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Lucila Palacios: 32 años del adiós a una pionera de la cultura

Escritora y política que abrió camino al voto femenino y la literatura nacional

Lucila Palacios dejó un legado imborrable en la literatura y la política venezolana.


31/08/26.- El 31 de agosto de 1994, Venezuela se despidió de una de sus figuras intelectuales y políticas más trascendentales del siglo XX: Mercedes Carvajal de Arocha, mejor conocida por su pseudónimo literario, Lucila Palacios.

Escritora, política y diplomática, Palacios fue la primera mujer Individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua en 1981. Su legado atraviesa la narrativa, la poesía, el dramatismo y la lucha incansable por los derechos civiles y políticos de las mujeres en el país.

Su vida y obra es vasta y abarca diversos géneros, desde la novela y el cuento, hasta el teatro y la poesía Su primera obra llegaría en 1937 cuando publicó Los buzos, historia en la que mostraba una profunda visión social y compromiso con la justicia.

Sin embargo, su prestigio literario no llegaría hasta su exploración del alma femenina y las limitaciones que impone la sociedad en su obra Tres palabras y una mujer (1944); asimismo, durante ese tiempo escribió otros textos que la catapultaron hasta ser una de las voces más importantes en la narrativa venezolana, tales como El corcel de las crines albas (1950) y Signos en el tiempo (1952).

En el ámbito político, Lucila Palacios fue una figura clave en el escenario venezolano de la época y fue una de las primeras mujeres en incursionar en él. En 1936 fundó la Junta Patriótica Femenina con el objetivo de promover los derechos de las mujeres.

Su constante lucha porque se reconociera el espacio femenino rindió frutos en 1947, cuando se logró el derecho al voto para las mujeres; además, su carrera política la llevó al servicio diplomático durante el gobierno de Rómulo Betancourt, cuando fue nombrada embajadora de Venezuela en Uruguay, entre los años 1959 y 1969.

A lo largo de su vida, recibió numerosos galardones y condecoraciones, incluyendo el Premio Arístides Rojas por su novela El corcel de las crines albas.

​Su muerte en 1994 dejó un vacío en las letras y en la historia de Venezuela, pero su legado perdura. Lucila Palacios es recordada no solo por su valiosa producción literaria, sino también por su inquebrantable espíritu de lucha y su papel fundamental en la emancipación política y social de la mujer venezolana.

HÉCTOR RODRÍGUEZ / CIUDAD CCS