de comunicación, incluyendo abreviaciones, emojis, hashtags, neologismos y modificaciones gramaticales, elementos que no solo cumplen funciones expresivas, sino que también permiten una comunicación más eficiente y adaptada a los límites técnicos y culturales del medio digital.
La flexibilidad del lenguaje digital permite jugar con él. Acortamientos, neologismos, memes, abreviaciones o emojis se convierten en recursos expresivos. ¿Significa eso que todo vale? No, pero tampoco todo lo nuevo es incorrecto, asevera Daniel Matilla, experto español.
Por su parte, las docentes Itzela Núñez Wauhob y Betsy Dagmara Urriola-Adams concluyen que las redes sociales mejoran la dinámica de adaptación lingüística basada en la inmediatez y expresividad, aunque generan inconvenientes con respecto a la norma establecida, lo que plantea retos para la enseñanza de la lengua y la preservación de la norma en contextos académicos, en un estudio que lleva por título “Uso del lenguaje en redes sociales y su impacto sociolingüístico en el español”, publicado en Entresaberes, revista de investigación educativa de la Universidad Euroamericana, Panamá.
Los resultados de la investigación muestran que el uso de las abreviaturas, anglicismos, emojis y neologismos es sistemático, con aceptación diferenciada según la edad y nivel educativo: “los usuarios jóvenes los perciben como evolución natural, mientras que aquellos con mayor formación académica tienden a rechazarlos como desviaciones normativas”, enfatizan las autoras.
Según los defensores de esta postura, se pueden observar aspectos positivos, tales como:
- Economía del lenguaje: El uso de acrónimos (como TKM o OMG) y abreviaturas responde a la necesidad de comunicarse de forma rápida y eficaz en pantallas pequeñas.
- Nuevas formas de expresividad: Los emoticonos, los memes y los GIFs no empobrecen el mensaje, sino que añaden capas de pragmática, tono, humor y emoción que el texto plano no puede transmitir fácilmente.
- Mayor alfabetización digital: Las redes sociales obligan a las personas a escribir y leer constantemente, exponiendo a los usuarios a una cantidad de texto muy superior a la de épocas anteriores.
- Creación de comunidad: El lenguaje digital genera neologismos (como shippear, funar, ghostea) que ayudan a los jóvenes a construir identidad y cohesión social.
Modificaciones lingüísticas
El auge de las redes sociales y de los memes ha traído cambios importantes en la forma que nos comunicamos. Es fácil observar que palabras poco comunes comenzaron a ser cada vez más utilizadas, mientras que otras se fueron transformando o reemplazando.
Según Damián Franckovick, Licenciado en Letras de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Rivadavia, Argentina, “las redes sociales han modificado muchísimo el lenguaje, pero esa modificación no es ninguna novedad”. Las lenguas, por naturaleza, están en constante cambio. “Digamos que lo único estable en una lengua es la modificación”, afirma.
Las generaciones más jóvenes, especialmente los adolescentes, son las que más se ven influenciadas por estos cambios lingüísticos. “Se apegan mucho a estos nuevos términos y los utilizan de manera habitual y cotidiana”, detalla el licenciado.
Las modificaciones en el lenguaje continuarán evolucionando a medida que las plataformas digitales sigan desarrollándose. “Una de las grandes características de cualquier lengua es el cambio”, afirma Franckovick. “Los adolescentes son rápidos para incorporar y resignificar palabras. Tienen una facilidad enorme para apropiarse de palabras y luego escaparse de su significado original o darle otro nuevo”, concluyò en su artículo” La influencia de las redes sociales en el lenguaje cotidiano”.
Adaptarse al contexto
Es importante destacar la necesidad de que los usuarios de las plataformas digitales adapten su lenguaje según el contexto. En este sentido, se puede llegar a utilizar ciertas palabras para compartir un meme que puede parecerle gracioso a un grupo de contactos. Pero, cuando se encuentre en un contexto formal, académico o escolar, seguramente no se deban utilizar.
El verdadero problema no es el uso de este lenguaje digital en las redes, sino la pérdida de la capacidad de alternar registros; es decir, cuando un hablante no sabe diferenciar entre el código informal de una red social y el código formal que requiere un examen, un correo de trabajo o un ensayo académico, por lo cual se recomienda implementar metodologías educativas que motiven a los estudiantes a distinguir entre registros informales y académicos, así como fomentar un uso adecuado del lenguaje en diversos contextos, enfocadas en la integración de herramientas tecnológicas para abordar los efectos negativos del lenguaje digital en la competencia lingüística de los adolescentes.
Estas soluciones incluyen el uso de aplicaciones educativas que permiten practicar y mejorar la ortografía de manera práctica y repetitiva, así como estrategias didácticas para conectar los intereses digitales de los estudiantes con los objetivos académicos. Además, se destaca la importancia de enseñar a los jóvenes a diferenciar entre registros formales e informales, facilitando una adaptación flexible a distintos contextos lingüísticos y promoviendo un uso adecuado del lenguaje tanto en entornos digitales como académicos.
LUCILA CONTRERAS / CIUDAD CCS
Etiquetas
Compartir













